En un contexto mundial que golpea fuertemente, los vecinos uruguayenses y de la zona depositan su confianza en los profesionales que forman parte de este importante centro de salud provincial, que se prepara cada jornada.
Por Mario Bonnot y Matías Dalmazzo
Es el bastión donde descansan las esperanzas de miles de uruguayenses y vecinos de la zona porque saben que será el epicentro de la atención de los casos de coronavirus Covid-19. Mientras anoche descartaban el posible primer caso de un camionero de La Matanza que ingresó con síntomas serios, en el Hospital Urquiza aún hay preocupación por lo que puede venir. Por lo que se ve, se escucha, pero se desconoce en primera persona.
La pandemia mundial superó todo lo imaginado y en nuestra ciudad este gigante de la salud, donde conviven unos mil cien empleados representados en más de 400 profesionales, unos 160 enfermeros y que cuenta con 112 camas, prepara toda su estructura y capacidad humana para dar pelea y poder atravesar de la mejor manera este duro contexto que ocupa y preocupa a sus autoridades.
El director Pablo Lombardi y la vicedirectora Vanina Politti dialogaron con LA CALLE para brindar sus percepciones sobre lo que atravesamos y lo que resta por venir.
Nos sobrevino una pandemia mundial y hubo que reconfigurar las actividades. ¿Cómo fue ese proceso puertas adentro?
Lombardi: “Todavía estamos con el esquema clásico de trabajo que tenemos en el día a día. Sí se ha limitado mucho toda la actividad vinculada con prestaciones programadas, los controles clínicos de rutina y demás están postergados por dos razones: preservar recursos y evitar la circulación de gente, para así fortalecer la cuarentena. Por ejemplo, para una actividad quirúrgica programada, tenemos que ocupar una cama y usar insumos necesarios en el día a día; que por ahí pueden llegar a ser más necesarios en el pico de la pandemia. Se ha desaconsejado la consulta clínica de rutina, hasta que pase este período de cuarentena que estamos viviendo todos. La realidad es que la actividad del día a día en el hospital está disminuida. Hay sensiblemente menos trabajo que en otros momentos y estamos preparándonos, desde el punto de vista de la organización, redistribución de tareas y demás, para cuando aparezcan los problemas.
¿Hasta cuándo se pueden sostener las reprogramaciones que no sean urgencias?
Politti: Las cirugías programadas no se hacen, pero las urgencias sí. Las que puestas en la balanza, hay más riesgo de esperar que de hacerlas ahora. Pero por ejemplo las oncológicas se siguen haciendo. Lo otro que funciona con normalidad son los consultorios externos. La idea de no cerrar los consultorios externos, es justamente reducir un poco la consulta de la gente en la Guardia. Obviamente que vienen muchas menos personas y consultan mucho menos, pero los turnos están disponibles. Si se encuentra en el consultorio algo, que uno ve que es mejor atender ahora y no dentro de un mes, se hace, se opera. No es que tenemos las cirugías contadas. Se refleja también en la Guardia: de poco más de 300 consultas diarias; pasamos a tener 90, 100, 120 y ahora 160. Igual se nota, que a medida que van levantando algunas restricciones, el movimiento es mucho mayor. Otro factor determinante para disminuir las consultas en Guardia fue la implementación de una línea telefónica para evacuar un montón de dudas diarias.
Lombardi: Habitualmente los médicos clínicos y pediatras, tienen diez consultas asignadas por día en el consultorio externo, no en la Urgencia. De esas diez, hoy vienen tres personas, y seguramente lo hacen buscando recetas, no tanto por estudiarse. Sí tenes casos puntuales de enfermedades que no podes dejar de controlar o postergar tratamientos, eso se sigue haciendo con normalidad. El Hospital trabaja normalmente, pero la demanda es menor. Desde el punto de vista sanitario, los ministerios de Salud nacional y provincial, han empujado o estimulado a que no concurran por consultas que sean innecesarias o que puedan ser hechas en otro momento. Por otro lado; la gente está temerosa de andar circulando y se quiere cuidar. Parte fundamental de la cuarentena es la no circulación y por eso no vienen: ponen costo-beneficio en la balanza y se quedan en sus casas.
