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¿NUEVO GIRO A LA IZQUIERDA? EL TRIUNFO DE ANDRES LOPEZ OBRADOR EN MÉXICO Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN BRASIL DETERMINARÁN TENDENCIA POLÍTICA DE AMÉRICA LATINA

Lopez obrador triunfo en mexico jul 2018Unos 89 millones de mexicanos fueron convocados ayer a las urnas para elegir al nuevo presidente del país y determinaron que el líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador será el nuevo presidente.

Una lectura de este triunfo y su influencia en Latino America

Tres meses después, se celebrarán los comicios presidenciales de Brasil, inmersos hasta ahora en una gran incertidumbre por la posible ausencia de Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente y favorito a pesar de estar preso por corrupción.

Para Chen Yuanting, investigadora adjunta del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, los resultados electorales de las dos economías más grandes de la región son de suma importancia y decidirán en gran medida la orientación de la tendencia política de toda la región en los próximos años.

Según Chen, desde finales de 2015 se acabó el ciclo político de “giro hacia la izquierda” en América Latina y la derecha ha reconquistado su terreno tradicional en los principales países de la región como Brasil, Argentina y Chile.

“La llamada nueva clase media utiliza los votos para manifestar su rechazo a los Gobiernos anteriores por no satisfacer sus demandas de mejorar los servicios públicos y mantener el vigor económico”, dijo la especialista.

Además, aunque el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ganó la reelección en el 20 de mayo, su Gobierno vive una gran presión exterior, encabezada por Estados Unidos.

Poco después de las elecciones, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó, con el apoyo de 19 países, una resolución que plantea la suspensión de Venezuela del organismo y desconoce la legitimidad de los comicios.

“Cada país tiene su particularidad, pero al mismo tiempo algo en común, como es la decadencia de los partidos tradicionales y la gran desconfianza del pueblo en la política por el arraigo de la corrupción”, explicó la académica.

Aparte de eso, la influencia negativa de la política del presidente estadounidense, Donald Trump, “Estados Unidos Primero” (America First) también aumentó la incertidumbre de las próximas elecciones.

En una ofensiva inédita en los últimos años, Estados Unidos exigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), inició la militarización de la frontera con México y no tuvo reparos en insultar a los inmigrantes centroamericanos.

Además, tensó al extremo la relación con Venezuela, promoviendo un embargo petrolero y amenazando inclusive con una intervención militar.

En cuanto al comercio, Estados Unidos impuso aranceles del 25 por ciento a las importaciones de acero y del 10 por ciento al aluminio, lo que afecta directamente a los aliados tradicionales de la región, tales como Brasil, Argentina y México.

Brasil, el segundo mayor proveedor de acero de Estados Unidos y el primero de acero semiacabado, materia prima para productos laminados, figura entre los más afectados.

Como consecuencia, Moody’s Analytics, una filial de la calificadora, está considerando rebajar su pronóstico para la expansión del producto interno bruto (PIB) de Brasil en 2018 entre el 1,6 y el 1,8 por ciento, debajo de la proyección original del 2 por ciento.

“Esperábamos una recuperación afianzada en el 2018, lo estamos bajando, es una recuperación menos fuerte hasta ahora”, dijo el director para América Latina de Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño.

A su vez, la académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile Lorena Oyarzún aseveró que Estados Unidos tiene una actitud “amenazante” y “descalificadora” con varios países latinoamericanos.

“Eso tiene un costo en términos del liderazgo de Estados Unidos, no sólo en relación con América Latina, sino también en relación al multilateralismo”, opinó.

Según un sondeo publicado por la consultora estadounidense Gallup en marzo, solo el 16 por ciento de los latinoamericanos aprueba la gestión de Trump y sus políticas hacia el continente.

A juicio de Chen, aunque la tendencia política aún es incierta, los Gobiernos tanto de derecha como de izquierda son conscientes de que sus países requieren abundantes recursos exteriores para impulsar el desarrollo económico y satisfacer las crecientes demandas de la clase media.

“Ante la política de ‘palo sí y zanahoria no’ de la Administración Trump, la región no tendrá otra alternativa que diversificar sus relaciones exteriores y acercarse a China”, concluyó Chen.

Ofrece Lopez Obrador una auténtica democracia, un gobierno de libertades y para los más humildes

En su primer discurso después de triunfar en la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador ofreció promover una auténtica democracia y que su gobierno no será una dictadura, respetará las libertades, no habrá confiscación ni expropiación de bienes, combatirá la corrupción incluso de los suyos y erradicará la impunidad.

