Por Alfredo Guillermo Bevacqua
Jorge Cocco Santángelo podría remedar al “Gordo” Aníbal Troilo cuando recitaba con voz gastada de noche, tabaco y alcohol “¡quien dijo que me fui de mi barrio, si siempre estoy llegando”! Días atrás el artista plástico uruguayense estuvo en nuestra ciudad para visitar a su centenaria madre, como lo hace periódicamente. Siempre está volviendo, porque aquí se siente en plenitud, y porque, por más lejos que se encuentre, nunca dejó de estar en su ciudad. Su voz y su presencia trasmiten la serenidad de los ancianos, pero también la vitalidad de un joven. Tal vez la conjunción se da por ser un creador, porque siempre está imaginando abstracciones, escenas pasadas pero nuevas para los ojos ajenos.
Visitó a sus amigos. Se asombró de la vigencia de su obra de más de medio siglo: el logotipo de Surco de Esperanza. Recorrió la Escuela Integral nº 1 que él conoció como una idea y en la que dejó su huella de artista; allí emocionó a docentes y niños, cuando contó el porqué de la emblemática figura que atesora una pequeña muñequita. También estuvo con los alumnos del profesorado del Instituto “Carolina Tobar García”, también de la Asociación Surco de Esperanza, y especialmente habló de su vida de artista con los alumnos del profesorado de Artes Visuales, a quienes develó que ese río de su obra El baustimo, sobre la vida de Cristo, no es el Jordán, es más cercano, es el riacho Itapé.
Jorge Cocco nunca se fue de Uruguay. Donde vivió una infancia sin juguetes, pero donde descubrió que ese cielo bajo el que creció, ese río que sigue amando, ese paisaje que lo cobijó, tenía colores que podían eternizarse en la tela a través de la pintura. Su vida en Europa, en México, en Centroamérica y actualmente en Estados Unidos, le confirmaron la singularidad de esas tonalidades, y con palabras sencillas las explicó ante los alumnos y docentes del Tobar, en una charla que fue coordinada por el Jefe del Departamento del Profesorado de Artes Visuales, Eduardo Lorusso. Seguidamente, rescatamos lo que preguntó el profesor Lorusso y lo que contestó el pintor uruguayense, cuya obra no sabe de fronteras, pero que sabemos es auténticamente nuestro.
—–¿Cuándo descubriste esta capacidad artística?
-x- Siempre me gustó dibujar; y un día en el Colegio Nacional se organizó un concurso de dibujo para alumnos de escuelas primarias, y fui. Me dieron una hoja y dibujé, unos árboles y el río, que es siempre lo que me ha inspirado. Terminé primero y cuando entregué la hoja, me dice si quería hacer otro dibujo. Me dieron otra hoja, y dibujé el descubrimiento de América, Colón bajando de las carabelas. A sábado siguiente en la Biblioteca Popular se entregarían los premios. Tuve una gran sorpresa cuando luego de largos discursos, que no entendí, escuché que decían mi nombre como ganador. Todos me decían “¡bien pibe!” y me saludaban. En ese momento tomé conciencia que había algo en mi que podía desarrollar. No había entonces escuelas de arte, así que practiqué dibujando, investigando, mirando revistas. Después fui instructor de patín artístico y tomé como modelos a las chicas. Era todo a prueba y error. Al comprar pomos de pintura y descubrí que unos se diluían en agua y otros en aceite. El modo de formación no era óptimo; las exposiciones eran muy espaciadas, así que tenía que mirar libros, hacer abstracciones de paisajes, en fin, fui un autodidacta. Supe que se había lanzado un concurso en Paraná, era del Fondo Nacional de las Artes, mandé una obra y obtuve el Gran Premio de Honor. Yo trabajaba en el Ministerio de Obras Públicas, era trazador, y todos me decían “tenés que irte a Buenos Aires”. Pedí el traslado, me lo dieron y ahí si me pude conectar con otros artistas y consolidar esta carrera.
——-¿Cuándo decidiste irte a España y Méjico?
-x- Ya estaba en Buenos Aires y uno aspira a seguir creciendo. No me sobraba el dinero para ir a recorrer Europa y mirar lo que se hacía allí; yo vivía de mi empleo, y en las horas libres trabajaba en diseño gráfico, en diseño de interiores, pintaba carteles. Entendía que la visita a Europa era la posibilidad de tomar contacto directo con artistas, de ver grandes obras. Pero la economía no me lo permitía. Entonces establecí contactos y conseguí un trabajo en Ibiza. Desde allí hice una recorrida formativa y se me abrieron las puertas en Italia y en Francia. Estuve siete años en España.
