por José Florentino Beorda –
“Lo que el árbol tiene de florido, viene de lo que tiene de soterrado. Volver a las raíces y armá tu futuro desde las raíces de donde te viene la savia. No renegués la historia de tu patria, no renegués la historia de tu familia. No niegues a tus abuelos. Buscá las raíces. Buscá la historia y desde allí construir el futuro. Y aquellos que te dicen que sí, ‘los héroes nacionales ya pasaron o que no tiene sentido, que ahora empieza todo de nuevo’… Reíteles en la cara… Son payasos de la historia.”
Las Razones del Mayo Argentino (5)
1810
Párrafos de “Los Tutores y Forjadores” (Libro digital)
La razón de saber
La razón de saber es una necesidad y es un Derecho. Y si es necesidad y es un Derecho, será porque el conocimiento potencia toda realización.
La razón de saber, por todo concepto, es la necesidad básica intelectual que se revela, o puede, en la búsqueda ciudadana interesada y apta (predisposición e interés). En la indagación del estudio formal o, por fuera de lo convencional, libre, tras el aprendizaje y el justificado intento que promueva el hallazgo de la referencia plena (verdad), y el compromiso, cívico/humano, capaz de hacer uso apropiado, constructivo, previsor, de aquel saber traspolado devenido en meritoria acción histórica fundante…
“… temblemos de dar al pueblo iguales motivos, a los que ejercitaron nuestra crítica; no creamos cumplidos nuestros deberes, mientras nuestras obras no formen un notorio contraste con las debilidades y miserias que hemos llorado tantas veces…”
(Mno. Moreno)(201)
Acción que obliga hoy, al igual que en nuestro ayer, a disciplinar toda indagatoria sobre el tiempo histórico inicial. Nacen de allí las instituciones; las referencias integrales; las interrelaciones socioculturales. La primera predisposición filosófica formal, argentina, hacia el Hombre.
“Ciudadanos:… Yo no he dispensado fatiga ni aún en las horas del descanso por acreditaros mis desvelos en obsequio de vuestra conservación. Así es como corresponde a la confianza pública y a mis propios sentimientos…” (José de San Martín)(202)
“Hay una porción de hombres en la sociedad cuyos derechos están casi olvidados porque jamás se presentan entre la multitud, al paso que su interés por las producciones del suelo asegura sus deberes, y las fatigas a que se consagran para mejorarlo recomiendan sus derechos. Hablo de los labradores y gente de campaña, que por ningún título deben ser excluidos de las funciones civiles, y mucho menos del rango de ciudadanos.”
(Bdo. Monteagudo) (203)
“Amo a todo americano, respeto sus derechos y tengo consagrada mi existencia a la restauración de su inmunidad”. (J. J. Castelli) (204)
Todo, decimos, hace al todo educativo cultural, general… aunque no todo se fundamenta y hace para y con la verdad. Pero esa verdad, que es corpus ético /emotivo racional, esencial, dejado al tiempo… jamás permanece inmóvil. Porque su “razón de ser” es semblanza direccional necesaria; “sentido” y atributo y condición lógica y moral, en toda sociedad representada en sus creadores y que en cada presente es la misma/semejante en cuanto a condición, humana y/o aptitud.
“La patria, la libertad, el orden, son cosas que no viven en este mundo escritos en los códigos; viven en las costumbres, en las ideas, en los hombres. Formar los hombres es el solo medio de formar la patria, la libertad, el orden.” (Juan B. Alberdi)(205)
El hombre público
La aproximación directa al pensamiento de los que dimos en llamar “Tutores”, enseña. Y debe/deberá exigirse como Referencia ciudadana Ética insoslayable pero más aún como Referencia aptitudinal plena, en la sociedad.
“…la vida de los hombres públicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o dé una lección que retraiga de incidir en sus defectos.” (M. Belgrano)(206)
Y decimos plena para significar integral. Abarcativa de todos los aspectos humanos interrelacionados y actuantes, en la acción referencial: Emoción / Sentimiento. Vivencia / Raciocinio. Amor y temple. Idea y razón. Verdad y Principio (“nell” nahuatl. “arkhe” griego)… dado que el tiempo ha asentado para las generaciones probas, el aquilatado aporte de su propio valor.
“… lo general de los hombres juzgan de lo pasado según la verdadera justicia, y de lo presente según sus intereses…”
(J. de San Martín)(207)
Cabe entender así, que toda profundización sistemática y conducente, analítica de sus atributos, por sí misma habrá de sernos útil, siempre útil, en la adecuada comprensión de cada realización. Más aún cuando estos hombres son depositarios del supremo honor de ser “Creadores” de una remozada aptitud cultural, en una nueva y específica integridad.
“Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación…”
Himno Nacional Argentino
¿Qué los hace distintos para este estudio y en su atemporalidad?
Ser los primeros.
Haberse ofrendado en bienes y vida. Practicar la coherencia ética/ cultural. Manifestar clara conciencia (aptitud) del momento histórico universal y de la “necesidad” particular.
“El Dr. Moreno, este hombre en quien el sentimiento de la patria era una religión, jamás dejó conocer ni sombras de preocupación contra el extranjerismo. Como la revolución que había encarnado en su cabeza, él amaba a todos los pueblos, y a todos los hombres del mundo…” (J. B. Alberdi)(208)
La decisión de crear.
