En un clima de reflexión y compromiso, Concepción del Uruguay comienza a transitar el camino hacia los 50 años del golpe de Estado de 1976, una fecha que vuelve a interpelar a la sociedad argentina y que, en la ciudad, se trabaja con continuidad desde hace años a través de políticas públicas, actividades de memoria y acciones articuladas con organizaciones y militantes del campo de los Derechos Humanos.
En ese marco, Adriana Taboada —psicóloga forense y referente bonaerense en Derechos Humanos— visitó la ciudad y dialogó en INFOCDELU en una entrevista acompañada por Silvia Garnier, donde se destacó además la labor sostenida que se viene desarrollando desde hace más de cuatro gestiones municipales, con el rol central de Darío Barón desde su función en el área municipal vinculada a Derechos Humanos.
En ese marco, en una entrevista realizada en INFOCDELU, la referente bonaerense Adriana Taboada —psicóloga forense y militante con extensa trayectoria en la defensa de los Derechos Humanos— compartió su mirada sobre el presente del país, la importancia de fortalecer redes y el valor de sostener la memoria como práctica cotidiana. En el diálogo también se destacó la tarea que desarrolla desde hace más de tres gestiones municipales Darío Barón, desde su función en el área municipal vinculada a Derechos Humanos, articulando con la sociedad civil y promoviendo iniciativas que mantienen viva la consigna del Nunca Más.
Taboada se mostró agradecida por el recibimiento en la ciudad y remarcó que se sintió “como en casa”, destacando el sentido de pertenencia y confianza que se construye en los espacios militantes: “Ser compañero o compañera es casi un título de nobleza”, expresó, subrayando que esa identidad permite organizarse y resistir de otra manera.
“50 años después, seguimos construyendo memoria”
Durante la charla, Taboada reflexionó sobre el valor histórico de que Argentina, a cinco décadas del terrorismo de Estado, continúe fortaleciendo políticas de memoria, verdad y justicia. Señaló que no es frecuente encontrar sociedades que, después de procesos de exterminio como el vivido —con desaparecidos, presos políticos, exiliados y la fragmentación social que dejó la dictadura— sigan impulsando caminos institucionales y colectivos para evitar que aquello se repita.
En ese punto, remarcó que la lucha por los Derechos Humanos adopta formas distintas según cada territorio, pero que en todos los lugares del país suele existir algún núcleo —grande o pequeño— de personas comprometidas con sostener la memoria, incluso en contextos adversos.
Retrocesos y resistencia: “Desmantelaron políticas públicas”
La entrevistada también describió un escenario de retroceso en los últimos tiempos. Contó que fue apartada de su rol profesional dentro del Estado, donde integraba equipos vinculados a la Secretaría de Derechos Humanos y realizaba tareas periciales en causas por delitos de lesa humanidad.
Explicó que los peritajes existen desde que se retomaron los juicios a genocidas (a partir de 2006) y que, si bien la tarea continúa desde los organismos y querellas, el desarme de equipos oficiales reduce las capacidades del Estado para sostener esa política pública con la misma escala y alcance.
Aun así, insistió en que el movimiento de Derechos Humanos es, ante todo, sociedad civil organizada, y que gran parte de los logros históricos —condenas, juicios, señalizaciones, placas, libros e investigaciones— fueron posibles gracias a esa persistencia colectiva. “Llegamos hasta acá porque hubo organización”, sintetizó.

Un balance con esperanza: “Somos parte de un movimiento exitoso”
En uno de los pasajes más potentes, Taboada planteó que, aun reconociendo las dificultades y las impunidades que todavía duelen, es importante mirar la dimensión histórica: Argentina logró cientos de juicios y condenas por delitos de lesa humanidad, un hecho excepcional a nivel mundial. “Yo me siento parte de un movimiento exitoso”, afirmó, remarcando que el país dejó un mensaje contundente: hubo genocidio, hubo condenas y hubo una sociedad que dio pelea.
Incluso señaló como un dato significativo que existan colectivos como “hijos desobedientes” o familiares de genocidas que repudian esos crímenes y trabajan activamente por el Nunca Más, lo que habla de un proceso social profundo.
Camino a los 50 años: una red federal para sostener memoria, verdad y justicia
En la etapa final de la entrevista, Taboada explicó que en distintos puntos del país se trabaja para llegar al próximo 24 de marzo con organización, articulación y una estrategia comunicacional que permita visibilizar acciones en todo el territorio nacional. Mencionó la idea de impulsar consignas comunes, potenciar redes, fortalecer intercambios y viralizar iniciativas bajo la propuesta “50 años, 50 acciones”, como forma de mostrar un país activo y movilizado medio siglo después del golpe.
En Concepción del Uruguay, ese camino se apoya también en una continuidad local que, según se remarcó en la entrevista, se sostiene desde hace años con presencia institucional y trabajo territorial, con actores municipales que articulan con organizaciones, familiares y militantes, y que buscan mantener el tema en agenda más allá de coyunturas políticas.
A 50 años del golpe, la ciudad vuelve a poner en el centro una idea que atraviesa generaciones: la memoria no es pasado, es una responsabilidad del presente.
(fuente: InfocdelU.com.ar)
Colaboración de Darío Barón29