El Covid-19 aceleró tecnológicamente acciones que hubieran tardado mucho más tiempo concretar transversalmente en todos los sectores. Estamos frente a un mundo nuevo. Nuevas tareas, nuevos actores, nuevas pautas. Aparecen ahora cuestiones prácticas que tenemos que abordar y llevar a su justo equilibrio. Las particularidades de nuestro país hicieron necesario atender a la búsqueda de nuevos y originales esquemas de trabajo en el campo de la vinculación tecnológica, que contemplen las necesidades de los sectores de la producción y a la vez complementar las capacidades digitales de un sector público para que esté a la altura de las circunstancias.
Además, el contexto actual no sólo está caracterizado por la pandemia – que ha acelerado considerablemente la transformación digital – , sino también por la velocidad de los cambios disruptivos que se están dando: los cambios exponenciales en lo que conviven con el hecho de que las personas las organizaciones están diseñadas para afrontar evoluciones lineales. Por ello, cuando la velocidad del cambio supera con creces la capacidad de adaptación de las compañías privadas o los organismos públicos generan obstrucciones y resistencias. Estamos ante un reto tecnológico, pero también de gestión organizacional.
El trabajo realizado en los últimos años pudo mejorar sustancialmente la prestación de servicios que algunos los organismos públicos brindan a la ciudadanía, por ejemplo AFIP, ANSES, PAMI, Migraciones, RENAPER, ANDIS, Producción, Trabajo, Salud, Defensa al Consumidor, IGJ, Registro de la Propiedad Automotor, Desarrollo Social y Superintendencia de Riesgos de Trabajo, entre otros.
Esas positivas experiencias abrieron camino para que las nuevas autoridades nacionales propusieran continuar en ese camino. Tal cual lo expresó la vicejefa de Gabinete de la Nación, Cecilia Todesca Bocco, diciendo “tenemos que estar preparados para la salida de la pandemia; tenemos que lograr que los ciudadanos puedan hacer mejor sus trámites, por lo que debemos simplificarlos. Cuando esta cuarentena termine y la gente tenga que enfrentar sus trámites atrasados tenemos que poder dar respuesta y conectar todas las ventanillas del Estado”.
Incrementar la digitalización de los servicios requiere de una decisión política firme, un análisis con evidencia abordando integralmente la readecuación de los procesos de trabajo, la formación de los recursos humanos, la transferencia tecnológica y refuerzos presupuestarios, la adecuación de la normativa para la obtención del suministro de expertís adecuada e infraestructura en tiempo récord; como así también la necesidad de sostener la atención presencial y virtual, propiciando la asistencia y el acompañamiento a los sectores más vulnerables afectados por la brecha digital.
La transformación digital del Estado requiere que los funcionarios adquieran nuevas habilidades. Los países que lograron mayores avances en materia de gobierno digital han invertido en talento humano en áreas menos tradicionales del sector público. Existe gran cantidad de empleados públicos, trabajando de la misma manera, con las mismas estructuras, con la rutina de normativas rígidas, no puede entregar propuestas de valor distintas, que es lo que reclama el ciudadano a raíz de los cambios en el entorno. Aquí entra en juego el diseño de la recalificación organizacional como ventaja aparejada por la indiscutible necesidad de mayor capacitación. Qué tipo de capacidades, personas, talento, colaboradores, proveedores y tecnología tenemos o necesitamos. Preguntas que hay que animarse a responder a la brevedad. Eso genera resistencias al cambio. Además, surgen otras situaciones, donde la obstrucción de algunas personas dentro de la Administración se explica porque no comprenden la real dimensión de los nuevos escenarios tecnológicos y afecta a sus particulares intereses de “gestoría” o “tráfico de influencias”. Y siguen luchando por mantener sus posiciones de micro-poder a través espacios ocultos el algunas organizaciones públicas que no suelen coordinarse bien entre sí, donde aún sacan alguna ventaja particular porque funcionan con archivos de papel y se aprovechan de la gente gracias al laberinto de las normas burocráticas innecesarias. Una vez superadas estas barreras es cuando la digitalización rompe esos guetos mejorando la calidad de vida de los trabajadores y de la ciudadanía.
“Insto a los líderes del E-Gobierno a permanecer firmes en sus misiones en la transformación digital de sus países, innovando constantemente incluso en tiempos difíciles. Las asociaciones son más importantes que nunca, entre los gobiernos y el sector privado, y entre países de la misma región o entre equipos nacionales de gobierno digital” enfatizó el Subsecretario General Departamento de Asuntos Económicos y Sociales Naciones Unidas.
En ese orden de prioridades, las Unidades de Vinculación Tecnológica – UVT – Ley 23.877- acompañan este proceso de transformación digital desde hace años, ofreciendo recursos humanos y herramientas concretas de colaboración desde la sociedad civil o desde las Universidades Nacionales.
Ahora en el 2021, a partir de una iniciativa, que agrupa centros tecnológicos e industriales, institutos científicos, asociaciones profesionales, cámaras empresariales y universidades nacionales y privadas, para fomentar la conformación de un ecosistema colaborativo promotor del crecimiento regional generamos VinTecAr 4.0 el Primer Polo Tecnológico Virtual del país. Cuyos destinatarios inmediatos del trabajo que realizan nuestras entidades son las organizaciones de todo el país – públicas y/o privadas – que reciben la asistencia técnica de nuestros equipos. Pero el destinatario final de nuestra actividad es siempre la ciudadanía que recibe mejor atención y respuestas más rápidas a sus necesidades. De esta manera, el acelerado proceso de digitalizar las dependencias de la Administración Pública brinda una reducción de costos de operación notable debido a la gestión automatizada, como lo constatamos día tras día en medio de la pandemia por el Covid-19, donde el flujo de información continuo y constante entre la administración y la población genera mayor confianza y transparencia.
Esta alianza por el desarrollo digital se fue conformando con las asociaciones Foro de Ciencia y Tecnología para la Producción (FOROCyTP) junto al Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica (CEDyAT), que trabajaron con sus equipos profesionales articulando ideas y convocando a otros entidades del sistema nacional de innovación de reconocida trayectoria para impulsar las diferentes propuestas de integración federal. Hoy, forman parte de VinTecAr 4.0: el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Instituto de Ciencia y Tecnología César Milstein (ICTM), la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), FUNDETEC que es la Fundación el Consejo Profesional de Ingeniería en Telecomunicaciones, Electrónica y Computación (COPITEC), la Cámara Argentina Aeronáutica y Espacial (CARAE) y la Cámara de Industrias Informáticas, Electrónicas y de Comunicaciones del Centro de Argentina (CIIECCA), entre otros.
Aprovechar la acumulación de capacidades tecnológicas y la especialización en materia digital facilitan un inmenso potencial de desarrollo que permitirá capitalizar las múltiples experiencias transitadas durante la pandemia para luego aplicarlas en la reactivación general. La necesidad de aprender de los casos exitosos es ineludible a los efectos de promocionar fuertemente la economía del conocimiento desde Argentina hacia el mundo. Es lo que estamos haciendo desde la sociedad civil de base tecnológica. Lo importante es no demorar más.
(*) Director Ejecutivo de VINTECAR 4.0. Vintecar 4.0 está conformada por entidades del Sistema Nacional de Innovación del país han dado el paso fundacional para ayudar a las organizaciones públicas, empresas privadas y emprendedores, a utilizar al máximo las nuevas tecnologías para transformarse en empresas o instituciones impulsadas por las tendencias disruptivas emergentes.
Fuente: Ámbito