Llamó a la reconciliación nacional, dijo que escuchará a todos, pero dará preferencia a los más humildes y olvidados, en especial a los indígenas y reiteró la frase “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Fue el primero que se presentó a votar. A bordo de un automóvil blanco, acompañado de su chofer y un asistente, les madrugó a todos: a los otros candidatos presidenciales y a los funcionarios electorales donde le tocaba sufragar. Cuando Andrés Manuel López Obrador llegó, antes de las 7:20  de la mañana, debió esperar a que estuviera lista la casilla 0359, ubicada en las oficinas de la Conagua, en Copilco.

Posteriormente, lo alcanzaron sus hijos José Ramón y Andrés, y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller. Votaron alrededor de las nueve de la mañana.

Tal como lo había adelantado en el Estadio Azteca, López Obrador emitió su voto a favor de Rosario Ibarra de Piedra, ex candidata presidencial del PRT en 1982 y 1988, madre de un joven desaparecido 1974 y promotora del Comité Eureka, de las primeras organizaciones civiles que impulsaron la búsqueda de desaparecidos en las décadas de los setenta y los ochenta.

“Es un día histórico, el pueblo de México va a decidir libremente”, declaró para los más de 100 medios informativos que acudieron al lugar.

El candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia afirmó que, más que una elección, la de este domingo sería una especie de referéndum o plebiscito.

“La gente va a decidir entre más de lo mismo o un cambio verdadero; nosotros pensamos que la gente nos va a dar su apoyo para iniciar la cuarta transformación de la vida pública del país”.

Por la noche, tras una jornada en el país relativamente tranquila –con seis muertes relacionadas con los comicios en incidentes aislados en Tabasco, Michoacán, Chiapas, Puebla y Guerrero–,  López Obrador se trasladó a un hotel frente a la Alameda Central para ofrecer un mensaje en cuanto el Instituto Nacional Electoral (INE) dio a conocer los primeros resultados preliminares de la elección presidencial.

La larga espera

La prensa se empezó a concentrar en el hotel Hilton del Centro Histórico. A las 19:30 empezó a caer una fina llovizna, que no impidió que la gente se fuera concentrando enfrente, sobre la Alameda Central y después sobre la avenida Juárez, a la espera de AMLO.

En el cuarto piso del hotel, donde fue instalada la sala de prensa, se veía en pantallas gigantes la transmisión del programa especial de Televisa, conducido por Denise Maerker, interrumpida para ver en vivo el anuncio el candidato del PRI, José Antonio Meade: “…en este momento se habrá de reconocer que, de acuerdo a las tendencias, fue Andrés Manuel López Obrador quien obtuvo la mayoría”. Si bien se esperaba, entre los periodistas, causó sorpresa por lo anticipado que se hacía. “Le deseo mucho éxito al nuevo gobierno, por el bien de nuestro país que merece que se gobierne con responsabilidad”, añadió Meade.

“Esto nunca había ocurrido: que un candidato presidencial saliera a decir que no le favorecen las cifras y que otro es el ganador y con nombre”, reaccionaba Héctor Aguilar Camín, en la mesa de Televisa, integrada también por Jesús Silva Herzog Márquez e Ignacio Marván.

“Es un mensaje generoso” el de Meade, definía Silva Herzog.

“Después de 2006 creí que nunca iba a ver ganar a la izquierda”, añadía Marván.

Conforme avazaba la noche, quedaba claro que López Obrador no iba a salir a hablar antes de que el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, diera las cifras preliminares de la elección presidencial.

Minutos más tarde se difundía el mensaje del candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya, en el que aceptaba la derrota: “Porque creo en la democracia, porque soy un demócrata, digo hoy ante las y los mexicanos que la información de los resultados con la que cuento me indica que la tendencia favorece a Andrés Manuel López Obrador”.

Enrique Krauze –autor del mote de “mesías tropical”– admitía con Denise Maerker: “Es una gran victoria para López Obrador. Hizo una campaña muy meritoria. Es una victoria de la democracia mexicana. Ha ganado la democracia. No olvidemos que es también el castigo en contra a cierto sector”.

El historiador manifestaba además su preocupación por una presidencia “que tenga mayoría más que absoluta” en el Congreso. “Esperemos que las demás instituciones actúen con inteligencia y garanticen la libertad de expresión”.

“Los modales de la democracia son parte esencial de la democracia”, relataba Aguilar Camín en la pantalla. “Felicitar al ganador, esto que parece tan simple, no lo habíamos visto en México”.

