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El adiós a Miguel Ángel Pepe Saravia, cooperativista, ex concejal uruguayense y dirigente del PI

Fue uno de los principales referentes de la cooperativa de obras públicas COPUL y en distintos momentos de su vida fue una activa figura política, llegando a ser concejal en Concepción del Uruguay entre 1999 y 2003 y un importante dirigente del Partido Intransigente. Falleció este domingo, a los 76 años.

Miguelito (para diferenciarlo de su papá) fue el nombre familiar con que lo identificaban también sus amigos, compañeros de trabajo y conocidos en general. Como su padre, el recordado Miguel Ángel Pepe, era agrimensor y un hombre apasionado por las cuestiones sociales y políticas.

Miguel Ángel Pepe Saravia había nacido el 26 de febrero de 1950 en Berisso (La Plata), donde sus jóvenes padres estaban terminando sus estudios. Desde 1951 vivió en Concepción del Uruguay, donde egresó como bachiller del Colegio del Uruguay.

Desde 1967 estudió en la Universidad Nacional de La Plata la carrera de Ingeniería en Agrimensura, Catastro y Topografía, de donde egresó en 1973. Miguelito contaba que la pasión militante surgió en él a partir del “Cordobazo”, aquel movimiento obrero-estudiantil que puso en jaque a la dictadura militar de Onganía. Desde entonces se dedicó activamente a la militancia política en el seno de la izquierda universitaria del FAUDI (una organización cercana al maoísmo).

Cumplió con el servicio militar obligatorio entre 1971 y 1972, bajo el gobierno dictatorial de Lanusse, en La Tablada. Inmediatamente después concluyó sus estudios de agrimensor en La Plata, en 1973, y luego se instaló en la ciudad de Rosario, donde vivió hasta 1976, y se casó por primera vez, con Cristina Tessaro, con quien tuvo cuatro hijos: Fernando, Lucas, Paula y Nicolás.

Volante de la elección de 1987 en la que fue candidato a intendente del PI (archivo Jorge Villanova).

En 1977 este uruguayense nacido en La Plata regresó a la ciudad de origen familiar, donde desarrolló su labor profesional como agrimensor independiente durante varias décadas.

En las postrimerías de la dictadura, en 1982, un grupo de personas corajudas fundaron en Concepción del Uruguay la delegación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), una de cuyas primeras tareas fue relevar la lista de personas víctimas del terrorismo de Estado en nuestra ciudad. Miguelito fue uno de los cofundadores de la APDH en Concepción del Uruguay, como se cuenta en el libro Siempre conmigo (El Miércoles, 2023).

En 1983 se sumó al Partido Intransigente (PI), la organización fundada por Oscar Alende que proponía un proyecto de izquierda democrática y se convirtió en el inicio de la democracia en una de las principales fuerzas políticas argentinas. Miguelito fue candidato en diferentes ocasiones (a intendente, a concejal) e integró su conducción local, provincial y nacional. Representó incluso al PI en instancias internacionales. En 1987 fue candidato a Intendente por el PI, y presidió al partido en Entre Ríos entre 1987 y 1989. En esa fecha también fue secretario de organización del Comité Nacional del PI.

Tras su separación de su primer matrimonio, conocío a Susana Fondevila, quien fue su pareja hasta su despedida final.

Junto a Susana, en una foto reciente.

Desde 1992 se incorporó a la cooperativa de obras y servicios públicos de Concepción del Uruguay (COPUL) que su padre había contribuido a fundar. En ella, Miguelito se convirtió con el tiempo en una de sus principales referencias, e integró su Consejo de Administración hasta su muerte.

En los últimos años convergieron afectando su salud distintos factores y este domingo, internado desde hacia algunos dias en el Hospital Urquiza, dio su último adiós. La comunidad uruguayense, en especial quienes lo conocieron y estimaron hondamente, lo despiden en estas horas.

LA PASIÓN POR LA LITERATURA

Desde muy joven Miguelito era un apasionado de la literatura y en particular lo atraían las historias narradas por los cronistas de antaño. Reuniendo esas pasiones, escribió La maldición de Don Juan Osorio, una ficción histórica enrolada en el realismo mágico, que publicó la editorial de la UCU, Universidad de Concepción del Uruguay.

La maldición de Don Juan Osorio se enmarca en la conquista del Río de La Plata, una historia de frustraciones sucesivas. Desde el inicio se parte de premisas equivocadas… el Río de La Plata de plata solo tiene el nombre, los conquistadores vienen a buscar oro y reinos que se rindan ante su poderío militar y solo encuentran hambre y penurias. Sueñan con dominar pueblos enteros que les sirvan y a poco tienen que aprender a pescar y sembrar para no morir de hambre.

La portada de su libro.

