Decretar la urgencia sanitaria en salud mental en Entre Ríos mientras se deterioran deliberadamente las condiciones materiales y simbólicas de existencia de la población constituye una paradoja cruel. Allí donde el Estado debería proteger la vida, el ajuste, la exclusión y la indiferencia terminan produciendo el mismo sufrimiento que luego dice combatir. El decreto es pura formalidad, impostura y puesta en escena, al igual que la adhesión del Municipio y el Concejo Deliberante de Concordia al programa provincial de prevención del suicidio. La emergencia como espectáculo, el ajuste como política