Nació en Rosario, en una familia de clase media-alta. Su padre médico pediatra y su madre, ama de casa. En su adolescencia, se destacó como nadadora desde los 12 años, llegó a competir con récords provinciales en los estilos crawl y pecho. En la práctica de la natación conoció a un joven nadador, que años después sería el conocido Roberto “El Negro” Fontanarrosa. Con la intención de continuar en la disciplina llegó a Buenos Aires a mediados de los años 60. Ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde tomó contacto con la resistencia peronista y definió su vocación intelectual y militante. Inicialmente se había anotado en la carrera de Psicología, pero luego se cambió a sociología, carrera en la que se graduó en 1965, convirtiéndose en la graduada número 28.
Alcira conoció al entonces estudiante de filosofía Gunnar Olsson, quien se convirtió en su marido y padre de sus hijos. Alcira provenía de una familia antiperonista, mientras que Gunnar se había criado próximo a la familia de Scalabrini Ortiz, a quienes Alcira considerará su familia política y una influencia en su formación.
Su ingreso a Sociología coincidió con el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, con el liderazgo de Fidel Castro, el Che Guevara y Camilo Torres que marcó lo que ocurriría durante aquellos años en los claustros universitarios. Eran los años de la política que había llegado con fuerza a la vida universitaria, cuando muchos/as estudiantes comienzan un acercamiento al peronismo. En el caso de Alcira, este acercamiento se vincula con su militancia en el barrio Kolynos (Berazategui, Buenos Aires), que considera su otro gran ámbito de formación.
A partir de 1962, Alcira comenzó a trabajar como recepcionista en Ciencias Exactas, motivada por “una cuestión de principios” y no por la necesidad económica. Se desempeñó, además, como auxiliar docente en Introducción a la sociología. Fue ayudante de la materia Sociología Sistemática, a cargo de Miguel Murmis y Eliseo Veron. En ese mismo año de 1962, Alcira participó en la huelga a la cátedra de metodología. En la protesta, se proclamaron “contra el empirismo abstracto” (concepto inspirado en la obra La imaginación sociológica del sociólogo norteamericano W. Mills, que había sido recientemente publicada) que para ellos/as se encarnaba en las perspectivas y epistemologías que reinaban en la carrera de sociología. También en 1962, en un encuentro de sociología latinoamericano en el que también participan Gino Germani y Torcuato Di Tella, conocen al sacerdote y sociólogo colombiano Camilo Torres, una figura influyente para su generación, que buscaba una mirada crítica sobre qué era y qué tenía que ser la sociología.
Mojón clave en la historia de Argumedo fueron las protestas del 64, Marcos Szlachter, Gramsci, Mariátegui, Camilo Torres, el peronismo, la militancia en el barrio Kolynos, Gregorio Selser, el viaje iniciático por América Latina. Nombres y circunstancias que aparecen en el relato de Alcira de aquellos años de intensa militancia y aprendizaje. También la formación de las Cátedras Nacionales, junto a Gunnar Olson, Horacio González, Fernando Alvarez, Pedro Krotsch, Roberto Carri, Gonzalo Cárdenas y Justino O”Farrelll, entre otros.
En 1965, Alcira ingresó a trabajar en el Consejo Nacional de Desarrollo de la Argentina (CONADE), para co-dirigir junto a Marta Nepomeschi una encuesta sobre consumo de alimentos. Luego dirigió la investigación “Estructura Socioeconómica de la Argentina”.
Los intercambios con otros grupos de crítica cultural y reivindicación regional se profundizaron a partir del 68, con la construcción de un movimiento transdisciplinario: Cine Liberación (donde se encontraban Pino Solanas, Octavio Getino); Grupo cultural (con Piero, Marilina Ros, Juan C. Gené) y los sacerdotes del Tercer Mundo.
Argumedo, el sociólogo Roberto Carri -secuestrado y desaparecido durante la dictadura cívico militar, Horacio González y el propio Olsson, junto con otros, serían a partir de 1968 algunos de los nombres asociados a lo que pronto se llamaron ‘las cátedras nacionales’, proceso de renovación curricular y académica que profundizó el estudio de la cuestión nacional y que se inició a partir del desembarco en la Facultad de Filosofía y Letras de los sociólogos Justino O´Farrell y Gonzalo Cárdenas. ‘Las cátedras nacionales’, luego de una interrupción por una nueva intervención militar, se retomarían en 1973 con el triunfo electoral del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli). En esos años, fue colaboradora en la difusión clandestina de La hora de los Hornos, de Solanas, (muchos años después, participó como investigadora en los documentales “Memoria del saqueo” (2004) y “La dignidad de los nadies” (2005)).
Con el golpe de Estado de 1976, Alcira fue despedida del INDEC. Se ocultó por un tiempo en Rosario y luego se exilió en México junto a su familia, donde permaneció hasta el regreso de la democracia. Instalada en México, Gregorio Selser le ofreció un trabajo en el Instituto Latinoamericano de Estudios Trasnacionales (ILET), donde conoció a Gabriel García Marquez y Juan Somavía, convirtiéndose en su asesora para el debate en la UNESCO sobre comunicación, en el que ambos participaron en calidad de representantes latinoamericanos.
A su regreso en 1983, Alcira se convirtió en la Directora de la Sede Buenos Aires del Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales y, un año más tarde, se sumó como miembro de la Comisión para la creación de la carrera de Comunicación de la futura Facultad de Ciencias Sociales en 1988 (nueva sede de la carrera de sociología).
Por entonces se incorporó como Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), donde alcanzará el cargo de Investigadora Independiente.
En 1985 publica “Los laberintos de las crisis. América Latina: poder transnacional y comunicaciones”; en 1986, Alcira obtiene el cargo de Profesora Titular de la Cátedra Teoría Social Latinoamericana en la Facultad de Ciencias Sociales, siendo una de las pocas mujeres en convertirse en Titular en la carrera de Sociología; en 1987 publica “Un horizonte sin certezas. América Latina frente a la revolución científico-técnica”.
Con la vuelta de la democracia, se incorporó decididamente a la vida política, sin abandonar su tarea académica.
En 1989, se doctoró en Sociología y fue investigadora del CONICET.
Años más tarde, en 1993, publica uno de sus libros más reconocidos, “Los silencios y las voces en América Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular”, referencia clave en los trabajos sobre teoría social latinoamericana.
A comienzos de los 90, participa junto a Pino Solanas de la creación de un nuevo partido político, el Frente Grande. Muchos años más tarde, en 2007, participa de la creación de Proyecto Sur, partido por el que resultó electa diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones de 2009 y también de 2013.
Alcira fue docente de grado y posgrado en múltiples universidades de Argentina, México, Venezuela, en temáticas vinculadas a la teoría social latinoamericana, la comunicación y la cultura. Entre l997 y 2008, dirigió proyectos de investigación en el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales (sede Buenos Aires), el Instituto de Investigaciones Gino Germani, la Universidad Nacional de Luján y el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento.
En 2007, recibió la Beca como Investigadora Senior del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) para la Promoción de la Investigación Social en el tema “Las deudas abiertas en América Latina y el Caribe”, profundizando su interés por la crisis del neoliberalismo en la región y las consecuencias del cambio climático.
Como legisladora presentó varios proyectos de ley, algunos de ellos: ley de propiedad comunitaria indígena, un proyecto de reparación para las víctimas de la tragedia de Cromañón y un sistema nacional de gestión social del reciclado.
En diciembre de 2017 tras dejar el Congreso, se dedicó a hacer un seguimiento detallado, casi una “marcación”, de la gestión de Cambiemos, a través de su cuenta de Twitter, en los que advertía sobre las consecuencias de cada medida tomada, en particular el endeudamiento “irresponsable”, las disposiciones presupuestarias que en su opinión favorecían a empresas vinculadas a funcionarios del oficialismo y una estrategia anti-inflacionaria errada cuyo fracaso afectaría especialmente a la clase media y a los sectores de menores recursos. Después de dos años de macrismo, concluyó que era necesaria la conformación de un gran frente opositor para frenar el inmenso daño que el proyecto neoliberal le estaba infligiendo al país. Finalmente, ese proceso culminó con la formación del Frente de Todos, que conformó activamente junto a Pino Solanas. En el último año se había sumado al Consejo Consultivo de Malvinas, de la Cancillería argentina, y participaba en la discusión sobre el futuro de la Hidrovía.
