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Ante el ataque de medios  oficialistas:  Un grupo de Curas defiende al Papa Francisco

. Rome (Italy), 08/02/2015.- A handout picture provided by Vatican newspaper Osservatore Romano shows Pope Francis being greeted during a visit to a refugee camp in Rome, Italy, 08 February 2014. (Papa, Italia, Roma) EFE/EPA/OSSERVATORE ROMANO / HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES

. Rome (Italy), 08/02/2015.- A handout picture provided by Vatican newspaper Osservatore Romano shows Pope Francis being greeted during a visit to a refugee camp in Rome, Italy, 08 February 2014. (Papa, Italia, Roma) EFE/EPA/OSSERVATORE ROMANO / HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES

Por Alfredo Guillermo Bevacqua    –    

En la edición del 14 de marzo de 2013, el prosecretario de redacción del diario La Nación, Carlos M. Reymundo Roberts, escribió una emotiva nota como consecuencia de la noticia que el día anterior había conmocionado a la Argentina y a toda América, un argentino, el cardenal Jorge Mario Bergoglio había sido ungido Papa, en reemplazo del renunciante Papa Benedicto XVI.

El título de la nota era “Esa noticia que perforó la piel de la Redacción y que nos hizo gritar, aplaudir y llorar.” Roberts tiene a su cargo una columna en las ediciones sabatinas de “la tribuna de doctrina”,  en las que presume de ser ingenioso y divertido, pero en las que deja traslucir con nitidez su comodidad por situarse en un lado de la grieta, que dicen combatir, pero que afanosamente ensanchan. Pero ahora, todo parece indicar que reina otro clima en  la redacción del diario fundado por Mitre para resguardar su figura, a la que se rindió homenaje el pasado 4 de enero, en el que se recuerda la aparición del primer número.

Días atrás el escritor y redactor de La Nación, Jorge Fernández Díaz,  en su columna de opinión política llegó a estimar que “un intelectual argentino, Juan José Sebrelli, había puesto en jaque al Papa Francisco”. Para su exagerada observación  Jorge Ferández Díaz, usó un texto publicado en el 2016 de Juan José Sebreli: «Bergoglio es un conservador popular y que sus apóstoles no encuentran en la pobreza una carencia sino una virtud. Para ilustrar esto recurre a declaraciones públicas de su heroico equipo de trinchera, que muestra sin embargo desconfianza frente a la urbanización de las villas, puesto que esa mejora conllevaría un carácter «civilizatorio» y porque en esos asentamientos persistirían «valores evangélicos muy olvidados por la sociedad liberal de la ciudad».

Era indudablemente la punta de lanza de una ofensiva de los medios hegemónicos contra el Papa que se ha manifestado aante el neoliberalismo imperante en este sector del subcontinente, que ha expresado su cercanía con los ancianos que ven recortados sus sueldos, que con dureza rechaza a los gremialistas que acuerdan despidos de trabajadores, que se muestra solidario y acompaña en el dolor a los familiares de los asesinados por las fuerzas de seguridad, el mismo Papa que en días mas, se sentará a la mesa a compartir un almuerzo con integrantes de pueblos originarios, perseguidos y despojados de sus tierras para entregárselos a ricos.

Casi inmediatamente, otra figura legendaria de la redacción del diario fundado por el Comandante en Jefe de la Triple Alianza, el periodista Mariano Obarrio, fustigó con dureza a un Papa mal asesorado “que manifiesta su preferencia por los populismos que llevan a la pobreza e ignoran las políticas de Alemania, país en el que no hay pobres”.

En el último mes de 2017 se difundió que en Alemania hay 16 millones de pobres. Cuando la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al darse a conocer cifras relativas a la pobreza en nuestro territorio, dijo que en “la Argentina había la misma cantidad de pobres que en Alemania”, la respuesta de los impolutos periodistas fue el sarcasmo y la burla. La expresidenta no habló de porcentajes;  se refirió a cantidades. No se verificaron las cifras. Pero la frialdad de los números siempre tiene contundencia.

