El 24 de junio es, indiscutiblemente, la fecha donde el ADN nacional se concentra con una mística inexplicable.
En los cafés y en las redes se repite el mismo ritual cada año: celebrar los cumpleaños de Juan Román Riquelme, Lionel Messi, Ernesto Sábato, Luis Salinas (Quien le puso música al Ángel de la bicicleta) y Juan Manuel Fangio, mientras se recuerdan con nostalgia las trágicas partidas de Carlos Gardel y “El Potro” Rodrigo. La música, el fútbol, la literatura y el automovilismo parecen adueñarse por completo del almanaque. Sin embargo, la memoria colectiva exige mirar más allá de las luces del espectáculo y el deporte para reconocer que la verdadera identidad de este día también se forjó con patriotismo, compromiso social y dolor histórico.
Para dimensionar el verdadero peso del 24 de junio, la lista debe obligatoriamente expandirse hacia las raíces de nuestra soberanía y las páginas más sensibles del pasado reciente. Es allí donde emerge la figura del correntino Juan Bautista Cabral, nacido un día como este en 1789. Aquel joven humilde del Regimiento de Granaderos a Caballo que grabó su nombre en la historia en el Combate de San Lorenzo, al interponer su propio cuerpo para salvar al General José de San Martín, no fue solo un soldado valiente, su entrega le valió ser ascendido post mortem al grado de sargento, convirtiéndose en el primer gran héroe popular que dio la patria antes de nacer formalmente como nación.
Pero la historia no es solo un eco lejano de clarines y batallas del siglo XIX; también golpea de cerca, en las calles de nuestra propia ciudad. Un 24 de junio de 1955 nacía en Concepción del Uruguay un joven que personificaría el compromiso de toda una generación, nos referimos a Néstor Omar «Neco» Zaragoza. Estudiante de Medicina en la Universidad Nacional de La Plata y activo militante estudiantil, «Neco» pagó con su vida el sueño de un país más justo. Su trágico secuestro en 1977 lo convirtió en víctima del terrorismo de Estado y en uno de nuestros 18 desaparecidos uruguayenses, transformando su fecha de natalicio en una bandera de Memoria, Verdad y Justicia que se levanta con orgullo desde la Histórica hacia todo el país.
El 24 de junio conmueve por sus goles, sus gambetas, sus melodías y sus letras. Pero adquiere su verdadera y profunda dimensión cuando entendemos que en esas mismas 24 horas conviven la gloria deportiva de Román, el heroísmo fundacional de Cabral y el recuerdo imperecedero del «Neco». Un día que nos pertenece a todos, pero que a los uruguayenses nos toca una fibra íntima que entrelaza el orgullo nacional con la memoria de nuestra propia tierra.
Esta sucesión de pasiones, historia y memoria popular no es una mera coincidencia; se siente como la antesala perfecta para la celebración de nuestro aniversario. Hoy, 25 de junio, Concepción del Uruguay cumple con orgullo sus 243 años de historia. Aquella villa fundada por Tomás de Rocamora en 1783 amanece embanderada y de festejo, recordándonos que la huella de nuestros ídolos, de nuestros héroes de la patria y de los hijos de este suelo que nunca olvidamos, son los cimientos sobre los que sigue creciendo la «Capital Histórica» de nuestra provincia.-
Colaboración de Darío Baron