Durante muchos años, una escultura de hormigón, que representa a una madre con su niño en brazos, estuvo abandonada en un terreno del Hospital “Justo José de Urquiza” de Concepción del Uruguay.
Cuenta una crónica del diario local “La Calle” del año 1987:
Que gracias a la acción conjunta de Asociación Cooperadora “Dr. Roque Marcó” y la Dirección del Hospital, ese año se decidió recuperarla para el patrimonio del establecimiento… que la escultura había sido donada por la señora Stella Valle de Bonín algunos años antes y que como era necesaria una restauración de la obra, se le encomendó esa tarea al escultor local Alberto Hugo Guinea.
En aquel momento yo era ayudante de Guinea en su taller de calle Millán, y recuerdo en el estado que llego la escultura, estaba muy sucia, le faltaban pedazos y el cuello estaba quebrado.
La escultura fue restaurada y se la emplazo frente a la maternidad del viejo hospital.
Se la inauguró el 18 de octubre de 1987, en un acto en el que fueron oradores el Contador Saúl A. Rubinsky y el Director del Hospital Dr. Ítalo Max Desideri . La bendición del monumento estuvo a cargo del Capellán del hospital el Pbro. Vicente Castelaro.
Hasta aquí la historia conocida. