La guerra actual con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz ha transformado el escenario en Medio Oriente desde el 28 de febrero. La interrupción de este corredor, por donde transita el 20% del crudo global, ha provocado una alteración notable en el mercado energético, elevando los precios del petróleo, el gas natural y los fertilizantes, y afectando las cadenas de suministro a escala mundial.
En ese sentido, otros países han avanzado con medidas para amortiguar la suba de los combustibles; el gobierno de España aprobó un plan de emergencia que incluye la reducción del IVA de los combustibles al 10% y, asimismo, la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP) de Chile informó que la parafina (kerosene) bajó $455 por litro (USD 0,5).
Para poner en contexto este impuesto, la recaudación total de marzo mostró un aumento nominal del 31,8% pero un solo impuesto subió muy por sobre ese porcentaje: el Impuesto a la Transferencia de Combustibles que subió 78,8% (por la suba de la alícuota).
Esto perjudica de manera sustancial al interior del país, donde el precio del combustible es superior al del AMBA. Adicionalmente, y para no afectar a las provincias, el proyecto prevé que el JGM reasigne las partidas presupuestarias para mantener el financiamiento de las asignaciones específicas.»