Frente al pueblo de San Lorenzo, Santa Fe, se produce el combate entre el general Lucio Norberto Mansilla y la escuadra anglofrancesa que remonta el río Paraná, después de forzar el paso de Obligado, el 20 de noviembre del año anterior.
Luego del combatir con la escuadra anglo-francesa en el Paso del Tonelero, Mansilla coloca ocho cañones ocultos bajo montones de maleza, 250 carabineros y 100 infantes en los barrancos de la costa comprendida entre el convento de San Lorenzo y la punta del Quebracho.
A mediodía del 16 de enero aparecen el vapor Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin, King y dos goletas, los cuales montan 37 cañones de grueso calibre y acompañaban 52 barcos mercantes. Al enfrentar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hacen tres disparos a bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Los soldados argentinos permanecen ocultos en su puesto, según la orden recibida.
Cuando todo el convoy se encuentra en la angostura del río que se produce en San Lorenzo arriba, Mansilla manda romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Álvaro de Alzogaray. El ataque es certero; los buques mercantes rumbean desmantelados hacia dos arroyos próximos.
A las cuatro de la tarde el combate continúa recio todavía, y el convoy no compensa lo andado con sus grandes averías.
Favorecido por el viento de popa y tras los buques que vomitan sin cesar un fuego mortífero, se aproxima al Quebracho. Aquí reconcentra sus fuerzas Mansilla y batalla hasta la caída de la tarde, cuando desmontados sus cañones y neutralizados sus fuegos de fusil por el cañón enemigo, el convoy puede salvar la punta del Quebracho, con grandes averías en los buques de guerra, pérdidas de consideración en las manufacturas y 50 hombres fuera de combate.
El contralmirante Inglefield, en su parte oficial al almirantazgo británico dice que “los vapores ingleses y franceses sostuvieron el fuego por más de tres horas y media; y apenas un solo buque del convoy salió sin recibir un balazo”.
(fuente: archivo de Entre Rios)