Por Ana María González –
El sábado en Agmer, Almafuerte 729, a las 18,30 se reanuda el ciclo de peñas literarias con entrada libre y gratuita. Habrá lecturas, actuarán Daniela Pauletti, Ata Puchulu y alumnos de canto y guitarra de su taller que funciona en la Academia Donet, habrá lecturas de Horacio Regueyra y de los alumnos del taller literario de Agmer, Boom Creativo.
Desde la Secretaría de Jubilados de Agmer se invita a participar de la peña literaria Despilfarrando palabras que, por cuarto año consecutivo, con la coordinación de la Prof. Diana Benítez y Ana María González, compartimos con la comunidad.
Como hemos manifestado en ediciones anteriores, este espacio es una excusa para integrar a los compañeros docentes jubilados o en actividad, del ámbito público, privado o particular y también a artistas que tengan expresiones para compartir en un ambiente de amistad y descontracturado, lejos de ambiciones académicas o competencias, solo por el placer de disfrutar de la cultura popular que nosotros producimos. Significa una apertura de nuestra institución, el Agmer, hacia distintos espacios urbanos y sus protagonistas, con los que indefectiblemente estamos vinculados. También es un lugar para nuestros alumnos del taller literario Boom creativo que se dicta en la institución y para familiares y amigos que acompañen.
En momentos de crisis la cultura es un antídoto contra la tristeza y el desánimo, es un perfume de esperanza. Es allí donde todo puede decirse mediante todos los lenguajes, aquí nos encontramos para ser cómplices de momentos que nos demuestran cuanto tenemos en común a pesar de nuestras individualidades porque la cultura siempre habla de colectividad y habla por sus expresiones populares.
El otoño con sus dorados y sus garúas tiene sabor urbano y tanguero. El río de la Plata reaccionó a las migraciones (internas y externas) y los estrepitosos cambios en la urbanización (formación de la Gran Aldea según Lucio Mansilla) y en la sociedad de fines de siglo XIX, generando un discurso peculiar integrador que conmovió y aún lo hace al corazón de nuestra identidad y al mundo. Es porque el tango sabe a pasión desorbitada, a lúcida decepción, a sensualidad, a dolidos amores, al calor de cobijo del suburbio, a amigos, a compadritos, a gaucho y negro, a lupanares, todo nuestro ser nacional confluye en el tango. El 8 de junio se celebra el nacimiento de Edmundo Rivero, ¿quién no se emocionó con Sur o Cafetín de Buenos Aires? En tango es también ese lugar amplio donde cabe la poesía y la queja, el barrio y el asfalto del centro, el tango suma, no hay grietas aquí, es milonga y vals, es lírico y contestatario, es canyengue y elegante, es metáfora y lunfardo, es Discépolo y Lepera, es Gardel y Julio Sosa, es la gata Varela, es Rivero y Goyeneche, locura de Piazzola y Troilo, Gotan Projet otros tantos. Dicen que es el estilo que mejor nos representa a los argentinos en nuestra insatisfacción y actitud crítica e inconformismo -afortunadamente- y en nuestras posturas apasionadas, nuestra persistente denuncia de cambalaches y en esa búsqueda incesante de la utopía.
Para tratar de expresar algo de ese mundo tanguero, esta vez nos acompaña la profesora Daniela Pauletti y el profesor Ata Puchulu docentes de la AAIC (Donet) y alumnos de sus talleres. También el profesor Horacio Regueyra con una reseña sobre tango y alumnos del taller literario de Agmer Boom Creativo. Por supuesto el mate y las galletitas…las tardes aún nos abren sus tibios brazos.
Buena excusa para amurarnos entre amigos y compartir la cultura del tango bajo la penumbra del farol imaginario.