La Fundación Bunge y Born presentó conclusiones preliminares del índice IPRIS. Un 80% acepta el aislamiento y adopta cuidados. A la vez, la mayoría de los que sufrieron un detrimento económico no rechaza el confinamiento.
“El trabajo, que espera llevarse a cabo durante toda la etapa de aislamiento y busca analizar 7.000 respuestas, justo tuvo su corte antes de las últimas semanas de mayo, momento en que se presentó un aumento significativo de casos a expensas de la transmisión comunitaria en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y las búsquedas activas en barrios populares”, indicó Tomás Olego, fellow de la Fundación Bunge y Born, especialista en Estadística matemática y profesor en Metodología de Análisis en Opinión Pública (UBA), durante la presentación, que se realizó por vía virtual. A la vez, desde la entidad esperan presentar resultados de manera quincenal a modo de actualización con sus respectivas variables.
“Uno de los aspectos más relevantes del índice para no quedarse en la foto sino ver la película es que los datos se relevarán de forma continua, lo que permitirá seguir detectando las variaciones en el tiempo. El fin es obtener insumos útiles para campañas de información y toma de decisiones, de acuerdo al contexto socioeconómico, grado de vulnerabilidad frente a la enfermedad, y percepción del riesgo de los ciudadanos”, completó Gerardo della Paolera, director ejecutivo de la Fundación Bunge y Born.
Percepción de riesgo
El 80% de los relevados del país acepta y cree poder cumplir con la cuarentena o aislamiento social obligatorio. De ese total, el 51,27% argumenta que lo hace para “cuidar la salud de todos los argentinos”, un 35, 57% dice seguirla para preservar a “las personas que quiero”, el 7,74% contestó “para cuidarme”, mientras que solo el 5,42% opinó que la medida es “innecesaria y autoritaria”.
A su vez, 8 de cada 10 entrevistados afirma lavarse las manos con mayor frecuencia que antes, práctica que tiene una adhesión muy alta en todas las franjas de la población (sin grandes cambios entre segmentos de edad, nivel educativo, factores de riesgo), y sin variaciones temporales o interprovinciales.
Por otra parte, el 80% considera que existe algún tipo de riesgo en salir de sus hogares (41% muy riesgoso, 39% moderadamente), sentimiento se acrecienta entre los mayores y las personas con enfermedades preexistentes. Sin embargo, en términos de variaciones temporales, va disminuyendo la consideración de la Covid-19 como muy riesgosa a moderadamente riesgosa.
En tanto, un 55% no se siente identificado con “la necesidad de salir de casa para distraerse y/o hacer ejercicio” mientras que un 37% sí. A nivel país, se observa un aumento en esta urgencia, la cual luego se estabiliza. Los mayores contrastes se ven entre las grandes urbes como Ciudad de Buenos Aires (CABA), Córdoba o Santa Fe, donde se observa un aumento en el requerimiento de salidas recreativas y el Gran Buenos Aires, donde esta necesidad ha crecido muy poco con el paso del tiempo.
¿Cuál fue el impacto económico?
El 48% de los relevados reportó que se vio perjudicado en términos laborales a causa de la pandemia. Aquellos más castigados han sido los de menor nivel educativo. Dentro de este grupo, un 27.25% se quedó sin trabajo, mientras que un 5.83% fue suspendido y un 15.53% trabaja menos horas que antes.
De acuerdo al índice, a medida que pasó el tiempo más ciudadanos necesitan salir para trabajar -al comienzo un 54% lo había reportado, cuando después de cuatro semanas ese porcentaje llegó a 60%. La proporción fue mayor en aquellos con menor nivel educativo relativo, y menor nivel de resiliencia a la crisis económica. En la ciudad de Buenos Aires, esta necesidad era del 40% y creció hasta sobrepasar el 60%, lo que es un cambio que no se advierte tan bruscamente en otra zona y tampoco en el Gran Buenos Aires. Al respecto, el doctor en Economía y fellow de la Fundación Bunge y Born Guillermo Bozzoli indicó que esta diferencia puede darse “porque en la ciudad las principales actividades son los comercios y los servicios”.
Con todo, lo que se observa es que aquellos que pasan por dificultades laborales no tienen una concepción negativa del objetivo de la cuarentena, con lo cual la aceptación de su propósito no está directamente relacionada con los resultados económicos. Incluso, entre quienes perdieron el trabajo a causa de la cuarentena, 87% tiene una postura altruista respecto al aislamiento.
Durante la presentación del índice también estuvieron presentes de forma virtual la coordinadora senior de proyectos, Brenda Walter; el analista senior de proyectos, Julio Ichazo.
La cuarentena en números
- El 79% de los encuestados cumple con el aislamiento social preventivo obligatorio
- El 87% se lava las manos con mayor frecuencia.
- El 81% considera que es riesgoso (muy o moderadamente) salir del hogar durante la pandemia.
- El 48% se vio perjudicado en términos laborales por la pandemia.
Fuente: Ámbito