Además mucha gente viene con acompañantes…
Lombardi: Dentro de las medidas de prevención y con el objeto de disminuir la circulación de personas, estamos pidiendo que la gente venga sola o con un acompañante. La sala de espera de la Guardia es chica y por eso en la vereda instalamos una carpa, para hacer un “triage” (una selección de pacientes). Intentamos que la gente se quede en la carpa o afuera, que adentro haya poca gente y así reducir el contacto persona a persona. Los pacientes pasan solos, a menos que sea una persona mayor que requiera de un acompañante o un chiquito que viene por una consulta pediátrica; en ese caso pasa con la mamá o el papá, con los dos no.
Toda esta pandemia tiene que haber llevado a una reconfiguración en los gastos y recursos.
Lombardi: En realidad con respecto al presupuesto hospitalario que tenemos asignado mensualmente siempre estamos justito con el dinero o nos falta, por lo cual tenemos que pedir refuerzo de partida para los manejos diarios. El Hospital sigue funcionando; por lo cual los medicamentos y los insumos para terapia intensiva, cirugías y las atenciones que se realizan todos los días hay que seguirlos comprando. Ahora, estamos haciendo un esfuerzo importante en conseguir y comprar elementos relacionados con los tratamientos vinculados al Covid-19.
Para ustedes y los pacientes…
Sí, estamos invirtiendo mucho en las medidas de bioseguridad y protección para el personal del hospital, tanto profesional como no profesional. Según estimaciones oficiales, el 14 o 15 por ciento de los que se infectan son personal de salud y queremos protegerlos a todos. Sería un fracaso para nosotros si se nos infecta nuestra gente, por eso empeñamos mucho esfuerzo en conseguir insumos que nos permitan proteger a todo el personal de salud: médicos, enfermeros, mucamos, personal de seguridad, administrativos y todos los que tengan que ver con el Hospital. En esto se nos ha ido mucho de los recursos adicionales, que no son los oficiales.
Se vio que la sociedad uruguayense brindó su apoyo.
La Cooperadora está trabajando intensamente en este tema, la comunidad uruguayense ha sido muy generosa en esta época y han hecho muchas campañas. Sería injusto y me voy a olvidar de alguien, si entramos a nombrar a todos los que han estado ayudando al hospital; pero hay que destacar que esto nos ha permitido tener elementos de seguridad adecuados para enfrentar el problema. Son elementos costosos y hay pocos.
Se habla de aumento, faltante y baja calidad en casos.
Politti: No sólo aumentaron los precios de manera abismal, de hecho hay denuncias al respecto, sino que no hay disponibilidad y cuando uno quiere acceder están a disposición artículos que son similares. La realidad es que al leer las especificaciones y entender porqué tenemos que usar lo que hay que usar, ves que los similares no sirven por no cumplir con las medidas de bioseguridad.
Lombardi: (Se levanta y saca insumos de un armario) Este es el barbijo N95, con un filtro y de una calidad bastante aceptable. A principios de marzo, esto lo conseguías a 130 o 140 pesos; hoy cuestan 800, 900 o más. Tiene una vida útil de quince días y ocho horas por jornada. Eso sin contar que no se dañe, no se ensucie o no se manche; ya que ahí hay que cambiarlo automáticamente. Vanina (Politti) sacó la cuenta y en tres meses vamos a necesitar unos dos mil de estos, que se traducen en 1.600.000 pesos aproximadamente; solamente en este tipo de barbijos, los N95, que son de uso limitado para el profesional que va a tener una alta exposición con el paciente.
¿Cómo se controla el uso?
(Ambos entrevistados responden al mismo tiempo) Tenemos un Libro de Actas, donde tenemos contados uno por uno a quién se los damos.
