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Los hermanos Querencio, López Jordán y Urquiza

por Pablo Stein   –

Trataremos de explicar brevemente las confusas relaciones entre los hermanos Querencio, López Jordán y Justo José de Urquiza.
El nombre de Mariano Querencio es dado a conocer por Fermín Chávez en su libro “Vida y muerte de López Jordán” publicado en 1957, en él dice que: “A fines de mayo (1873), la prensa de Buenos Aires y del litoral da a conocer una noticia inaudita: El presidente Sarmiento enviaría al Congreso un proyecto de ley por el que pone precio a la cabeza de López Jordán y a la de Mariano Querencio”. El Congreso que por entonces tenía hombres pensantes ni siquiera trato el proyecto.
¿Quiénes fueron los Querencio?
Una familia originaria de Paraná. Los hermanos Querencio fueron seis: 4 varones y 2 mujeres, pero para esta historia solo nos ocuparemos de los dos mayores, Carlos María y Mariano.
Sus padres fueron Manuel José Querencio y doña María Polonia Alsina, hermana de Valentín Alsina, creador del Partido Autonomista porteño y jefe Civil del levantamiento del 11 de septiembre de 1852 contra Justo José de
Urquiza. (recuérdese Plaza 11 o Miserere).
Los hermanos estudiaron en el Colegio del Uruguay y fueron alumnos distinguidos por su capacidad intelectual, pero también por su rebeldía.
Los Querencio en Concordia
Antonio Castro, afirmò que escucho decir a Urquiza que: “A esos locos hay que sacarlos de acá” y actuó de inmediato nombrando a Mariano Querencio como Administrador de aduanas en Concordia, por entonces el tercer puerto de Argentina, solo atrás de Buenos Aires y Rosario y se desempeñó en ese cargo desde 1860 a 1870.
A Carlos María, ya médico, le facilito la instalación de su consultorio que bajo la recomendación del gobernador se llenó pronto de pacientes, pero fue su inclaudicable lucha contra el cólera la que le valió el apoyo de la mayoría de la población.
Pero Urquiza también había designado a Waldino de Urquiza, hijo de sus relaciones con Segunda Calvento como Jefe Político y a Justo José del Carmen, hijo de Urquiza con Juana Zambrano como Jefe de Policía.
Los dos fueron asesinados el 11 de abril de 1870 y sin comprobación alguna se señaló al doctor Carlos Querencio como el autor intelectual de las muertes.
El extraño atentado a Sarmiento
Sarmiento, para mal de los entrerrianos fue designado presidente para cubrir el periodo 1863-1874 y había intentado en mayo del 73 que el Congreso aceptase otorgar una recompensa, esto bien al estilo yanky, por las vidas de los defensores de la autonomía entrerriana.
Sin embargo, el 23 de agosto del mismo año y cuando se dirigía a la residencia de su amante, Aurelia Vélez Sarsfield sufrió un atentado cuando 3 individuos dispararon sobre el carruaje que lo transportaba, aunque sin causar daño alguno.
Los detenidos, no tardaron en confesar que habían sido contratados por el “austriaco” Aquiles Sebrabugo que ya había huido a Montevideo y es en el domicilio de Carlos María Querencio, el hermano de Mariano donde encuentra la muerte al ser baleado por el doctor.
Sarmiento que padecía sordera, ni se había enterado de los disparos al carruaje y sobrevivió sin lesión alguna.
Finalmente murió en 1888 en Paraguay y se cuenta que cuando se trae su cadáver para ser sepultado en argentina, López Jordán viendo pasar el cortejo, exclamo “Por fin me vas a dejar de joder”.
López Jordán murió asesinado por Aurelio Casas al año siguiente (22 de junio de 1889).
La traición al final del camino
Después de la derrota de López Jordán en la batalla de Don Gonzalo (9/12/1873) los hermanos Querencio desertaron, se refugiaron en Montevideo y crearon con otros emigrados el “Comité Central de los emigrados entrerrianos”.
En realidad, los Querencio ya habían traicionado a Entre Ríos y a su jefe, habiendo vendido unos 2000 fusiles(tercerolas) a las tropas de Mitre.
Vale rescatar a quienes pese a todas las traiciones permanecieron fieles al mandato Jordanista: Juan Correa, Francisco Carbó, Mariano Martínez, Robustiano Vera, Juan Mantero y Dámaso Salvatierra.
Nota. “tercerolas” era el nombre dado a los fusiles que eran un tercio del largo de los habituales, lo que permitía transportarlos a espaldas de los jinetes. Sin estas armas las tropas entrerrianas solo disponían de lanzas y facones para enfrentar cañones modernos, fusiles Remington y ametralladoras.
Bibliografía consultada:
Ignacio Bernardo Salduna; “La rebelión de López Jordán”; Editorial Jurídica Panamericana; Santa Fe; 2018.
foto: Dr. Carlos María Querencio

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