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Las entidades étnicas, soportes de un sentido de pertenencia

Sociedad italiana de socorros mutuos 1864-1926. Foto: A. Zanini.

Una serie múltiples de factores, de la que sobresale el sentido de pertenencia a una determinada identidad cultural originaria, regó el territorio entrerriano de una constelación de experiencias asociativas que aún hoy siguen siendo una referencia.

 

Fue el sentimiento de pertenencia a una comunidad, con una experiencia y una memoria colectiva lo que manifestó el inmigrante al crear entidades de nucleamiento, sociedades étnicas que ayudándolo a la conservación de lo propio le permitió asimilarse “lentamente” a un nuevo entorno cultural haciendo menos dramático el cambio. En diversa medida fueron fuente de solidaridad para atender aquellos aspectos que afectaban al inmigrante trabajador y que aún no encontraban un encuadre legal en el joven Estado argentino.

El proceso de industrialización europeo produjo la generación de graves problemas sociales y económicos que llevaron a una revisión de sus estructuras socio-políticas y al surgimiento de corrientes ideológicas mediante las cuales occidente buscó con vehemencia una réplica eficaz a las múltiples durezas de la industrialización. Una de las concepciones más duraderas (Pierre Proudhon) esperaba poder establecer un sistema de cooperativas descentralizadas de trabajadores de escala nacional, que negociarían entre sí el mutuo intercambio de bienes y servicios. Así nace el mutualismo, asociación voluntaria de individuos afectados por los mismos intereses o riesgos para su salvaguarda o la división y prorrateo de aquellos con la contribución de cada asociado, sin ánimo de lucro.

 

CONTEXTOS     

La crisis agraria italiana de 1880 generó el inicio de la emigración de grandes masas con carácter definitivo. Mientras los conflictos laborales y las agitaciones en que confluyeron anarquistas, socialistas y republicanos, obreros y campesinos, tratados como “socialmente peligrosos” o “subversivos”, incitaron a alejarse del país. La respuesta argentina fue la Ley de Residencia, lo que no impidió su llegada masiva a estas tierras.

Las instituciones a que dieron origen los italianos llegados a la Argentina fueron canal para la expresión de diversas corrientes ideológicas, expresiones sociales y culturales y su existencia, desde los primeros pasos dados a mediados del siglo XIX evolucionó en consonancia con la situación de expulsión y la de recepción correspondiente a cada etapa. Tal como lo expresa Devoto las primeras fueron sociedades de oficios que actuaban paralelamente como entidades mutuales para auxilio recíproco, defensoras de los intereses laborales, para producirse luego una disociación, a fines del siglo pasado, por un lado la formación de sindicatos y por otro la de entidades mutuales de base étnica (en coincidencia con la gran inmigración), constituyéndose éstas en punto de referencia para los inmigrantes recién llegados a los que ofrecían orientación mediante “Manuales para el inmigrante italiano”.

Debemos decir que antes que la inmigración se convirtiera en un fenómeno masivo existía ya en la Argentina una “colectividad de italianos” comerciantes, profesionales, u obreros calificados que al producirse la llegada masiva de connacionales constituyeron una especie de “élite política”. En cambio, las asociaciones mutuales por oficio no solo contribuyeron a la conformación de una conciencia de clase sino también a la integración del inmigrante en la sociedad receptora para contribuir más tarde a la formación de los sindicatos.

Proyecciones

Hacia 1890 el auge del mutualismo se da en forma paralela a la llegada a la Argentina de jornaleros y artesanos que traían ya su experiencia asociacionista peninsular. La diversidad regional y su diferente experiencia produjeron en una primera etapa un mutualismo fragmentado que, con el aporte de la “gran inmigración” cobró nuevos bríos, generándose un proceso de «fusión» de sociedades que se tradujo en un fortalecimiento de éstas.

Sus actividades se centraron en la cobertura médico-asistencial, inserción laboral y en la actividad recreativo-cultural, observándose la ausencia de actividad política en relación con el país receptor y referida, cuando surgía, a cuestiones políticas italianas.

El movimiento mutualista de carácter étnico tuvo total vigencia hasta el momento en que el Estado comenzó a generar un marco legal socio-laboral y un sistema de cobertura médico-asistencial que absorbió parte de las funciones desempeñadas por estas entidades, salvo en los casos en que las mismas desarrollaron una infraestructura que ofrecía iguales beneficios, o superiores a veces.

En gran parte estas instituciones, sin abandonar el carácter de mutualista desempeñado dentro de sus posibilidades (sumado su aporte al de las obras sociales) enfatizaron su accionar para el mantenimiento del espíritu de nacionalidad y de la esencia cultural italiana, promoviendo la unidad de la colectividad y la confraternidad ítalo-Argentina, proyectada hasta el presente.

Entidades italianas de nucleamiento

Tal cual lo hemos dicho antes, tanto a nivel nacional como a nivel provincial los italianos se agruparon en una serie de instituciones cuyos objetivos básicamente apuntaban a la ayuda mutua, la aglutinación de actividades de la colectividad de tipo deportivo o cultural y la enseñanza del mayor elemento vinculante: la lengua italiana. En el caso de nuestra provincia, la inmigración correspondiente a la primera etapa (1876-1896) registra un alto porcentaje de agricultores, por la oferta de tierras en propiedad y en arrendamiento, ellos fundan sociedades de carácter marcadamente mutualista destinadas a ofrecer protección al colono.

Los departamentos de mayor atracción en el siglo XIX y paralelamente los que nuclearon asociados en mayor proporción fueron Paraná, Gualeguay, C. Del Uruguay, Gualeguaychú, Victoria y Concordia. Dentro del listado podemos ver también que dos de las asociaciones corresponden a Paraná “La Patriótica italiana XX de Setiembre” (1896) y la “Italiani Uniti” (1898). Juntas nucleaban en total 621 asociados que en el Tercer Censo Nacional figuran como » obreros».

Durante la segunda etapa, comienza el predominio de obreros, operarios y jornaleros. Los datos que poseemos nos los aporta el censo mencionado, que indica que en la provincia de Entre Ríos para 1914 existían 24 sociedades de socorros mutuos italianas que nucleaban 7242 socios.  Para Paraná se citan en el mencionado censo cuatro entidades: 2 fundadas en el siglo pasado (ya citadas) y 2 correspondientes al siglo XX, la Mutuo Soccorso Operai (1901) y la Sociedad Italiana fundada en 1909, la primera con 298 socios y la segunda con 468 socios en su mayoría obreros y comerciantes.

AL MARGEN

Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a coordinacion@eldiario.com.ar, griseldadepaoli@gmail.com y/o comunicacion@fhaycs.uader.edu.ar

Fuente: El Diario

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