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Martín Fierro y el hombre vivencial

por José Florentino Beorda   –     

Estudio y aproximación reflexiva analítica a José Hernández y su obra.

Basado en el “MARTIN FIERRO” de José Hernández

/- Introducción

El “Martín Fierro” está compuesto por dos libros:

 “EL GAUCHO MARTIN FIERRO” Y “LA VUELTA DE MARTIN FIERRO”.

El primer libro consta de l3 CANTOS distribuidos en 398 estrofas, para 2.316 versos.

El segundo libro se halla contenido en 33 CANTOS de 801 estrofas para 4.894  versos.

46 CANTOS para toda la obra; 1.199 estrofas; 7.210 versos… según “Edición Crítica del  MARTIN FIERRO” de Carlos Alberto Leumann, Editorial Estrada, Buenos Aires, República Argentina. Diciembre de 1945. Obra en la cual nos referenciamos.

Este estudio y su propuesta argumental están basados conceptualmente en las consideraciones hechas por José Hernández en las “Cartas Prólogos” correspondientes a la Octava Edición de “LA IDA” -Agosto de 1874 – y en “Cuatro palabras de conversación con los lectores” que prologó la primera Edición de “LA VUELTA”, ya en el año 1879.

Ambas premisas asentadas por su autor nos permiten la viabilidad de una propuesta a la que sabemos original vista como fruto del trabajo profundo, de la humildad personal y del debido respeto a quien sin dudas es la máxima expresión de nuestra Literatura nacional.

Por de pronto, es la seguridad intelectual – creativa la que abona estas reflexiones necesarias para poder profundizar en una valoración humanista, no tanto literaria  cuanto sí humanista vivencial del Hombre/autor. Del Hombre protagonista. Del 

Hombre, en esencia. 

Es ardua en sí misma; riesgosa la interpretación personal, anímica; espiritual; moral, creativa -que todo eso conlleva-, más tal riesgo implique acaso la realización en plenitud de una constructiva propuesta interpretativa.

Ciento cuarenta y nueve años han pasado de aquella “honorable” Primera Edición… y apenas veintiuno nos indican el inicio del nuevo milenio y de un nuevo Siglo que ha comenzado con él. 

Es decir, la obra como tal “ve la luz” en el Siglo l9. Trasciende y se proyecta a través del Siglo 20 y permite que se la traslade con fuerza de ley al Siglo venidero. El Tercer Milenio para nuestro acontecer. Y cabe preguntarse: ¿Cuál ha sido su providencia; o cuáles? ¿Cuál, su atributo  mayor? ¿La íntima y vívida trama sensible que conmueve, aún hoy? 

¿Es, el “gaucho”… –circunstancia, época, tradición -? ¿O es el Hombre, atemporal?
A su modo y a su tiempo, sabemos, ambos están representados aquí.
Tenemos -y es literal- el modo (el cómo y el porqué) del Hombre gaucho.
Queremos el cómo y el para qué. El modo, del Hombre atemporal personificado en él.

/- Síntesis argumental y proyección virtual

Para este estudio y como simbólica transmutación virtual, el “Martín Fierro” es una rueda dentro de otras ruedas. Una Causa dentro de otras Causas… y el Hombre, como tal, “el mecanismo” que las interrelaciona y las hace girar.

La primera rueda que lo recubre… es la Social.

La segunda… la Histórica.

La tercera… la Religiosa espiritual.

Su centro y su vórtice: el Hombre. Ser autóctono e integral.  

Y es precisamente en tal núcleo argumental donde quedamos para intentar una más acabada comprensión del alma vivencial nativa del Hombre “hijo de los campos”, que el autor-poeta reconoce y proyecta en su obra inmortal.

El “alma vivencial”. Aquel valor que reside oculto o no en cada estrofa y que se reconoce por la sublime y sutil aspiración interior de dar uno lo mejor de sí, para lo mejor del otro en la realización ideal, plena (real / virtual), de uno de los más hermosos lugares de la tierra. Valor que basa en el arraigo natural telúrico y en la humana responsabilidad de la vivencia.

“Más naide se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo –
Y si canto de este modo
Por encontrarlo oportuno –
No es para mal de ninguno

Sino para bien de todos.”. (*)

¿Por qué considerar al Poema reflejo y sustento de aquel valor esencial, nativo?

