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Los Caminos del Inca (Capac Ñan)

Los incas se destacaron por sus obras de ingeniería y sobre todo por la red caminera. Había dos caminos principales de norte a sur, uno a lo largo de la costa y otro que atraviesa las tierras altas. Estaban cruzados por caminos transversales y caminos secundarios que unían todas las aldeas y pueblos.

La carretera principal partía de Tumbes, pasaba a Arequipa y a Chile. La vía de comunicación más larga partía desde Colombia, seguía hasta Cuzco, proseguía hasta Ayavire donde se bifurcaba en dos ramales que rodeaba el lago Titicaca, seguía hacia el sureste hasta Tucumán, Argentina. De allí partía un ramal que llegaba hasta Coquimbo, Chile, siguiendo de allí hasta la actual Santiago. Otro ramal desembocaba en el actual valle mendocino de Uspallata. A este lugar los incas trasladaron poblaciones de cantidad de mitimas. Se tiene como cierto que la construcción de las actuales acequias se debe a la influencia incaica. Estas carreteras estaban pavimentadas con losa de piedra y medían entre 4,5 y 6 metros, son una altura de 1 y 2 metros. En la zona costera, las carreteras eran rectas y donde era imposible hacerlas.

Un territorio tan extenso como lo fue el tahuantinsuyo, necesitaba unir, en todo momento, sus diversas áreas y ello lo entendieron muy bien los gobernantes incas que dispusieron la construcción de caminos tomando como base los caminos ya construidos por culturas andinas anteriores a los incas por ejemplo los moche, los huari, los tiahuanaco y los chimú que abarcaron grandes extensiones y por eso debieron tener redes camineras eficientes

según el historiador Víctor Von Magen, mientras los europeos viajaban por senderos llenos de fango y de lodo, los peruanos ya caminaban por carreteras que no tenían ningún parecido en otro lugar, no existía nada en Europa o Asia, que pudiera servir de comparación.

Caminos principales 

Los principales caminos de los incas fueron dos: los caminos de la Sierra y los de la Costa que iban en forma paralela, estos eran los pilares viales de las comunicaciones incas y eran unidos de manera trasversal para comunicar a las regiones andinas.

1.El camino de la sierra

que partiendo del Cuzco, pasaba por Huancavelica, Ayacucho, Huanuco, Cajamarca y llegaba a Quito, prolongándose hasta Pasto Colombia
este camino tenía entre 6a 8 metros de ancho ,era totalmente empedrado y había sido delineado de lo más recto posible. Es debido a esto que las cuestas eran salvadas eran salvadas mediante graderías y los ríos eran atravesados por puentes. De trecho en trecho, había tampus para abastecer a todos los funcionarios del estado que se encontraban en viaje

2.El camino de la costa 

También partía desde le Cuzco y bajaba hacia la costa a la altura de Nazca, y de allí se prolongaba por el antiguo territorio de la cultura Paracas ,chincha ,Pachacamac, Rímac, hasta Tumbes llegando también a la ciudad de Quito. Recorría candentes arenales y al llegar a los valles era rodeado de tapias y árboles que daban sombra a l viajero. Acequias de agua fresca. Los caminos costeros eran marcados por palos de huarango. En estos caminos incas existía mucha información para el viajero, por ejemplo, indicaciones distancia y direcciones, ubicaciones de posadas en los caminos, etc.

Estos caminos fueron conservados por la población adyacente a la red vial inca, el curaca o jefe de ayllu organizaba las labores de mantenimiento, después de la conquista se dejó al libre albedrio de las poblaciones o ayllus el mantenimiento vial inca

Los puentes

Diversos tipos de puentes permitían cruzar los ríos. En la sierra los había de troncos de árboles cuando las distancias no eran grandes y los que se hicieron famosos por su ingenio fueron los que los españoles llamaron «de criznejas». Estos puentes se apoyaban sobre dos grandes estribos de piedras con fuertes y sólidos cimientos y entre cada estribo atravesaban cuatro o seis gruesas vigas que amarraban el puente colgante. Las maromas se tejían de ramas delgadas como mimbre, trenzando de tres en tres a otras más gruesas e iban aumentando las ramas hasta alcanzar un diámetro de unos cincuenta centímetros. Una referencia de 1534 describe uno de dichos puentes como sigue

«Hay muy grandes y poderosos ríos sobre los cuales hay puentes hechos de gruesas cuerdas y entre una y otra hay cuerdas delgadas y menudas; y de estos puentes hay dos por donde pasaban los señores y dos por donde pasaba el común popular.» comentaban los cronistas

Existen varios tipos de puentes en el tahuantinsuyo:

Puentes colgantes: utilizados cuando el rio era ancho, consistía en gruesos cables de agave o maguey, que se extendían de un lado a otro y que se encontraban atados a gruesas rocas y como lechos utilizaron troncos unidos fuertemente.

