La provincia registra un derrumbe histórico en la compra de alimentos, mientras nueve de cada diez hogares deben financiar sus compras y la calidad nutricional cae drásticamente.
La provincia registra un derrumbe histórico en la compra de alimentos, mientras nueve de cada diez hogares deben financiar sus compras y la calidad nutricional cae drásticamente.
Desde comienzos de 2025 el consumo de alimentos en Córdoba viene en caída constante. Según un relevamiento del Centro de Almaceneros que compara los primeros siete meses del año con el mismo período de 2024, la demanda se redujo un 19 % en almacenes, carnicerías, pollerías, fiambrerías y verdulerías.
A pesar de una inflación relativamente moderada en el sector de alimentos (1,6 % en mayo), la caída se explica por el severo deterioro del poder adquisitivo, que excede los aumentos de precios.
uto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) revela que el 57,9 % de los hogares no pudo cubrir la canasta básica alimentaria y más de la mitad debió saltarse al menos una comida diaria.
En algunos sectores, casi el 20 % de las familias se quedó sin alimento en algún momento del mes, situación que condensa un deterioro nutricional preocupante.
La falta de recursos obliga a las familias a estrategias extremas: el 90 % recurre a tarjetas de crédito, compras fiadas o préstamos para poder comer. De hecho, en muchos casos los intereses de dos meses terminan duplicando el precio real de los alimentos adquiridos.
La crisis alimentaria también se refleja en los cambios en los hábitos de consumo. El Instituto del Defensor del Pueblo señala que en hogares con mayores dificultades el consumo de carne cayó en un 71 %, el de pollo en 55,8 %, huevos en 61,5 %, leche en 58,5 % y frutas y verduras en más de 50 %. En contraste, aumentaron significativamente las compras de papas, fideos, arroz y polenta -algunos hasta un 50 % por encima de lo recomendado nutricionalmente- junto a un consumo excesivo de aceites y carbohidratos.
Especialistas del sector afirman que se observa un viraje marcado: las familias sustituyen cortes vacunos tradicionales por menudos, pollo o cerdo, productos más accesibles pero con menor valor nutricional.
Eso, mientras persiste la caída general del consumo masivo a nivel nacional: en abril fue del 20 % interanual y solo ligeramente mejor respecto a marzo.
En cuanto a perspectiva, los almaceneros advierten que la recuperación será lenta: incluso con una desaceleración de la inflación, se estiman al menos dos años para alcanzar los niveles de consumo de 2023.
(fuente: https://www.conclusion.com.ar/)
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