Politti: Se da uno cada quince días. Sabemos que no ha habido casos positivos, por lo tanto hay un montón de profesionales, entre los que me incluyo, que tenemos nuestro barbijo y todavía no lo usamos. Hasta el momento a Obstetricia no llegó ningún caso sospechoso y positivo mucho menos. Entonces tengo la obligación de cuidarlo y sé que no me lo van a cambiar.
Lombardi: Después están los otros barbijos comunes y descartables, que también son caros, cuestan entre 100 y 130 pesos cada uno. Cuando hace meses salían 25 pesos.
Politti: Se van como si nada. Esos los usas y los tirás.
¿Las partidas de la provincia vienen llegando normal?
Lombardi: La partida oficial sí, de hecho llega con los ajustes que se van haciendo mes a mes, pero es todo muy dinámico. Los barbijos que les mostré, hasta el momento, lo estamos comprando con cooperadora y el esfuerzo de toda la comunidad.
Politti: Hasta el momento no vino nada extra para reforzar en bioseguridad del hospital.
Pero hay anuncios de envíos, entregas. ¿Nada de nada?
Lombardi: Hasta el momento Nación mandó material que llegó hasta Paraná. Tenemos la promesa de la provincia que no nos van a faltar los elementos y que nos van a respaldar, de hecho para las áreas críticas se han comprometido que nos van a enviar dos o tres respiradores y un ecógrafo; pero todavía no se ha plasmado nada de todo eso.
En España las autoridades confiscaron barbijos y elementos de seguridad en pequeños hospitales para enviarlos a Madrid ¿Puede ocurrir algo así acá?
Lombardi: La desventaja que tenemos es que no contamos con el dinero que tiene un país europeo como España. Lisa y llanamente no tenemos la misma capacidad de respuesta como nación a la que puede tener un país europeo. La ventaja es que como nación, pudimos ver antes lo ocurrido en China, España e Italia, que es lo más palpable. Ellos, en algún punto, subestimaron la enfermedad cuando les llegó y en quince días les hizo un desastre. Sabiendo de esas experiencias, se pueden tomar medidas acá de prevención que hasta ahora nos vienen dando buenos resultados y no llegar a eso.
Sirvió la prevención.
Lombardi: Cuando empezamos a hablar fuerte de este tema, fines de febrero y principio de marzo, decíamos que a fines de marzo el problema lo íbamos a tener. Pasó marzo, pensamos que llegaría en las dos primeras semanas de abril y todavía no tenemos ningún caso en la ciudad. Lo más importante de todo es que no hay circulación activa del virus en la provincia. El panorama que tenemos es bastante bueno, gracias a las medidas que tomamos. Viendo como nos está yendo, esperamos no tener ese grado de complejidad que tuvieron en Madrid, Barcelona, norte de Italia y ahora Londres; lugares donde explotaron los sistemas de salud. En lo local, uno piensa que los problemas grandes se pueden dar en grandes urbes: conurbano bonaerense, Rosario y Córdoba. En una ciudad chica, si la gente sigue respetando las medidas, si bien es imposible sostener la cuarentena en el tiempo tal cual está hoy, no debería haber problemas. Debemos respetar las distancias y evitar las conglomeraciones. Uno espera que no pase eso, que no tengamos cientos y cientos de enfermos, que lleve a ocupar lo que necesitan los otros. Si nosotros estamos con dificultades para poder armar una estructura eficiente en cuanto a los recursos, más chiquito es el centro de atención más problemas tiene con los recursos.
¿Esa es la preocupación de ustedes? ¿No poder afrontar una situación que los excede en lo estructural?
Lombardi: Esa es una. Son dos las preocupaciones grandes que tenemos. Lo estructural de no sentirnos desbordados, de poder armar algo que sea adecuado y que puedadar respuesta a la comunidad y el otro problema, no vamos a ser hipócritas y de ocultarlo, es cómo cuidarnos y no infectarnos. Nadie se quiere inmolar y enfermarse en esto. Es una preocupación latente en todos lados. Desde el que abre la puerta del Hospital hasta el médico que está en terapia intensiva y sabe que va a ser el que más contacto va a tener con el paciente.
