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Idolo boquense: El fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín

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Por Alfredo Guillermo Bevacqua                            –

En la mañana de ayer se conoció la noticia del fallecimiento de Antonio Ubaldo Ratt+ín, figura trascendente y de primerísima línea de un largo período de un fútbol argentino que fue generoso en producir grandes figuras, pero que no obtuvo títulos de la dimensión que ha acumulado a partir de 1978.

Fue un emblema de Boca Juniors, con las características que identificaban al jugador boquense que sobresalía: personalidad avasallante, presencia y predisposición para dar todo. Por eso fue capitán de Boca y de la selección nacional.

Hiso su debut en la primera de Boca un 9 de setiembre de 1956, cuando tenía 19 años. El equipo no transitaba un buen momento en el campeonato; el hincha boquense hacía sentir su disconvformidad. Era un tiempo en que las terceras, reservas y primera jugaban en la misma tarde. El hincha observaba y reclamaba el ascenso a la primera división cuando aparecían en la tercera, jugadores que podían aportar algo nuevo y distinto.

El director técnico en ese entonces, mediados de la década del ´50 carecía de la trascendencia que tiene en la actualidad; el estilo de juego, no lo determinaba el DT, lo imponían con su técnica y jerarquía los jugadores. Y siempre el cargo lo desempeñaba una figura con pasado en el club. En 1956 dera director técnico de Boca Mario Fortunato,  “Mariulo” para el ámbito futbolistico. El dispuso que en la tarde del domingo 9 de setiembre, en oportunidad de enfrentar -no en el superclásico, definición de tiempos modernos-, sino en el clásico de los clásicos, a River Plate, tres integrantes de la tercera división integrarán el equipo de primera división: Antonio Ubaldo Rattín, sería el n° 5, en el centre-half, puesto clave en ese tiempo; Juan José Rodríguez, nacido en Gualeguay, conocido como el “Yaya” Rodríguez, sería el 10, y el 11, un chico formoseño Eduardo Senés.

Ese día Boca formó con  Musimessi (el guardavallas cantor; los domingos por la noche, cantaba en vivo en LR 2 Radio Argentina; ese domingo entonaría una canción, chamamé, cuyo estribillo decía “Dale Boca, viva Boca, el cuadrito de amor”), Colman y Edwards; Lombardo, Rattíny Moreno;  “Prierino” González (un genial jugador, admirado por Dante Panzeri, pero que un año antes, en la mañana de un Boca-River había desaparecido del hotel. Fueron a un “campito” o potrero, cerca de la Bombonera, y lo encontraron en un encarnizado partido de barrio contra barrio), Osvaldo Zubeldía (el que revolucionó el fútbol argentino doce años después revolucionó el fútbol argentino desde Estudiantes de La Plata), Antonio Valentín Angelillo (el chiquilín que fue vendido por Boca a Italia, antes de cumplir con el servicio militar, por lo que nunca mas pudo volver al territorio argentino, porque iría a prisión), Juan Joseé Rodríguez y Senés.

El River era el rival; era “la maquinta”, en su delantera estaban Vernazza, Prado, Walter Gomez, Labruna y Loustau. Boca le había interrumpido en 1954 un tricampeonato, pero ese equipo lo lograría en 1955,1956 y 1957.

A los 5 minutos, Rattín, le entró fuerte a Néstor Rossi, quedesde el suelo, le dijo “tranquilo Pibe, que vas a jugar muchos partidos en primera”. Tenía razón “Pipo” -que lo dirigiría en 1965, en el campeonato que Boca le ganó a River en la anteúltima fecha del torneo- jugó 14 años en primera división, con un total de 382 partidos, en los que convirtió 28 goles.

Fue capitán de Boca y de la selección nacional. Con Boca resultó campeón en 1962, 1964, 1965, 1969 y 1970; y campeón de la Copa Argentina en 1966. Con la selección nacional obtuvo la Copa de las Naciones organizado por Brasil en el centenario del fútbol brasileño.

Pero en el orden internacional no se lo recuerda por sus títulos; se lo recuerda por su expulsión en Londres, en el mítico Wembley en el campeonato mundial de 1966. En cuartos de final con Inglaterra, la selección argentina sufría los fallos del árbitro alemán. Rattín protestó airadamente y el alemán que no entendía una palabra de español “por su mirada, interpreté que me había insultado”, y con las señas clásicas de hacer salir a alguien intentó vanamente que Rattin abandonara el campo. Tuvo que entrar el vicepresidente de la FIFA; abandonó la cancha, caminó lentamente, se sentó en la alfombra roja de una reina ausente, prosiguió su camino, estrujo el banderín del corner y siguió su camino hacia el vestuario. Habían pasado 10 minutos.

Días después un integrante del comité arbitral de FIFA, manejaba su auto por calles londinenses, cuando un semáforo en rojo interrumpió su marcha; previamente había visto una luz amarilla. Propuso entonces y aprobado por FIFA para todo el mundo, que los árbitros usarían una tarjeta amarilla como advertencia y una roja para expulsar.Su expulsión animó al equipo inglés que aprovechó la superioridad numérica y se impuso por 1 a 0.

En 1970, en un partido por el campeonato de AFA, al llegar al vestuario se dio cuenta que había cometido demasiado errores; que no había sido útil a su Boca, pidió salir y fue su último partido oficial.

En ese año precisamente, estuvo en nuestra ciudad, integrando un equipo de Boca, que enfrentó a Gimnasia y Esgrima, en lo que fue la inauguración del Estadio Núñez.

Después incursionó en la dirección técnica; un día lo llamó el presidente de Boca, Alberto Jacinto Armando; Boca estaba de “capa caída”. Lo abrazó y le dijo, “Vos me vas a ayudar” y lo nombró director técnico. Una primera rueda muy floja, pero una segunda rueda con 12 partidos sin perder, le permitieron salvar el año. Pero no volvió a la dirección técnico.

Tuvo una incursión política, llegó a ser diputado de la Nación, siendo Presidente de la Comisión Permanente de Deportes de la Cámara de Diputados; luego tuvo también participación en el gobierno municipal de Vicente López y fue Presidente de la Mutual de ex jugadores de Boca Juniors.

Conservó una profunda amistad con sus ex compañeros; cada domingo que Boca jugaba como local, pasaba en su auto a buscar a Antonio Roma, luego a Silvio Marzolini, y por último a Angelito Rojas para ubicarse en un palco del Templo que los turistas extranjeros quieren conocer. Pero primero murió Roma, luego Marzolini, Rojitas asumió la presidencia de la Mutual, y ayer murió Rattín. Deja un recuerdo inmenso de entrega y fervor en defensa de los colores del Unico Grande. Tenía 89 años.-