Por la Esp. Prof. Marina Isabel Pagani Dupont –
Crisis climática, emergencia grave a nivel latinoamericano y global.
Temperaturas extremas y sequías devastadoras, huracanes y tormentas abrasadoras. Todo ello provoca graves pérdidas económicas y el desplazamiento masivo de las masas más vulnerables a cualquier lado a veces sin rumbo fijo.
La tierra queda expuesta a las miserias más grandes amenazando la salud en general y la salud mental en particular de todas las personas involucradas en los desastres en forma directa o indirecta.
La Niña con sus sequías severas y el niño llevando todo a su paso.
Tormentas severas que dañan redes viales, cosechas y todo se traduce en economía devastada.
Como es bien conocido, el calentamiento global impacta en todos los países y no queda exento el territorio argentino. Según datos de la OMM tanto Argentina como los demás países ya han sufrido cambios térmicos superiores a lo pronosticado en el continente impactando los cambios de temperatura en diferentes países del mundo.
En la República Argentina1según datos reportados por lo centros de investigación, las regiones se caracterizan de la siguiente manera:
– Centro y Litoral: Aumento de temperaturas mínimas, noches más cálidas y mayor ocurrencia de olas de calor.
– Litoral y Cuenca del Plata: Riesgo elevado de precipitaciones extremas, desbordes e inundaciones urbanas.
– Región Andina y Cuyo: Retroceso continuo de los famosos glaciares en la Cordillera de los Andes y estrés hídrico por la escasez de agua.
– Costa Atlántica: Erosión costera, inundación de humedales y suba del nivel del mar que impactan a los centros urbanos.
Proyecciones climáticas para Argentina anticiparon para el primer semestre del 2026 altas temperaturas, lluvias extremas e irrupciones tempranas de aire polar en algunas regiones2
Un informe elaborado por el especialista en agro climatología, Ing. Agr. Eduardo M. Sierra, anticipa que el verano y el otoño del 2026 se desarrollaron bajo un escenario climático atípico: un período de transición entre La Niña Débil, el retorno a un estado Neutral Perfecto y luego una evolución hacia un Neutral Cálido, con efectos contradictorios para las principales regiones productivas del país.
Según el informe, el verano 2026 comenzó con señales de continuidad del calor extremo y la falta de lluvias que ya desde fines de la primavera afectarían a gran parte del área agrícola de Argentina y países limítrofes como Uruguay y el sur de Brasil. Este patrón podría generar estrés en cultivos y pasturas, además de elevar el riesgo de incendios.
A contracara, el mismo período proyecta un escenario de excesos hídricos importantes para el norte del NOA, el oeste del Chaco, Paraguay, el norte de la Mesopotamia y el sur de Brasil; mientras que zonas como el sur de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana registrarían lluvias por debajo de lo normal.
Tal como lo expresamos en párrafos anteriores, Argentina es propensa a sufrir intensamente el cambio climático. El país cuenta con un clima mayormente templado, experimenta veranos secos entre diciembre y enero e inviernos húmedos entre junio y julio. Las precipitaciones disminuyen hacia el oeste, produciendo ambientes áridos y casi desérticos al pie de los Andes. En tanto, la región central experimenta clima semiárido con precipitación estacional.
En Argentina, actualmente y de acuerdo a diversos estudios, los impactos del cambio climático pueden palparse en la agricultura, acceso al agua y calidad de la misma, así como los aumentos del nivel del mar que se observa debido al derretimiento de los hielos de la Antártida y otras zonas heladas.
También debemos considerar la atmósfera caliente de la Tierra y como consecuencia de ello precipitaciones desmedidas y fuera de toda previsión.
La agricultura es muy vulnerable a los cambios de temperatura, al aumento de lluvia, inundaciones, sequía y olas de calor.
Argentina es un exportador mundial de productos agrícolas y cuenta con un sector fuerte con una importante incidencia económica y cultural en el país.
De acuerdo con estudios del Banco Mundial, se proyecta que las temperaturas y la precipitación promedio anual aumenten en el norte y disminuyan en el sur. El cambio climático podría mejorar el rendimiento para algunos cultivos al tiempo que, dicen los expertos, presenta riesgos graves para otros3.
La escasez de agua además de ser un problema preocupante Argentina cuenta con abundantes recursos hídricos distribuidos de manera desigual. Por lo que, el país enfrenta grandes desafíos para cambiar los patrones de precipitación, preservar las reservas de agua en los glaciares y los picos altos, así como prevenir los posibles impactos del aumento del nivel del mar a lo largo de las costas.
La Cuenca del Plata y sus afluentes así como los ríos de montaña que discurren abruptamente impactan en actividades agrícolas en Argentina que requiere una disponibilidad de agua abundante y de buena calidad.
La escasez del agua podría tener un fuerte impacto en las economías y la producción local. Aun cuando la mayor parte de la población tiene acceso al agua, sobre todo gracias a las precipitaciones de lluvia, existen disparidades en la calidad y la confiabilidad del agua en todo el país. Muchas de las fuentes de agua potable están contaminadas por lo que no son aptas para el consumo del ser humano.
Respecto a otros Países el cambio climático lo analizamos como una problemática global, pero sus efectos se manifiestan de manera asimétrica4
-Países insulares (ej. Tuvalu, Maldivas): Enfrentan una amenaza existencial
debido a la subida del nivel del mar, que provoca la pérdida de territorio y agua potable.
-África subsahariana: Sufre sequías prolongadas y desertificación, lo que destruye la agricultura de subsistencia y genera inseguridad alimentaria severa.
-Asia meridional y sudoriental: Las comunidades costeras y ribereñas padecen monzones impredecibles, inundaciones catastróficas y el aumento de la intensidad de los ciclones tropicales.
-América Latina y el Caribe: Además de los problemas de Argentina, la región amazónica (principalmente en Brasil) enfrenta sequías e incendios forestales que reducen su capacidad como «pulmón del planeta», mientras que
Centroamérica es golpeada frecuentemente por huracanes intensos.
Actualmente las proyecciones climáticas confirman que para la primavera 2026 y el verano 2027 el fenómeno de La Niña no estará activo5
En su lugar, el sistema meteorológico está dominado por El Niño, el cual presenta un 81% de probabilidades de alcanzar una intensidad muy fuerte durante el último trimestre del año.
Durante este período, los efectos en Argentina serán los siguientes:
-Precipitaciones: Se esperan lluvias por encima de lo normal en gran parte
del país, con mayor impacto en el Litoral (incluyendo Entre Ríos), el Centro y el Noreste argentino.
-Intensidad: Los modelos de la NOAA anticipan que el fenómeno será muy fuerte durante la transición primavera-verano, lo que aumentará la probabilidad de tormentas severas, granizo y riesgo de crecidas de ríos.
-Temperaturas: A diferencia de La Niña, El Niño suele favorecer temperaturas más templadas o calurosas, combinadas con altos niveles de humedad.
Hoy debemos estar alertas desde los gobiernos Nacionales, Provinciales y Municipales y hacer previsión con acciones concretas en las ciudades y el campo ya que esta situación negativa impactaría directamente sobre la economía y la vida de las personas en nuestro país principalmente.