El compositor de ‘Mediterráneo’ transmite en una entrevista su pesimismo ante la deriva que está tomando el mundo actual.
Desde que se retiró de los escenarios en diciembre de 2022, Joan Manuel Serrat no ha dejado de tener una presencia pública gracias a la multitud de homenajes (propios y ajenos) a los que asiste y a los actos solidarios que apoya. Unas citas que permiten que el compositor de ‘Mediterráneo’ comparta reflexiones y recuerdos.
Este es el caso de su reciente visita a Argentina, en la que recibió un doctorado honoris causa en Mendoza y en la que hizo escala en Buenos Aires. Allí, el cantautor ofreció una entrevista con el periodista Felipe Pigna en la que abordó multitud de temas, entre ellos la deriva del mundo actual.
El Noi del Poble Sec no disimuló su decepción ante los acontecimientos: «Todos los pesimistas deben estar triunfando en estos momentos. Los presagios que se han podido dar en los últimos 50 años acerca de la involución del individuo se quedan cortos», explica.
Serrat desarrolla los motivos de esta desazón: «Me temo que ni siquiera a mi edad, en la que te gusta prácticamente todo. A uno se le quedaron los sueños en la otra orilla del río. Difícilmente van a ser rescatables. Te encuentras con que el derecho a la vivienda no existe. El derecho a la sanidad digna no existe. El derecho a un puesto de trabajo no existe. El derecho al agua, al aire, a lo que es de todos, no existe. Y podríamos seguir. Una sociedad que dice ser democrática y donde la justicia social no existe es muy difícil que me pueda gustar. El individualismo se fomenta, sálvese quien pueda».
Finalmente, el cantautor barcelonés aborda el tema de los impuestos y de la justicia social: «Se promete que a partir de ahora no habrá que pagar impuestos. Y hay gente que lo ve como un progreso, eso me preocupa. Si tú tienes mucho dinero, estarás feliz de la vida. El que no tenga dinero o unos ingresos, necesita para sobrevivir un apoyo de lo público. No estoy feliz con el tiempo que vivo porque me es imposible vivir aparte de la sociedad».
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«Desconfíen de los que se manifiestan apolíticos o neutrales»
A sus 82 años, Joan Manuel Serrat lleva retirado de los escenarios desde diciembre de 2022. Sin embargo, la actividad pública del cantautor barcelonés no se ha detenido. Son constantes sus apariciones en homenajes propios y ajenos y en actos solidarios. En cada una de sus comparecencias suele compartir reflexiones y recuerdos muy interesantes.
Este es el caso de su reciente viaje a Mendoza (Argentina) para recibir un doctorado honoris causa. Durante tres días el artista fue el destinatario de muestras del cariño y de la admiración que sigue despertando en el país sudamericano. En realidad, genera auténtica devoción.
Y, como es habitual en sus intervenciones, Joan Manuel Serrat no se puso de perfil y habló sobre la situación política en el mundo. Ante la deriva que se está tomando, con recortes de derechos y conflictos que no respetan la ley internacional, el catalán apostó por la participación activa en los debates y discusiones, en no callarse.
«Les aconsejo que desconfíen de aquellos que se manifiestan apolíticos, neutrales, o los que se ponen de perfil cuando sopla el viento. Creo en la tolerancia, en la democracia y en el respeto al derecho ajeno», apuntó.
También abordó el auge de la ultraderecha, en especial entre los más jóvenes: «Son una minoría esos jóvenes, pero hacen mucho ruido. No saben lo que es perder derechos. También deberíamos preguntarnos qué falencias han tenido los gobiernos en no dar respuestas a las necesidades verdaderas de la gente y estar más interesados en perpetuarse por el poder».
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«Es difícil superar al asesinato de tus padres»
El autor de ‘Mediterráneo’ habló alto y claro sobre la contienda bélica: «La Guerra Civil española fue un despropósito, el triunfo de la mentira sobre la razón. Un invento absoluto de las fuerzas reaccionarias para arrebatar el poder al pueblo que había elegido a sus representantes. Un golpe de estado tremendo, ilegal e ilegítimo que le quitó el poder al pueblo para dárselo a los militares, para dárselo a un hombre que fue un dictador y un tirano».
Y prosiguió con su argumentación: «Se llevó por delante a mucha gente valiosa. La pérdida humana fue muy grande. Vaciaron el país de maestros, de médicos, de gente que tuviera interés en la lectura. La cultura no es el gran enemigo, es el gran poder. Cuando la tuvieron los monasterios, así lo ejercieron. O cuando pasó a las monarquías. Ellos podían ser incultos pero sabían del gran poder de la cultura, del conocimiento».
Del plano general, Serrat pasó al personal, al de su familia, en especial a su madre, la aragonesa Ángeles Teresa: «En mi familia somos perdedores de la Guerra Civil. Mis abuelos, mis tíos por parte de mi madre… hubo muchos asesinados en las tapias de los cementerios. Me dejaron una madre huérfana con una herida que nunca jamás pudo superar. Es difícil superar el asesinato de tu padre, de tu madre, de tus hermanos… porque pensaban de otra forma. Nunca tomaron armas para agredir a nadie. Fueron represaliados por tener puntos de vista diferentes. Es la gran tragedia que ocurre en cualquier conflicto de este tipo. Y es especialmente soez cuando es una guerra civil».
También trató las consecuencias para su padre: «A mi padre no le fue mejor pero tampoco peor. Cayó en el frente, estuvo varios años en campos de concentración junto con dos hermanos suyos con los que coincidió. Los perdedores teníamos que soportar una conducta que no fuera sospechosa, lo cual llevaba a una sociedad de miedo constante. Miedo a la denuncia, miedo al compromiso, miedo al otro… Las dificultades para encontrar trabajo. Las mujeres vivieron un mundo especialmente hostil».
(fuente: https://www.heraldo.es/)