por Lic. en Educación Graciela Guerrero –
La esperanza es necesaria pero no suficiente, sola no gana, pero sin ella la justicia y la alteridad flaquean. Necesitamos la esperanza como el pez el agua.
Caminando y preguntándonos recibían y conversábamos sobre la geografía de las casas, de sus dolores de las ausencias, del frío que perfora las chapas, de la pobreza, de la soledad y de los deseos y sueños. Mujeres, jóvenes madres, jóvenes esperanzados, trayectos, recorridos, vividos en el barro, un fango que tiene el volumen de una realidad concreta. Guardamos silencio. No había que quitar ni agregar nada.
Desde entonces, nos intervinieron en el puro desafío de ir por más, más ciencia de ésa que habla la escuela pero también, más pedagogías de la escucha, de la conversación, de la pregunta reiterada…del acuerdo. Pretendemos conocer y conocernos, saber y sabernos.
Desde entonces no hablamos de inclusión, ni de integración. Hablamos de con-vivir, en el puro estado del estar en el presente de la historia, la economía y la literatura.
Desde entonces, en años de puro neoliberalismo, caminamos sabiendo que nos van a encontrar.
Así nació en los estudiantes y maestros de la Escuela Primaria de Jóvenes y Adultos ANEXO Ex Circuito Mena, la idea de escribir poemas.
Así, a puro estallido de linaje, la bestia despertó a su gigante dormido.
Puede que sea sólo una práctica pedagógica diferente. Creemos que será mucho más que eso y nos preguntamos ahora: cuando surjan los interrogantes, ¿quién dará las respuestas? Vamos hacia un lugar pero, mientras tanto, hacemos visible aquello que no hemos podido abarcar durante años. Ayudamos a contar lo que ni siquiera conocemos, aunque sabemos también que navegamos en la producción de ideas colectivas.
Ahora, con inmenso orgullo y alegría, presentamos el poemario PoeMena, que queremos compartir con todos quienes deseen conocerlo. Ojalá les guste.
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