Por supuesto, que “el gran diario argentino” se sumó a la cruzada antipapal, dando una interpretación torcida sobre el  rol del dirigente social Juan Grabois, a quien han calificado como “vocero papal” o “consultor del Papa”; Grabois, se ha cansado de reiterar que “es consultor de un organismo de la Iglesia”.

El muy bien informado periodista y escritor, Jorge Asís, afirmó en su tweet, “ Sin límites para el ridículo el poderoso directivo mediático fue a solicitarle en Boedo al dirigente social que intercediera ante el Papa para que se abstuviera de convocar a los juristas incómodos para el macrismo.”

“El interés de La Nación por el estadista más calificado del universo contemporáneo indujo a un alto directivo a pedir una entrevista a cierto dirigente social que lo recibió en un dos ambientes de Boedo” .  Se dice que el directivo mediático sería un miembro de la familia Saguier y el dirigente social Juan Grabois.

Ayer jueves, el grupo de curas de las villas de Buenos Aires y Gran Buenos Aires en una carta  expresaron  «cierta perplejidad» ante comentarios respecto a que «la Iglesia en general, y en especial el Papa, no quieren que los pobres dejen de ser pobres, porque de esta manera se perdería lugar de influencia».

Entre los firmantes están  los obispos Gustavo Carrara y Jorge García Cuerva y el padre Pepe Di Paola.

«No solo hemos levantado capillas»

Señalan que los curas en las villas construyeron «escuelas, jardines comunitarios, clubes, centros barriales para la atención de personas con problemáticas de adicción, centros de formación profesional, oficinas de empleo, cooperativas de trabajo, etc». En su carta pública los curas destacan la importancia de «derribar muros y tender puentes para una real integración urbana».

«Somos curas que vivimos y/o trabajamos en villas y/o barrios populares. Somos curas agradecidos de que los pobres nos hayan hecho un lugar entre ellos», dice el texto que lleva la firma de los casi 40 sacerdotes que integran este grupo, en el que se precisa además el lugar donde realizan su trabajo.

Recuerdan que su lugar «no se trata solo de dar de comer a un pobre, sino de considerarlo digno de participar en nuestra mesa» y de hacer su aporte para que «vivan mejor».

«Es pasar de la generosidad a la comunión», resumen los curas de villas, que también señalan el deseo de la gente que allí vive de progresar y, tal como lo vienen haciendo, de «pasar de la chapa y la madera a los ladrillos y la losa, para así darles un futuro mejor a sus hijos y nietos».

Dice también que todas las reflexiones deben hacerse «desde la base del conocimiento y de una profunda conciencia de igualdad» porque de lo contrario «contribuyen a levantar muros y a cavar grietas», a «creerse distinto y no reconocerse iguales, hermanos».

Remarca que los miles de hombres y mujeres que viven en las villas representan la fuerza «económica e insustituible del trabajo», tanto para la construcción de casas, de la confección de la ropa, y de la venta de frutas y verduras, además del cuidado de enfermos y ancianos.

Pedido de una «presencia inteligente del Estado»

Recordaron: «Es el Estado el que tiene en sus manos las mejores herramientas para esta integración social y urbana, que nuestros vecinos anhelan. Y uno de los caminos concretos es la generación de trabajo para los sectores populares. Donde el Estado no está inteligentemente presente, aparecen las organizaciones criminales que principalmente afectan la vida concreta de los vecinos de nuestros barrios», se pronunciaron.

Finalmente, dice que el Papa Francisco siempre los alentó a «trabajar a favor de los más pobres» y asumió la existencia de «palabras molestas para el sistema», porque «interpelan», y en ese sentido advierte que «molesta que se hable de ética, de solidaridad mundial, de distribución de los bienes, de preservar las fuentes de trabajo, y de la dignidad de los débiles».

«Molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia», dicen, y aclaran: «La palabra de Dios es una invitación renovada a estar al servicio de los más pobres y no de nosotros mismos».