——Pero desde allí te fuiste a México…
-x-Mi meta era conocer las culturas desaparecidas de indoamérica. Hice contactos, entre ellos con la Universidad de las Américas; me permitieron hacer un curso de verano como docente. Yo no tengo título universitario, ni había cursado una universidad. Pero me permitieron dar un curso y a partir de la excelente evaluación que hicieron, que surge de los antecedentes académicos, del Jefe de la Cátedra y de los alumnos, que califican al profesor actuante en una planilla que les entregan. Esa calificación incide también en el aspecto salarial. Las autoridades me dijeron que nunca se había hecho una evaluación de tanto nivel, y así primero trabajé en tiempo parcial y luego tiempo completo durante ocho años.
—— ¿A partir de ahí haces figuratividad, basado en las tradiciones de Centroamérica?
-x- Si la tradición en mezoamérica es muy fuerte; persiste en sus ropajes, costumbres, comida, sociabilidad. Los pueblitos, perdidos en la montaña, están casi iguales, manteniendo sus tradiciones. Hice una pintura alejada de lo europeo, con un gran colorido.
——-Luego viene tu etapa en Estados Unidos…
-x-Había hecho un par de viajes a Estados Unidos, pero preferí volver a mi país. Estuve en Buenos Aires, di clases en el instituto de Artes Plásticas de Concordia, mientras mantenía contactos con EE.UU.; y actualmente divido el tiempo, medio año allá y otro medio aquí en la Argentina. Ahora estaré hasta febrero.
(En la pantalla comienzan a pasarse sus últimas obras)
-x-No quiero que me identifiquen sólo con lo último que he hecho, un estilo sacro-cubista. Hubo una convocatoria en el estado de Utah (Cocco profesa la religión mormona), hice una obra The Call (El llamado), cuando Cristo invita a los apóstoles a que lo sigan y obtuve el primer premio. A raíz de eso desde la Universidad me invitaron –ya estando en Buenos Aires- a pintar sobre el misterio de Cristo. Hice todos los bocetos en Buenos Aires y lo pinté (en EEUU). Esta colección se expondrá también en Nueva York, porque el estado de Utah me nominó entre los doce artistas más importantes del estado; todo, brinda la oportunidad de entrar en contacto con galerías, publicaciones, con un marketing insospechado, con una efectividad que sorprende. Y los dólares nunca están demás. Esta colección está abierta a todos, incluso está previsto, entregarle un álbum al Papa Francisco.
——-La imagen impacta…
-x-No calculé que esto funcionaría así; estamos viendo como la gente se acostumbra a la temática de esta plástica; la recepción que hemos tenido, nos estimula a evolucionar.
——Ha habido un cambio severo, lo tuyo más figurativo está aquí en nuestra ciudad; en la Pizzería San Remo…
-x-Si, fue un salto a la figuratividad. Una especie de “art noveau”, trabajando planos con temática local, vestimenta de época… Realmente es una pelea enfocar todo lo que puede hacerse plásticamente sin cortar el eslabón que une al espectador con el acontecimiento que está relatando; el motivo principal es la precisión del acto y después viene el mensaje o recuerdo. En el caso del álbum sobre Cristo, conocer el Evangelio me facilitó la elección de la simbología y que la forma sea congruente con lo que se muestra. Es avasallante la demanda de este tipo de cosas.
—–¿Cómo se inicia? ¿Cuál es el método?
-x- Necesito una lectura; hago dos o tres bocetos, dibujo a lápiz precisando la construcción, si funciona, hago un estudio a color y luego me aboco a la pintura en tela de 1,20 m. (Observa lo que muestra el power point) y dice: En este caso tiene un tinte dramático, es la resurrección de Cristo, es muy difícil, porque nadie lo había intentado y es fundamental, porque quien no cree en la resurrección no es cristiano. Nadie había hecho el momento en que Cristo resucita. (La imagen sobrecoge: Cristo se eleva sobre su cuerpo yacente). (En el power point, aparece el bautismo de Cristo) y Cocco, dice: No pinté el Jordan. Observen, pinté el Itapé; siempre pinto el río Uruguay, mis lugares, el verde, el celeste de nuestro cielo que es distinto…
——Hay una permanente conexión con lo local…
-x-Yo vivo en EE.UU. que me da oportunidades, me da un reconocimiento nunca soñado, pero en lo íntimo no puedo desligarme de mis raíces, y cuando estoy aquí me encuentro conmigo en forma total, en plenitud. Uno, nunca está del todo cuando está afuera. Amo a la ciudad, a la calidez de su gentes, la belleza del río; lo primero que hago es dejar el equipaje e irme a ver como está el río…Parafraseando a Troilo puede decir: “dicen que yo me fui de mi barrio… ¿Cuándo, cuando?… Si siempre llegando… El río y sus árboles, me dicen Cocco quedate aquí… seguí pintándonos…”
El logotipo
La muñequita de Surco
