Es sabido que exponer a los niños pequeños a las pantallas de los celulares, tablets o smart TVs, pueden generar efectos nocivos en el desarrollo de su cerebro, su vocabulario y su forma de interactuar con las demás personas. Lo cierto es que, recientemente, el jefe de Salud Pública de Estados Unidos, Vivek Murthy, publicó un informe llamado «Redes sociales y la salud mental de los jóvenes», donde no solamente se refiere a los de menor edad, sino también a aquellos jóvenes que pasan demasiadas horas consumiendo redes sociales.
«También se reportan cambios de humor, alteraciones de comportamiento, hiperactividad, fallas en la socialización, alteración de otras actividades, conductas de aislamiento y cuadros de depresión o ansiedad«, sostuvo al mismo tiempo que señaló que «los adolescentes hacen un uso intensivo y prolongado de las redes sociales porque están en una etapa vulnerable, de muchos cambios, y buscan un ámbito de interacción lejos de la mirada de los adultos».
En este sentido, la psicóloga y directora del sitio Reconectarse, Laura Jurkowski, sumó la presencia del famoso FOMO (Fear Of Missing Out), que es el «miedo a perderse algo» o «quedarse afuera de algo», lo cual hace que los adolescentes estén permanentemente conectados a Instagram, TikTok, SnapChat, Facebook y Twitter, buscando aprobación constante.
Lo preocupante de esto, según la experta es que, al utilizar las plataformas, los jóvenes «empiezan a vivir una vida virtual y muestran una identidad que muchas veces no es la misma que en el cara a cara y puede derivar en aislamiento social«.
Por esa razón, «es necesario promover las actividades offline, la actividad física, mantener equilibrio entre el sueño, pantalla y ocupaciones«, indicó, al mismo tiempo que destacó la importancia de que los padres sean «un modelo, que no estén ellos mismos atrapados con el celular».
Fuente: Minuto Uno
