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La verdad sobre el Pacto de San José de Flores

Por Pablo Stein        –

El 23 de octubre de 1859, en la Cañada de Cepeda, a unos 25 kilómetros al norte de la entonces Villa de Pergamino se libró la segunda batalla de Cepeda que significo un triunfo rotundo de las fuerzas federales al mando de Justo José de Urquiza.
Esta derrota, obliga a Buenos Aires a buscar una transacción con la firma de un pacto con los federales acampados en San José de Flores.
La provincia porteña luego del, pacto de San Nicolás se había transformado en el Estado de Buenos Aires y estaba separado de la Confederación Argentina formada por las 13 provincias existentes en esos años, pero Buenos Aires no tenía el territorio actual ya que el rio Salado era su límite sur y por ejemplo no existía una ciudad como Mar del Plata, fundada recién en 1874.
Urquiza, el empresario
Urquiza habiendo conseguido ya la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay que habían sido uno de sus objetivos fundamentales para sacar la producción de Entre Ríos, que en definitiva era la suya propia, comenzaba a dar pauta de su accionar futuro.
A esta altura de la historia en realidad primaban más sus intereses empresariales y es un conservador liberal que disfruta de una vida cómoda en un palacio lujoso, mientras sus gauchos viven en ranchos con pisos de tierra, techos de paja y paredes de adobe.
Es entonces que atendiendo a la marcha de sus negocios, el general triunfante en los campos de batalla cede a las necesidades comerciales, las que le indican que  lo mejor es estar en paz con Buenos Aires y es así como se llega a esa reunión en San José de Flores, localidad que es hoy un populoso barrio de la capital, pero que por entonces era un caserío formado en el loteo de los campos pertenecientes a los sucesores de Juan Diego Flores, los que a su vez habían donado a la curia una manzana para que en 1806 se levantara allí un templo.
Derrota militar y victoria política
El Pacto de San José de Flores en los hechos significo un triunfo político del jefe derrotado en la batalla, porque si bien la provincia rebelde se incorporaba a la Confederación, ella misma decidiría la fecha y la manera de hacer enmiendas a la Constitución Nacional sancionada por la Confederación y como  dejaría de obtener el beneficio total de la aduana, los gastos para 1859 le serian garantizados en su totalidad y las leyes y aranceles existentes continuarían en uso hasta tanto fueran establecidas por el Congreso tasas uniformes.
Buenos Aires mantendría todas las propiedades y edificios y su territorio no podría ser dividido sin el consentimiento de la legislatura.
El ejército federal por su parte, se retiraría de inmediato de Buenos Aires.
Lo perdido en batalla, lo recuperaron con el pacto.
El acuerdo fue firmado por Juan Bautista Peña y Carlos Tejedor por Buenos Aires y por la Confederación lo hicieron Tomas Guido, Daniel Araoz y Juan Bautista Pedernera.
Como mediador y garante, el general paraguayo y futuro presidente del pais Francisco Solano López.
El 3 de mayo Mitre asumió como gobernador. El pacto nunca se cumplió y Buenos Aires solo volvió a la Confederación luego de la batalla de Pavón el 17 de septiembre de 1861.
Bibliografía consultada
Beatriz Bosch; “Historia de Entre Ríos”; Ed Plus Ultra; Bs. Aires; 1991
Atilio García Mellid; “Proceso al liberalismo argentino”; Ed. Theoria; Bs. Aires; 1957.

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