Por la más profunda y simple de las razones argumentales épicas que alguna vez existan: De él se desprende un hilo anímico vivencial telúrico que en su particularidad, posibilita la manifestación plena de la canción intracultural como “Canción de la Tierra”. La Tierra, se dice, como percepción de una globalidad  (Tierra – Naturaleza – Cosmos), que así como da una identidad, arraiga, define y universaliza, desde una cosmovisión esencialmente autóctona y auténtica. Original y representativa.

“El gaucho, a pesar de las superficiales disquisiciones sociológicas que lo han comparado con tipos de Asia y de Europa, tiene una fisonomía sin antigüedad… …El poema que descubre a este hombre nuevo y lo traduce y relata con clamor místico su drama histórico, tampoco tiene antecesores.”                                                                                 (Carlos A. Leumann. “El poeta creador”.) (**)

Y qué es esa “Canción” de la Tierra… sino el conocimiento y la observación; la percepción y el goce de cuanto ella sostiene, sustenta y manifiesta a través del Hombre que la lee y la rescata en su “alquimia” poética, porque recibe, a su vez, razón y consciencia para su propia e íntima naturaleza en constante evolución.

“Indudablemente que hay cierta semejanza íntima; cierta identidad misteriosa entre todas las razas del globo que sólo estudian en el gran libro de la naturaleza…”

(“Cuatro palabras de conversación con los lectores”) (Todo subrayado es nuestro.)

EL “Martín Fierro” se ha escrito en poesía gauchesca no por arreglo a una modalidad literaria circunstancial. De época… Sino porque fundamentalmente “su modo”, es el que naturalmente nace de la Tierra… una vez que quien se expresa, la ha comprendido en toda su dimensión espiritual – anímica y en toda su tragedia.

El Hombre, antes que el autor-poeta, se ha compenetrado de cuanto ella sostiene y sustenta; y el Poeta entonces escribe por adentro de aquel sistema que unifica Hombre – Tierra – Naturaleza. Y para expresarlo… habrá que ser parte viva, comprometida, tal el caso, de ese esquema.

“… y no ha de escasear el género, porque es una producción legítima y espontánea del país, y que, en verdad, no se manifiesta únicamente en el terreno florido de la Literatura…”

(De: “Cuatro palabras de…”)

El ir y venir de causas y efectos que dieron vida a la nacionalidad Argentina, confluyen en aquel contenido esencial del Poema, origen y causa de todas las vivencias. El Hombre autor asume en sí mismo, por voluntad y por latencia, el antes y el después de aquella Causa abarcadora y se deja llevar de su influencia… A su manera. 

Es y debe ser así, por cuanto la razón misma que se instala es el valor ético y estético (verdad – belleza – bien común) de humanidad, que el autor reconoce, rescata y potencia.

    “…el hijo de los campos, designado por la sociedad con el nombre de ‘gaucho’”.

(Prólogo a la Octava edición de “LA IDA”)

Prodigalidad creativa de José Hernández que permite al tiempo mantener en alto el sino de su aptitud interpretativa, y su franca, frontal y conceptual propuesta.

“Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que personificara el carácter de nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar y de expresarse que les es peculiar…”                                     (De: “Carta prólogo a la primera edición”)

De este modo; aproximado. Con meridiana claridad conceptual, es la palabra del autor que, generosa, abierta… puntual, nos señala el camino a seguir. Profundizando aún más si cabe, la trascendencia del mensaje vital:

El Hombre armónica y naturalmente integrado

Es un Ser (cuerpo – alma – espíritu)

  vivencial (anímico/racional – espiritual – moral).

Nuestro estudio podrá o no coincidir con otros que se hayan expresado sobre el tema -coincidencia fortuita-, pero sin desmerecer cada labor, vamos aquí al encuentro del Hombre vivencial latente en el protagonista principal del Poema. Símbolo autóctono y proyección fidedigna del Hombre todo en su universalidad.

“El corazón humano y la moral son los mismos en todos los siglos”

(De: “Cuatro palabras de…”.)

__________________

(*) (Todos los versos comienzan con Mayúsculas: Seguimos estrictamente la ortografía y su gramática tan particular, incluidos los guiones a final de versos,  basados en la “EDICION CRITICA” de Carlos Alberto Leumann.)

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