Analizaron datos globales de usuarios que usaron Facebook entre 2008 y 2019

En primer lugar, los autores midieron el sentimiento de salud mental basándose en datos de la famosa encuesta mundial Gallup World Poll Survey, que pregunta cosas como «¿Sonrió o se rió mucho ayer?», así como si experimentaron más sentimientos asociados negativamente como «preocupación» o «estrés».

Si el uso de Facebook tuvo un impacto negativo en la salud mental de esas personas, se vería reflejado en un aumento notable del sentimiento negativo en el Gallup durante el mismo período.

¿Facebook podría mejorar la salud mental?

¿Qué resultados hallaron? El profesor Andrew K. Przybylski, uno de los autores, dijo que el análisis, publicado en el sitio web de la Royal Society, «indica que Facebook está posiblemente relacionado con un bienestar positivo». Aunque aclaró que se trata de una sugerencia anecdótica, no de una prueba empírica.

 El OII analizó datos de personas de 72 países

Sin embargo, Przybylski enfatizó en que no se encontraron pruebas «que sugieran que la penetración global de las redes sociales esté asociada a un daño psicológico generalizado».

«Esto no quiere decir que sea una prueba de que Facebook sea bueno para el bienestar de los usuarios. Más bien, los mejores datos globales no apoyan la idea de que la expansión de las redes sociales tenga una asociación global negativa con el bienestar en todas las naciones y diferentes grupos demográficos», explicó la OII en un comunicado.

Un enfoque distinto sobre las redes sociales

Con ello, el autor enfatiza en que el enfoque está centrado en datos generales a nivel nacional. «Las asociaciones observadas fueron pequeñas y no alcanzaron un umbral de credibilidad unilateral convencional del 97,5% en todos los casos», dijo.

También resaltó que «en Estados Unidos, los jóvenes de 13 a 17 años son más propensos a usar TikTok, Instagram y Snapchat que Facebook, por lo que la base de usuarios de Facebook ahora está formada por individuos relativamente más mayores».

Ambos conjuntos de datos son independientes, por lo que las conclusiones no comprueban una estricta relación de causalidad. Sin embargo, este y otros estudios, como el de la Universidad de Stanford en 2019 – que descubrió que desactivar Facebook podría afectar negativamente a la salud mental- proponen un enfoque distinto al que responsabiliza a las redes sociales de afectar el bienestar general de las personas. Algo que requiere aún más investigación.

(fuente: Bae Negocios)