Por Fernando Poerio y Jorge Villanova –
El 5 de junio, ante el fallecimiento del Indio Solari, conmovidos por el hecho nos propusimos realizar un acto, que no era más que un encuentro de sus admiradores. Convocamos a la agrupación Paredes Militantes para realizar un mural en la placita de Gasc y San Martín, conocida popularmente como Bob Marley. La idea creció y fue sumándose gente que leyó sentidos textos sobre el significado del Indio o Los Redonditos de Ricota en sus vidas; está claro que para la comunidad rockera, fue una de las personalidades más importantes del movimiento. La banda Vieja Escuela, integrada por excelentes y conocidos músicos de la ciudad, que realiza tributo a los Redondos también se sumó al homenaje de manera totalmente desinteresada, con la idea de sumar al propósito inicial, siendo finalmente quienes le dieron el mayor color musical a la fiesta, porque de eso se trató.
Los medios de la ciudad tomaron el hecho y lo difundieron. La repercusión fue inmediata, e inentendible en algunos casos. Mucha gente aplaudió la iniciativa, y muchas otras personas escribieron cosas como: “Vayan a laburar”, “Pinten a Favaloro”, “Manga de drogones”, “Van a dejar todo sucio”, “¿Quién paga todo esto?” y otras frases por el estilo.
Si bien sabemos que el teclado envalentona y el anonimato otorga impunidad, para lanzar estigmas, vituperios y repetir frases hechas cargadas de odio, rencor, propias de quienes prefieren destruir a construir. Como responsables del acto queremos dejar en claro que, todos los que estuvimos el sábado (feriado además) tenemos nuestra actividad cotidiana, y nos hicimos cargo de los gastos, es decir, no le costó un solo peso a la ciudad ni a los vecinos. Por otra parte, el viejo estigma del rockero drogón, sucio, falopero, etc., vaya a saber en que se sostiene. Ojalá esa gente haya pasado el sábado por la plaza para disfrutar y comprobar la limpieza realizada antes y por supuesto después del recital. Y sobre todo comprobar que en la plaza hubo muchas familias con hijos chiquitos, muchos adolescentes que volcaban el mate en las bolsas que pusimos, muchos gurises saltando y gritando, y gente grande como nosotros y más que se divirtió gratuitamente y en comunidad, agradecida por la oportunidad de despedir a su único héroe en este lío.
A nosotros no nos queda más que agradecer a los medios de comunicación, a los amigos que difundieron, a los artistas que se acercaron, a los que leyeron sus textos, a Paredes Militantes, a Vieja Escuela, a Armando Riquelme, a GB Sonido, a Macarena, a nuestras familias que comparten nuestra visión sobre el arte y la cultura, como las más de 300 personas que se hicieron presentes. Las críticas previas molestan por prejuiciosas, las posteriores porque no se tomaron ni siquiera el tiempo de ir a comprobar y darse la oportunidad de cambiar de opinión, sobre el encuentro.
Lamentablemente se instala este odio y se normaliza en diferentes ámbitos, vemos semana a semana que nuestros gurises se ven afectados y luego fingimos que como sociedad no tenemos nada que ver cuando suceden hechos graves.