Puentes de Piedra : Eran construidos cuando el rio era angosto , y solo bastaba con colocar una piedra gigantesca de una orilla a otra de tal manera que permitiera el tráfico de personas en su parte superior

Oroyas: Eran usados cuando los ríos eran anchos, donde era dificultoso el uso de puentes colgantes, en este caso con gruesos cables de maguey extendidos de una orilla a la otra, a través de la cual se deslizaba un recipiente a manera de canasta, donde se encontraba el viajante que era halado de una orilla por un hatun runa dedicado a esa labor de transportador

También existía otro tipo de comunicación el náutico en el sur. En el desaguadero cerca del lago Titicaca, había un famoso puente que consistía en una hilera de balsas de totora acomodadas lado a lado con una gruesa capa de eneas añadidas y arregladas sobre las embarcaciones.

Los españoles hicieron famosos sus relatos sobre los tambos o mesones situados cada cierto trecho a lo largo de las rutas. Es posible que los tambos existieran en tiempos anteriores en las rutas que conducían a los lugares de peregrinación para albergar a los romeros. Posiblemente también se usaron en época de Wari y Chimú. Los había de diversas categorías y dimensiones según su importancia.

-Los Chasquis

Estos eran jóvenes corredores que iban de «Tambo» a «Tambo» llevando los mensajes para el Inca, eran funcionarios de la Organización Inca. Eran jóvenes entre los 18 y 20 años excelentes baqueanos y preparados físicamente desde su juventud para recorrer, a través de un sistema de postas, los extensos caminos construidos por el Sapa Inca, pues de ellos dependía a veces que se suspendiera una acción militar a tiempo o llegaran los refuerzos en una batalla. Tambos eran una especie de posta donde los chasquis descansaban mientras esperaban al chasqui en camino. En cuanto avistaban que iba llegando, se preparaban a salir enseguida, y tomando el bolsón que el chasqui traía, salía inmediatamente sin parar hasta el siguiente Tambo. Este sistema era tan veloz, que los chasquis a veces llevaban pescado fresco desde la costa hasta los Andes, para el deleite del Inca. Era también así como el Inca se mantenía informado de todo lo que ocurría en el Imperio, que en esos tiempos se extendía por el Norte, hasta Ecuador, por el Sur, parte de Chile, y en el Este, casi todo Bolivia.

Por informaciones históricas en las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega se establece que los chasquiq, gracias a su velocidad y resistencia, llevaban al Inca, establecido en el Cusco, pescado fresco desde la costa; cubriendo una distancia aproximada de 600 km en condiciones adversas tales como la altura para cruzar la Cordillera de los Andes. El Cusco está a 3.680 msnm. y fue la capital del Tawantinsuyu antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.
Llevaba siempre un pututu para anunciar su llegada, un khipu, donde traía la información, y un qëpi a la espalda, donde llevaba objetos y encomiendas. En la cabeza llevaba un penacho de plumas blancas. Además, el chaskiq se convirtió en el receptor del saber tradicional ancestral recibido de parte de los hamawt’a (sabios ancianos), para ser entregado a un nuevo receptor, y así transmitir los conocimientos en forma hermética.

Los Tambos 

Eran los albergues y también funcionaban centros de acopio de alimentos, lana, leña u otros materiales básicos para la supervivencia. De este modo, en épocas de penurias climáticas o desastres naturales, los tambos alimentaban y proveían de algunos materiales para la supervivencia a las aldeas más cercanas a la redonda. Era una especie de seguro catastrófico que la administración inca había creado para su gente. Los tambos se repartían en los caminos, cada 20 o 30 kilómetros (una jornada de camino a pie). Podía servir para albergar a emisarios (chasqui), gobernadores o incluso al Inca, cuando éste recorría de punta a punta su territorio. No se tienen noticias de que hayan albergado también a hombres comunes y corrientes.

En el Imperio Inca, la agricultura era el objetivo principal a fin de asegurar el bienestar general de la población que nunca sufrió de penurias alimenticias.
A distancias correspondientes a una día de viaje había otros albergues, estos eran más sencillos, y en las ciudades, sobre el camino, se encontraban otros, grandes y elegantes: eran los Tambos Reales, dotados de lujoso mobiliario en previsión de posibles visitas del emperador. Cada Tambo estaba provisto de un almacén con alimentos y equipo necesario y era administrado por funcionarios de la localidad
«En los edificios de Tambo u otros que tenían ese nombre como en cierta parte del Palacio Real o del Templo del Sol se halló oro derretido en lugar de mezcla, con que, junto con el betún que los indios ponían, quedaban las piedras asentadas unas con otras.» Crónica de Cieza de León sobre los tambos o tambus.

Fuente: Historia del Perú en el proceso americano y mundial: los Incas y sus contemporáneos / Juan Castillo Morales.

Nota publicada por la revista La Ciudad el 21/10/2018

 

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