Todas estas penurias, más la ambición que, una y otra vez, genera el oro y la plata, traen aparejadas la envidia, la traición y la muerte. Un hecho real, el asesinato de Don Juan Osorio, desata la saga de acontecimientos donde la ficción se confunde con la historia y la historia con lo fantástico. Un relato que intenta descubrir en el pasado las raíces de nuestra identidad como sudamericanos.

CONCEJAL Y UN HOMBRE COMPROMETIDO

Su militancia lo llevó a sumarse al Frepaso y a la Alianza cuando el PI se integró a esas coaliciones, y así llegó a ser concejal en Concepción del Uruguay de 1999 a 2003. En los años posteriores, si bien no regresó a la militancia partidaria activa, no ocultaba sus opiniones políticas, que lo fueron acercando cada vez con más fuerza al movimiento liderado por Cristina Fernández de Kirchner.

Miguelito resumió de esta manera su “vida política”:

“A partir del Cordobazo en 1969 mi principal ocupación fue la militancia (en la izquierda filo maoísta). En las elecciones de 1973 que ganó Campora voté en blanco. En la elecciones que ganó Perón no voté. El 30 de occtubre de 1983 voté a Oscar Alende. En 1989 voté por Menem (obediencia partidaria mediante). En 1995 voté por Bordón. En 1999 voté por De la Rúa- Alvarez. Fui concejal de la Alianza por el Frepaso de 1999 a 2003. El 25 de mayo de 2003 voté a Néstor Carlos Kirchner. En 2007 voté por Cristina. En 2011 voté por Cristina”.

Tenía una mirada federal y democrática, que por ejemplo se expresó en una entrevista siendo concejal, en respuestas como la que sigue:

“Entre Ríos tiene una situación privilegiada aún en esta situación nacional y está en el nudo geográfico del intercambio entre Argentina y Brasil, Argentina y Uruguay y entre Brasil y Chile. Tiene una potencialidad muy fuerte en cuanto a la explotación de sus recursos agroindustriales, sin embargo, siempre ha estado sujeta a medidas económicas dirigidas totalmente por la gran concentración económica y financiera con sede en Buenos Aires y creo que un desarrollo, no digo autónomo, pero auténticamente federal de la provincia es posible. Los entrerrianos tenemos que aprender a manejarnos con nuestros propios recursos. Entre Ríos es una provincia que puede ser sostenida por su propia actividad, no es una provincia que tenga que andar mendigando la coparticipación federal. Necesitamos despertar la imaginación de los entrerrianos para hacer cosas entre todos. La única manera que tenemos es asociarnos, emprender actividades comunes, conjuntas, porque si seguimos soñando que algún día de un plato volador, van a venir y nos van a dejar una bolsa de dinero para que hagamos las inversiones que se requieren, estamos fritos. Aquel que piense que el capital externo va a venir a hacer inversiones en Entre Ríos, con el objeto de desarrollar Entre Ríos y no con el objeto de llevarse su ganancia hacia fuera, sigue siendo un ingenuo, en el mejor de los casos, porque las experiencias han demostrado que eso es absolutamente falso”.

EL ADIÓS A UN MILITANTE

Pablo Pescio compartió la gestión de Miguelito siendo ambos concejales. Con estas palabras, que tituló «El adiós a un militante», despidió a su amigo y compañero.

«Miguelito fue un militante durante muchos años, de esos que podemos decir que en algún momento de su vida priorizó la militancia, el perseguir ideales por un mundo mejor, por sobre cuestiones personales o familiares. Militante universitario en la década del 70, ya en democracia se enroló en el Parido Intransigente, comandado en aquella época por Oscar Alende, llegando a ser uno de los máximos referentes del Comité Nacional del PI, partido que por entonces aglutinaba a parte del progresismo, llegando a ser tercera fuerza nacional. Fue cooperativista de toda la vida, desde que tengo memoria estando en COPUL y colaborando con el movimiento cooperativo, gran hacedor de la obra pública en la ciudad y la zona. Compartimos el Concejo Deliberante del 99 al 2003, habiendo vivido el estallido del 2001, que empezó con los saqueos en la ciudad, tengo presente la anécdota que ante el desconcierto generalizado, algún funcionario municipal dijo que había que ir a refugiarse a la policía que estaba enfrente del municipio, su reacción fue instantánea: ‘Yo ni loco le voy a pedir a la policía que me cuide y menos refugiarme allí’. Fue un gran militante y una bella persona. Hasta siempre Miguelito!»

Los restos de Miguel Ángel Pepe Saravia fueron llevados al Cementerio Municipal de Concepción del Uruguay a las 11 de este pasado lunes 20 de julio.

Imágenes: archivo de El Miércoles, facebook de Miguel Pepe.

(Fuente: El Miercoles)

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