Finalmente, a las 23:00, se transmitirían en la sala de prensa del Hilton los primeros resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del INE, en voz de Lorenzo Córdova: Jaime Rodríguez Calderón, 5.5 por ciento; Meade, 16.3; Anaya, 22.8, y 53.8 por ciento para López Obrador.

Gritos, aplausos y exclamaciones aún incrédulas se escuchaban cuando, enseguida, se enlazó el mensaje a la nación del presidente Enrique Peña Nieto en el que reconocía el resultado, felicitaba al virtual ganador de la presidencia y valoraba que los comicios se hubiesen llevado a buen término.

“Esta no será una dictadura abierta o encubierta”

Inmediatamente después del mensaje de Peña, López Obrador entró al salón donde lo esperaban los medios para escuchar su primer discurso como futuro presidente de México.

Andrés Manuel López Obrador calificó a este 1 de julio como “día histórico y noche memorable”, pues, señaló, “una mayoría importante de ciudadanos ha decidido iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México”.

Exhortó a los mexicanos “a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés superior, el interés general, como afirmó en su momento Vicente Guerrero: ‘La patria es primero’”.

Agradeció a quienes votaron por su coalición, “por su confianza para encabezar este proceso”, así como a los tres candidatos a la presidencia por reconocer su victoria.

El nuevo proyecto de nación, indicó, “buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura, abierta o encubierta. Los cambios serán profundos pero serán en apego al orden legal establecido”. Se comprometió a la libertad empresarial, de expresión, de asociación y de creencias. “Se garantizarán todas las libertades individuales y sociales, así como los derechos ciudadanos y políticos consagrados en nuestra Constitución”.

En materia económica, prometió que se respetará la autonomía del Banco de México: “El nuevo gobierno mantendrá disciplina financiera y fiscal. Se reconocerán los compromisos contraídos con empresas y bancos nacionales y extranjeros. Los contratos del sector energético suscritos con particulares serán revisados para prevenir actos de corrupción o ilegalidad. Si encontramos anomalías que afecten al interés nacional, se acudirá al Congreso de la Unión, a tribunales nacionales e internacionales. Es decir, siempre nos conduciremos por la vía legal”.

La corrupción no es un fenómeno cultural

Quizá para calmar las dudas de varios, López Obrador señaló que su administración “no actuará de manera arbitraria. No habrá confiscación o expropiación de bienes”. La transformación que planea consistirá, detalló, “en desterrar la corrupción de nuestro país. No tendremos problema en lograr este propósito porque el pueblo de México es heredero de grandes civilizaciones y por ello es inteligente, honrado y trabajador”.

Andrés Manuel reiteró que, para él, “la corrupción no es un fenómeno cultural –como la definiera Peña Nieto–, sino el resultado de un régimen político en decadencia. Estamos absolutamente seguros de que este mal es la causa principal de la desigualdad social y económica, y que también por la corrupción se desató la violencia en nuestro país.

“En consecuencia, erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno. Sobre aviso no hay engaño. Sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, a funcionarios, a los amigos y los familiares. Un buen juez por la casa empieza”, explicó.

Añadió que todo lo ahorrado por el combate a la corrupción y al “abolir los privilegios” se destinará a impulsar el desarrollo del país. Por eso, dijo que “no habrá necesidad de aumentar impuestos en términos reales, ni de endeudar al país. Tampoco habrá gasolinazos. Bajaré el gasto corriente y aumentará la inversión pública para impulsar actividades productivas y crear empleos”.

El propósito es fortalecer el mercado interno, enfatizó, “tratar de producir en el país lo que consumimos y que el mexicano pueda trabajar y ser feliz en donde nació, en donde están sus familiares, sus costumbres. Quien desee emigrar que lo haga por gusto y no por necesidad”.

El Estado, añadió, “representará a todos los mexicanos, a ricos y pobres, a pobladores del campo y de la ciudad, a migrantes, a creyentes y no creyentes. A seres humanos de todas las corrientes y pensamientos y de todas las preferencias sexuales. Escucharemos a todos, respetaremos, pero daremos preferencia a los más humildes y olvidados, en especial a los pueblos indígenas de México. Reitero una frase que sintetiza mi pensamiento: ‘Por el bien de todos, primero los pobres’”.

Cambiará la estrategia de seguridad

En medio de aplausos por parte de la prensa, López Obrador se comprometió a cambiar la estrategia fallida de combate a la inseguridad y al violencia. “Más que el uso de la fuerza, atenderemos las causas que originan la inseguridad y la violencia. Estoy convencido de que la forma más eficaz y humana de enfrentar estos males exige necesariamente del combate a la desigualdad y a la pobreza”.