Politti: Todos miramos eso. Tenemos mucha información de lo que pasa en Buenos Aires y por un lado no estamos en esa misma situación pero el no saber en qué momento vamos a estar así, hace pensar todo el tiempo y que estemos pendientes desde si pones el dedo en algún lugar, que tengas el alcohol donde corresponde, que no nos falte nada porque no sabés en qué momento va a llegar y para ese momento tener todo disponible. Es la angustia de esperar.
Te obliga a cambiar hábitos, conductas…
Lombardi: Sí, recién venía de una reunión con la gente de clínica médica en la terraza del Hospital, parados, todos separados con dos metros de distancia. Son cosas recomendables, ventilados, sin estar cerca, se acabó el mate. Son muchas cosas.
¿Y cuando llegan a casa?
Politti: (risas) Mi hijo lysoform de un lado, del otro. Hoy tengo un cambiador en el garaje. Es un momento que supongo que les pasa a todos los que trabajan en el Hospital cuando llegan a casa. Pero finalmente estos cambios de conducta no requieren tanto trabajo y hay que adecuarse. Lo más fácil sería entrar y seguir derecho pero hay que cuidarse y cuidar a los chicos.
Lombardi: Somos radioactivos. Me saco toda la ropa cuando llego a casa.
La sufren los más chicos…
Politti: Sí, ellos lo padecen. Pero se han adaptado tanto. Hay algunas generaciones que con internet están fascinados porque es algo nuevo. Y otros que en algún momento van a pedir que empiecen las clases.
¿Y con los más grandes? ¿Que son los de mayores factores de riesgo?
Lombardi: La realidad es que la gente más grande es la más vulnerable de todas. Es la que más se tiene que cuidar y la que mejor tiene que hacer las cosas. La tasa de mortalidad más grande está en los pacientes mayores y son los que mejor tienen que hacer los deberes, sin ningún lugar a duda. En eso no hay otra alternativa.
¿Alguna recomendación para los vecinos?
Politti: Lo que nosotros preferimos es que aquel que tenga algún síntoma o quiera consultar algo que está a disposición el teléfono del Hospital, que mucha gente lo ha usado para eso. Para consultar, para preguntar ´tengo esto, tengo aquello, qué hago´. Por un lado para que puedan tranquilizarlos que no necesitan venir para que realmente no vengan. Y si es necesaria la consulta, aunque no se trate de síntomas de Covid, uno esté preparado en la Guardia para recibir a esa persona. Eso está bueno, que el médico que está de Guardia sepa; lo mismo hacemos nosotros cuando llamamos para mandar. Entonces ya están preparados para recibirlo.
Se está buscando hallar una vacuna contra el Covid. Podría ser recién para el año que viene. ¿Seguiremos estando expuestos?
Lombardi: No lo sabemos. Porque no conocemos la dinámica de esta enfermedad, esto es inédito. Nunca pasó que alguna enfermedad sea tan contagiosa, tan violenta y universal, que pase en todo el mundo. Contados con los dedos de la mano lugares donde no hay problemas. Lo cierto es que si uno ve la historia de las pandemias que tuvimos anteriormente y la mayoría han sido virales, cumplen un ciclo y el proceso se resuelve. De hecho el Sars, el Mars, que fueron los antecedentes de infecciones por coronavirus en el 2012 y el otro un poco antes se limitaron solas, sin ningún tipo de intervención. Uno espera que pase eso con esto. La gripe española en el 1918 también fue agresiva, causó más problemas que la Guerra Mundial pero se limitó sola. Cumplió un ciclo y uno esperaría que pase eso. Nos pasó también en 2009 con la H1N1 que trajo muchos problemas de salud, fue un año difícil. Y cuando esperábamos un 2010 peor que el 2009 no pasó nada. Está bien, hay una herramienta que hoy no tenemos que es la vacuna. Pero son todas hipótesis y campos que no conocemos.
