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Entre Ríos se prepara para un cambio histórico

El gobierno de Frigerio inició una desafiante tarea: capacitar a la ciudadanía entrerriana para utilizar un nuevo instrumento de votación muy distinto al de las últimas cuatro décadas. El cambio es histórico. Y se produce en un momento de retracción de la participación electoral y profunda crisis de la representación política. Las particularidades de la BUP entrerriana.

El gobierno provincial dio inicio a una tarea de capacitación que resulta clave para la calidad de la democracia: el correcto uso de la Boleta Única de Papel (BUP), que fue adoptada por la legislación entrerriana en la reforma política de 2024 y se estrenará en las elecciones provinciales del año que viene.

Comenzó la capacitación para votar con BUP

El desafío es enorme. Nunca hubo un cambio electoral tan grande en la continuidad democrática de la provincia. Desde 1983, los entrerrianos han elegido a su gobernador, sus senadores y diputados, sus intendentes y concejales con una boleta sábana partidaria.

Cinco categorías de cargos pegadas en una misma boleta, con los colores y los símbolos partidarios como llamadores del voto. Y si las elecciones provinciales se hacían de manera concurrente con las nacionales, esa sábana sumaba dos, tres y hasta más cuerpos: presidente, diputados nacionales, senadores nacionales el año que corresponda y, en los últimos años, parlamentarios del Mercosur.

En 2027, toda esa oferta electoral de un partido o frente compartirá espacio con el resto de las fuerzas políticas en una única boleta. Y el elector marcará con una birome al candidato de su preferencia en cada categoría. Pueden ser todos de un mismo partido o uno de cada uno.

Ningún partido chico se quedará sin boletas en el cuarto oscuro; y la papeleta ya no se repartirá casa por casa, porque la entregará la autoridad de mesa a cada elector. La reducción del poder de los aparatos políticos es contundente.

La prueba 2025

El año pasado, para las elecciones legislativas nacionales, los entrerrianos tuvieron la oportunidad de probar el nuevo sistema. Se votó con la BUP nacional a los tres senadores y a la mitad de los diputados que representan a la provincia en el Congreso de la Nación.

La experiencia resultó positiva. El nuevo instrumento de votación fue bien ponderado por el grueso de los votantes. Como ensayo vino muy bien, porque se trató de una elección mucho más simple que la del año que viene: solo había que marcar dos casilleros (senador y diputados). Nada del otro mundo.

Aun así, en las ocho provincias que votaron senadores se detectó un alto porcentaje de votos en blanco para la categoría de diputados. Los especialistas interpretaron que se debió, en buena medida, a una confusión de muchos electores que se olvidaron del casillero de diputados una vez que tildaron el de senador. Entre Ríos estuvo a la cabeza de ese error, como explicó Página Política en la siguiente nota:

La capacitación que inició el gobierno se propone evitar que se produzcan confusiones de este tipo —que distorsionan la voluntad popular— en una elección mucho más compleja como la provincial del año que viene.

El Gobierno podría aprovechar esta coyuntura para defender su posición a favor del desdoblamiento electoral y la suspensión de las PASO. Sería una forma de disminuir los errores derivados del estreno del nuevo instrumento de votación.

Con la suspensión de las PASO, porque se trata de la estación electoral más compleja de las cinco posibles de 2027.

Y con el desdoblamiento, porque separaría de la elección nacional a la elección provincial, que tiene una BUP distinta a la nacional, como a continuación se detalla.

El principal cambio

Para la especulación política, la BUP implica en principio el fin del efecto arrastre que un candidato ejercía sobre otro en la boleta sábana. El mejor ejemplo y el más reciente es el de las elecciones de 2023, cuando en elecciones simultáneas y a la cabeza de una extensa boleta sábana, Javier Milei arrastró para arriba a sus candidatos a gobernador y a las intendencias. El efecto se tradujo además en cinco bancas en la Cámara de Diputados de Entre Ríos.

La única manera de evitar ese efecto arrastre era cortando la boleta; una tarea poco sencilla de ejecutar sin el auxilio de una tijera. Con la BUP, es como si en el cuarto oscuro la boleta sábana ya estuviera cortada.

Ahora el efecto arrastre se termina incluso en el caso de que las elecciones provinciales se realicen en simultáneo con las nacionales. La BUP nacional se meterá en una urna y la BUP provincial, en otra.

Otro arrastre

Sin embargo, la reforma electoral que impulsó Frigerio en 2024 encontró una manera de darle una sobrevida al efecto arrastre de la boleta partidaria, al habilitar el voto por lista completa, una variante que no tiene la BUP nacional.

Marcar este casillero es el equivalente —en el anterior sistema electoral— a meter en el sobre la boleta sábana partidaria entera, sin cortes. Pero ese nuevo “arrastre” se limita a los cargos provinciales y locales. Los nacionales están en otra BUP y se meten en otra urna.

Uno de los puntos más controvertidos de la reforma política de 2024 está en el diseño de la BUP: la foto del candidato a gobernador aparecerá junto al casillero de voto por lista completa, en lugar de ubicarla en el casillero propio del gobernador.

Si el voto por lista completa puede considerarse una sobrevida del efecto arrastre, la foto del candidato a gobernador junto a ese casillero viene a potenciarlo. En el caso concreto, no hay dudas de que Frigerio es el candidato más competitivo del espacio oficialista.

Aunque el diseño tiene, en teoría, el mismo efecto para todos los partidos, el peronismo lo cuestiona como una ventaja para la reelección del actual mandatario. La crítica, ya formulada durante el debate de la reforma política de 2024, es la admisión de que la oposición carece de una figura para la gobernación con la popularidad de Frigerio.

En el primer trimestre de este año, el PJ anunció que objetaría judicialmente el diseño de la BUP, pero hasta ahora no hubo novedades.

La propia reforma de 2024 abrió el paraguas ante posibles nulidades que podría producir el voto por lista completa, debido a la confusión que podría provocar la foto del candidato a gobernador en ese casillero. Aclaró que, para el caso de que un elector haya marcado la opción de voto “lista completa” y alguna o algunas otras categorías electorales de otras listas internas o de otras agrupaciones políticas, “se considerarán válidas estas últimas, dado que se manifiesta la expresa voluntad del elector de sufragar en favor de ellas”. El detalle, en la siguiente nota:

Lista sábana oculta

La BUP termina con la boleta sábana, pero no con las listas sábanas, que continúan para los cuerpos colegiados, con el agravante de que no todos los nombres se podrán leer en la boleta, como permitía el anterior sistema de boleta partidaria.

Por una razón de espacio, en la BUP solo se incluirán los primeros candidatos de la lista de diputados y de concejales. La lista sábana completa se podrá leer en afiches que se pegarán en los centros de votación.

Los críticos de la BUP señalan que, de esta manera, se potencia uno de los defectos del sistema de representación: camufla aún más a los “impresentables” que, por distintas razones, cada partido lleva “ocultos” en sus listas sábanas.

En la prueba de 2025, ese problema no existió porque se elegían solo tres senadores y cinco diputados, cuyos nombres se podían leer perfectamente en la BUP.

(fuente: https://paginapolitica.com/)

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