Mi abuela dispara
Mi abuela guarda al lado de la cama un maletín de aluminio con calcomanías de mundiales de tiro, juegos olímpicos, panamericanos y sudamericanos. Adentro una pistola de competición calibre 22. Una herramienta de precisión quirúrgica envuelta en felpa. Toda de acero,con una agarradera de madera diseñada para que calce perfecto en su mano arrugada y que termina de decorarse cuando la levanta con las uñas pintadas de rojo.
En 1992, el año en que yo nací, mi abuela fue subcampeona sudamericana de tiro. Dos años antes había ganado la medalla de oro en pistola.22 en los Juegos Sudamericanos. Y en 1994 saldría campeona argentina en sus dos especialidades: Pistola neumática y pistola calibre 22.
Entonces un plan con mi abuela, no era específicamente, ir al cine y salir a pasear por el jardín botánico, sino que siempre partía o terminaba en alguna cosa que ella tenía que hacer y yo la acompañaba. Ir a entrenar y comer en el Mcdonalds; Ir a una reunión y después a una obra de teatro o cosas así.
Algunas tardes la acompañaba a entrenar. A mi tiempo tiré yo también, pero de chico verla tirar me relajaba de una manera extraña. Es una disciplina de concentración. Un polígono de tiro tiene el silencio de una biblioteca, interrumpido por explosiones de distintos calibres. La gente que anda por los pasillos se saluda en voz baja. Quienes tiran pasan horas en silencio tratando de dar con el blanco.
Verla tirar es como espiarla en un estado de trance.Traza mentalmente el recorrido. Parece ajena de todo estímulo exterior, como si en el mundo entero no hubiese nada más importante.
Permanece inmóvil. Como si estuviese en otro plano.
No calcula ni piensa. Tras años de entrenamiento llegó a transformarse en un arte sin artificio, su cuerpo está tan acostumbrado al peso del arma que se mueve con naturalidad en un plano casi inconsciente. Verla hace que tirar parezca fácil. Sin embargo en cada disparo se encierra un sentido simbólico que no cabe en la bala: acertar o errar podrìa ser también la diferencia entre vida y la muerte. .
Mira al blanco con frialdad. Espera que llegue el momento correcto. Busca una conexión; .Algo asì como formar una sola cosa y ser al mismo tiempo el arma, la bala y también el blanco. Entonces el enfrentamiento ya no es entre ella y el blanco, sino con ella misma, como en un juego de espejos.
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Respira relajada. Busca el ritmo,
Inhala, guarda y exhala.
,Inhala guarda y exhala.
Siente el equilibrio.
Inhala, Levanta el arma y exhala.
Inhala, apunta y exhala.
Inhala y dispara.
Gonza Seguel
GONZA SEGUEL. Nació en CABA pero sus primeros recuerdos lo encuentran en Concepción del Uruguay. Es periodista y está por terminar la licenciatura en Comunicación Social en la UNLP. Trabaja como librero en Malapalabra Librería Virtual y como productor de radio para diferentes medios. Actualmente investiga nuevas formas de sobrevivir como monotributista. Gonza es amigo del taller de escritura creativa y antes de la pandemia visitaba ALQUIMISTAS 222 con una valija plateada de librero itinerante, donde llevaba perfectamente ordenados los libros y los desplegaba sobre la mesa, para tentación de muchos.
Bosque de botellas enterradas. Óleo de César Schepens.
«M. M.» – Xilografía.
César Schepens, a la derecha de la foto y artistas plásticos de la ciudad.1969
HERIBERTO CÉSAR SCHEPENS. Pintor, dibujante y grabador nacido en 1923 en Don Cristóbal, departamento Nogoyá, y radicado en Concepción del Uruguay desde pequeño. Falleció en Mar del Plata, en 1985. Profesor de Pintura y Grabado egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional del Litoral. Participó de numerosas muestras individuales y colectivas en nuestra provincia y en otras ciudades de nuestro país. Una exposición individual de sus obras se realizó también en Bélgica. César Schepens fue uno de los primeros artistas en incursionar en la técnica del grabado en su ciudad natal e integró la Asociación de Artistas Plásticos de Entre Ríos –de la que fue socio fundador-, gestores en 1979 del Museo de Bellas Artes de esta ciudad. En Mar del Plata siguió su carrera artística. Además del grabado, cultivó la pintura, el dibujo y el arte publicitario. Su pintura, íntimamente ligada al americanismo, sufrió varias evoluciones hasta decantar en un americanismo humanista Paralelamente, su tarea como dibujante y grabador, lo lleva a colaborar con ediciones de libros, revistas y publicidades de marcas reconocidas a nivel local.
Área Patrimonial del Museo del Grabado Artemio Alisio de Concepción del Uruguay.
https://artedelaargentina.com/disciplinas/artista/grabado/heriberto-cesar-schepens
SER 13-14. Revista de los Cursos del Profesorado de la Escuela Normal Mariano Moreno. Año XI, 1972, Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
Agradecimiento a los familiares de César Schepens: sus nietas Carolina Schepens, por los contactos telefónicos y Vale Schepens, por las fotos de las obras y de la Revista SER y la paciencia ante las preguntas. A Roberto Schepens, por la búsqueda generosa en sus archivos personales.
(Mi abuela dispara, autor: Gonza Seguel – ALQUIMISTAS 222 – Ficciones y arte en días de pandemia, selección de Margarita Presas)