El hombre social (ciudadano)
“Si el hombre es hijo de Dios, los pueblos son hijos de los hombres”
(Tomo I)
El concepto y compromiso ético que antecede, pretende acentuar y discernir en su pureza, la aptitud ciudadana referente, facilitando y promoviendo el análisis reflexivo sobre el fructuoso y áspero intento de las conquistas conceptuales y de los atributos, que como pertenencias, nos relacionan e identifican como integrantes gestores de una particular sociedad. En él se reconoce y por él se afianza la profundización del pensamiento aceptando la Fe como perteneciente al húmedo núcleo tradicional y sensible, de la íntima responsabilidad. Tal como en los primeros tiempos fue. Nuestro esfuerzo intelectual se apoya en la referencia histórica documentada y queda, así, respetuosamente dedicado al hombre y mujer ciudadanos en su atributo humano esencial y en su aptitud.
Al hombre ciudadano
… y al joven a quien falten aún escalones generacionales prácticos para su compromiso mayor. Al primero, en el íntimo respeto sobre cuanto históricamente se le haya enseñado y sabe. Al segundo, en el máximo, por aquello que aún no aprendió. En la práctica intelectual, formativa, sólo en la búsqueda desabrida y pulcra; y en la reiteración sistemática en el tiempo, he venido a darme ya bastante mayor, con lo que me pertenece por propiedad intransferible de Identidad, a saber: El pensamiento directo de los hombres Forjadores de nuestra sociedad, a quienes se los entiende “Tutores” por el hecho inestimable de su pensamiento, y por haber confiado a la Historia por abnegación, altruismo, entrega, aptitud, honradez, disciplina. Benevolencia, convicción, capacidad, (Todos atributos constantes, posibles y visibles de nuestra comunidad.), la consabida conquista de Independencia y de Libertad. Y más aún… las características identitarias que nos son inherentes, por intrínsecas a la comunidad y que hacen y se manifiestan tras aquel criterio original de identificación cultural que nos es connatural. Así es que se habrá cumplido en parte y aquí, aquello que don Juan Bautista Alberdi dejara a consideración de las generaciones por venir.
“El deseo de los padres y creadores de la patria, queda siempre al estudio, para las nuevas generaciones.”… “El deber de éstas, hacia sus grandes hombres, es aprender a conocer sus ideas y respetarlas.” (Juan B. Alberdi)(209) (*) (*) (Años después de “Bases y puntos de partida”)
En tal construcción y deseo histórico compartido, es que sugerimos aprobar la “intromisión interesada” en aquella conceptualización histórica y educativa fundacional. Mirar y reflexionar con y por ellos su afán ético/cultural entresacando de su pensamiento asaz analítico, nuestra invalorable condición. Discernir con ellos -se dice- el íntimo drama de nuestra aspiración siempre abarcativa e integradora, en la nacionalidad, dejándonos asimismo influenciar de sus aspiraciones formales en la aceptación y en la síntesis de un tiempo no convencional: El ayer y el hoy puestos en dinámica, frontal y conducente, interrelación causal.
A la mujer ciudadana
…y a la joven argentina a quien no toca aún su responsabilidad cívica mayor.
“LA JUNTA PROVISIONAL GUBERNATIVA DE LA CAPITAL DEL RIO DE LA PLATA A LOS HABITANTES DE ELLA.
Y de las provincias de su superior mando
PROCLAMA
Tenéis ya establecida la Autoridad que remueve la incertidumbre de las opiniones, y calma todos los recelos.”… (Proclama de la Primera Junta a los habitantes, 26 de Mayo de 1810)(210)
Oculta casi en la penumbra de un pasado de costumbres distintas que las hoy, no podemos, sin esfuerzo, emular a plena dimensión el valor de entrega; el dolor; la ansiedad y la pericia de las primeras Mujeres Argentinas en nuestra sociedad. Se nos esparcen las noticias y por fuera de nobles ejemplos ya históricos sólo nos queda transferir nuestra memoria y pensamiento hacia el tiempo del nacimiento de una remozada condición de Identidad en una nueva república nación. Cada hombre de entonces referencia una madre dolorosa detrás. Cada esposo un suplicio detrás. Cada hijo, una estructura límpida y forjadora, por amor y coraje de un tiempo que, necesariamente, no fue de paz.
Prodigarse fecunda y responsable; atenta o grácil, hábil y grave… recelosa y sutil. Compañera didáctica y cuenco servicial…
María Guadalupe Cuenca esposa de D. Mariano Moreno
Mariquita Sánchez de Thompson
Remedios Escalada de San Martín
María Rosa Lynch de Castelli
Catalina Cáceres, madre de D. Bernardo Monteagudo.
Juana Azurduy
Dolores Helguera
Manuelita Belgrano
Ángela Castelli
Entre otras… y por qué no… Rosa Guarú
Mujer ciudadana te referencias en el respeto que os debo, por el ayer; por el hoy. Por el Antes y el Aquí.
“Una mujer del lugar (Manogasta), ya muy anciana, al enterarse de quién era el viajero -Juan J. Castelli. Octubre de 1810-, transportada de gozo, buscó una flor silvestre y con trémula mano se la brindó. La recibió aquel con agrado y, entre otras cosas, preguntóle cuántos años tenía. ‘-Señor, no soy tan vieja como parezco. Yo no cuento de edad sino cuatro meses: nací el 25 de Mayo de 1810; hasta entonces no he vivido un solo día.’” (Anécdota del año 10)(211)