Ricardo Mollo, anticipándose a los tiempos, anunciaba lo que vendría: un mundo ilusorio donde la percepción de la realidad no tendría necesariamente que ver con la verdad. ¿Qué ves cuando me ves? Este interrogante nos desafiaba a pensar sobre cómo las personas difieren en lo que ven en otros y en el mundo que perciben, proponiendo una verdad inquietante: que muchos entienden como real un mundo gobernado por la mentira o, por lo menos, una “verdad modificada”.