Su pensamiento teórico, expuesto en Los silencios y las voces en América Latina, se nutre del nacionalismo popular y de la teoría crítica latinoamericana. A partir de una categoría que ella elabora, «matriz de pensamiento», se opone a las distintas matrices del pensamiento de lo que llama «mundo central» (entre las que incluye al liberalismo económico y político y a la versión del marxismo que juzga «eurocéntrica»), frente a la cual construye, retomando expresiones políticas populares del continente, una matriz latinoamericana. En opinión de ella, dicha matriz contiene como elementos principales, en primer lugar, la consideración del hombre en cuanto “ser social identificado” como punto de partida (dando cuenta, con esta idea, de la trascendencia de las identidades sociales en la sociedad) y, también, el supuesto de la «primacía de lo político» frente a otras esferas de lo social, principalmente la economía. Argumedo considera que todas las «leyes de la economía», así como otras instituciones y realidades sociales, constituyen fetichizaciones de relaciones políticas de poder, y no regularidades inmutables o naturales. Entre las principales influencias de su pensamiento, además de sus compañeros de las Cátedras Nacionales, pueden mencionarse a Juan José Hernández Arregui, José Carlos Mariátegui, Michel Foucault, Arturo Andrés Roig, Samir Amin y el pensamiento crítico latinoamericano en general.
Sobre el uso que hacía el macrismo de la pandemia decía: «Las movilizaciones contra las medidas de cuidado responden a una política de hostigamiento hacia el gobierno aprovechando el malestar que necesariamente genera el encierro de la pandemia, más la profundización de la crisis económica que se venía agudizando. Pero me da la sensación de que al mismo tiempo no es solamente inspiración autóctona. Es absolutamente irracional lo que están haciendo porque incluso los promotores de la anticuarentena se han infectado. Esto es casi un manual del desgaste de un gobierno. Forma parte de una política que se está dando con las derechas en el mundo.»
Sobre el mundo pos pandemia: «Todos acuerdan que en Occidente la salida de la pandemia no va a dejar las cosas igual. En cuanto a eso hay dos salidas. Por un lado, están los Henry Kissinger y demás representantes de la ultraderecha que proponen más privatizaciones, deuda, especulación financiera, polarización de la riqueza, precarización laboral, todas propuestas que son causas de la crisis, mientras que Noam Chomsky y otros referentes están impulsando esto que es la Internacional Progresista y el New Deal Green. Tienen en cuenta que no solo tenemos una crisis social muy grande agravada por el coronavirus sino además una crisis ambiental que, según el secretario general de las Naciones Unidas, es aún más grave que la pandemia porque, si no se revierten los factores que alimentan el calentamiento global, la tierra puede entrar en un proceso acelerado e irreversible de calentamiento que lleve al fin de la vida en el planeta. Argentina es especialmente privilegiada para la reconversión energética, porque tiene todas las condiciones en su territorio para la producción con un altísimo nivel de calidad de todas las energías renovables, solar, eólica, hídrica, hidrógena, biogás, etc. Tiene todas las características para salir adelante y además tiene yacimientos de litio que es la materia prima fundamental para las baterías en la reconversión tecnológica hacia los autos eléctricos. Este es el debate que tendríamos que estar dando.»
En los últimos años, fue profesora consulta e investigadora de la Universidad de Buenos Aires y directora de la Revista Laberinto, además de frecuente columnista de opinión en diversos medios de comunicación.
Figura destacada de la intelectualidad comprometida con los grandes procesos populares, realizó buena parte de su camino político junto a Pino Solanas, con quién se incorporó en los últimos años al Frente de Todos.
Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dijeron sobre la muerte de Alcira Argumedo:
«Lamentamos otra muerte que roba al mundo un poco de luz: ha fallecido Alcira Argumedo, respetada y admirada intelectual y militante. Hace años, Alcira concurrió varias veces a nuestra Casa, convocada por nuestra necesidad de dialogar sobre temas de una coyuntura que en ese momento era acuciante. Gracias, Alcira, por lo que nos dieron tu afecto y tu inteligencia. Descansa en paz, compañera. Va nuestro abrazo a tu familia y a tus muchxs compañerxs de militancia a lo largo de los años».
(N.G. y J.O.)