Es superador de todo…
Lombardi: Imaginate que de esto se empezó a hablar oficialmente recién en diciembre de 2019 y no pasaron cuatro meses. Recién ahora uno está entendiendo algunas cosas, desde el punto de vista de la fisiopatología, de lo que es la enfermedad. No saben lo que son las discusiones médicas y científicas sobre el virus, qué hacer qué no hacer, cómo tratarlo. Todos los días hay marchas y contramarchas. Cosas que salen, se aprueban, se discuten, se desaprueban y vuelven atrás. Hay mucha discusión sobre los tratamientos e incluso sobre la vacuna. Hay cientos de tratamientos que se están haciendo sobre la marcha, buscando la mayor tasa de éxito posible en la lucha contra la enfermedad.
Politti: Al principio el asintomático no contagiaba. Y ahora te das cuenta que hay un período breve donde el paciente que no tiene ninguna manifestación puede contagiar. Antes la embarazada no era un grupo de riesgo y ahora hay pacientes positivas, se está viendo la transmisión vertical, y al principio era ´tranquilas que a la embarazada y al bebé no les pasa nada´. No había casos pediátricos porque ´los nenes no se enfermaban´ y ahora empieza a haber.
¿Qué es lo que hay que hacer entonces?
Lombardi: Lo que más ayuda es no contagiarse. Entonces hay que seguir insistiendo en eso que es lo que está probado y lo que más sirve, aislarse, cuidarse y cumplir con los protocolos de salud”, finalizó el director del Hospital Urquiza en diálogo, junto a la vicedirectora, con LA CALLE.
La posibilidad de testeos a nivel local
Existe un avance local para el desarrollo de testeos sin necesidad de enviar las muestras a Paraná. Al respecto, Lombardi explicó lo siguiente: “Por iniciativa de la gente del INTI y de Laboratorio de nuestro Hospital pudimos reunir consenso para poder trabajar en testeos y en la terminación por PCR por coronavirus. Todo surgió a partir del INTI que ofreció un equipamiento ya que no tenían la infraestructura para poder montarlo. El INTA hace años viene trabajando en un laboratorio de bioseguridad testeando coronavirus aviar y tienen montada toda la infraestructura con elementos de bioseguridad y tienen un equipo igual pero más viejo que el que tiene el INTI. Y nosotros tenemos bioquímicos que pueden desarrollar el método y el estudio con el equipamiento ofrecido. Bueno, todo eso se hizo y lo tenemos armado. Presentamos la documentación necesaria en el Ministerio de la Provincia y eso también se llevó a nivel Nación. Al Malbrán que es el ente que está autorizando que distintos laboratorios en distintas provincias puedan chequearles las muestras y nosotros lo tenemos armado. No está aprobado y autorizado a funcionar pero tenemos la estructura técnica y humana para hacerlo. Va a depender un poco de la dinámica de la enfermedad. En estos momentos Paraná está absorbiendo y da respuesta al otro día. Está aceitado el tema. Lo podríamos hacer acá, no solamente para Concepción del Uruguay sino para toda la costa del Uruguay, y eso está ahí, para aprobar”.
Descartado el caso del camionero
En la noche del viernes un camionero que avanzaba por la Autovía fue sometido al control sanitario en el cruce de rutas 14 y 39. El hombre de unos cuarenta años tenía fiebre alta por lo que fue derivado al Hospital Urquiza para una mejor atención.
Proveniente de La Matanza, zona del conurbano bonaerense que cuenta con casos, incluso en el ámbito de la salud.
Luego de la toma del hisopado y envío a Epidemiología de la provincia para su análisis, anoche a las 21:30 el propio director del Hospital confirmó a LA CALLE que todos los estudios, incluidos los del camionero, tenían resultados negativos por Covid-19.
Casi todos los días por seguridad ingresa algún paciente al Hospital que es testeado y su muestra se envía para estudio, si bien los síntomas no suelen ser preocupantes. Hasta el momento por fortuna todos ellos vienen siendo negativos.
Fuente: La Calle