Afirmó que a partir de este lunes convocaría a representantes de derechos humanos, a líderes religiosos, a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a otros organismos nacionales e internacionales “para reunirnos las veces que sean necesaria y elaborar el plan de reconciliación y paz para México que aplicaremos desde el inicio del próximo gobierno.

“Me reuniré todos los días, una vez que asuma el cargo de presidente, desde las seis de la mañana, con los miembros del gabinete de seguridad pública, es decir, habrá mando único, coordinación, perseverancia y profesionalismo”, anunció.

Sobre política exterior, dijo que su gobierno será “amigo de todos los pueblos y gobiernos del mundo. Se volverán a aplicar los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos y de solución pacífica de las controversias. Y como decía el presidente Juárez: ‘Nada por la fuerza, todo por la razón y del derecho’.

“Con el gobierno de Estados Unidos buscaremos una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo. Siempre fincada en el respeto mutuo y en la defensa de nuestros paisanos migrantes que viven y trabajan honradamente en ese país”.

Agradece al presidente saliente  y a “las benditas redes sociales”

Al final de su discurso, Andrés Manuel “reconoció el comportamiento respetuoso del presidente Enrique Peña Nieto”, quien en un mensaje nacional reconoció el triunfo del tabasqueño. “Me consta el trato que nos dieron los pasados titulares del Poder Ejecutivo”.

Calificó como plural y profesional el trabajo de los medios de comunicación. “No fueron, como en otras ocasiones, correas de transmisión para la guerra sucia. También mi gratitud a las benditas redes sociales.

“Reitero el compromiso de no traicionar la confianza que han depositado en mí millones de mexicanos. Voy a gobernar con rectitud y justicia. No voy a decepcionarles, no voy a traicionar al pueblo. Mantengo ideales y principios que es lo que estimo más importante en mi vida. Confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”.

Finalizó diciendo que desea “ayudar a construir una sociedad mejor y conseguir la dicha y la felicidad de todos los mexicanos” y añadió tres “¡Viva México!”

Fiesta en el Zócalo

Al terminar, López Obrador se dirigió al Zócalo capitalino, en donde agradeció a quienes participaron en la jornada electoral en la que de “manera libre y soberana el pueblo de México decidió una etapa nueva en la vida publica del país. Como lo hicimos en el cierre de campaña, no podemos dejar de reconocer que este triunfo pertenece al todas y a todos.

“Es el esfuerzo de muchos dirigentes sociales, políticos, de muchos ciudadanos, indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, profesionales, de todas las clases sociales, de todos los sectores”.

Agradeció a todos los credos, religiones y libre pensadores. “No vamos a dejar de recordar a los dirigentes sociales, políticos, que desde hace muchos años han venido luchando por el establecimiento de una verdadera democracia en nuestro país”.

Aseguró que a partir de ahora y hasta el 2 de diciembre “voy a dedicarme a trabajar con los miembros de nuevo gabinete, a elaborar proyectos, no perder tiempo, afinar lo que vamos a llevar a la práctica, con el propósito de empezar a trabajar desde ahora”.

Por último, Andrés Manuel hizo una serie de anuncios:

“Desde el primer día aumentará la pensión de adultos mayores al doble. Todos los discapacitados pobres, recibirán pensión como adultos mayores. Todos los jóvenes tendrán el derecho al estudio y al trabajo. Comenzar con proyectos para impulsar el desarrollo de sur a norte”:

Detalló que “en este proceso de transición nos vamos a poner de acuerdo para que este país prosiga su marcha sin que haya crisis de ninguna índole”. Dijo que quiere que “la transición sea ordenada y pacífica”.

Informó que habló “con Peña sobre un acuerdo para el martes”, a las 11 de la mañana. “Nos vamos a encontrar aquí en Palacio Nacional, para ponernos de acuerdo de cómo se van a llevar a acabo los cambios desde los últimos meses del actual gobierno”.

Además: “Hemos decidido nombrar a un equipo para transición”, y precisó que de la parte económica y financiera se encargarán Carlos Urzúa y Alfonso Romo, quien será el coordinador de la oficina de la Presidencia.

De las relaciones internacionales se harán cargo Héctor Vasconcelos y Marcelo Ebrard, de los asuntos políticos internos Olga Sánchez Cordero y Tatiana Clouthier y de los medios de comunicación César Yáñez.

“Los quiero a ustedes como ustedes a mi y hasta un poquito más”, refirió y terminó su discurso recordando los principios de su movimiento: “No mentir no robar y no traicionar. ¡Viva México!”.

Por Viétnika Batres y Guillermo Rivera

(fuente: https://suracapulco.mx)