Interés General

El río está triste

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Por Rubén Daniel Roude.      –       

El río está triste, la creciente abruma de silencio, no se escucha el zureo de palomas, el canto chibiros, ni de urracas. En el cielo no hay vuelos de caranchos, ni garzas, tampoco de abejorros ni avispas.

Los carpinchos y cerdos salvajes al igual que las serpientes, huyeron hacia los montes de tierra firme. Los animales que pastaban, fueron llevados en barcazas o a nado hacia terrenos más altos.

Solo se ven las copas de los árboles. El río se ha vuelto mar, las orillas quedaron lejos. Lo único que navega son palos, basura y árboles arrancados de la costa; también, embalsados de camalotes. Nadie se atreve a desafiar la correntada, no hay embarcaciones, los pescadores con sus pequeños botes, buscan sus presas dentro de los arroyos.

Se siente tristeza, el aire enrarecido, la presión de la profundidad ejerce fuerza contra la de arriba.

El río, no es nada más que agua encauzada, tiene vida propia. Tiene carácter, sentimientos, todo le afecta y se manifiesta.

El río está triste, se ahoga de pena, es llanto de la tierra que llora por la iniquidad del hombre.

Rubén Daniel Roude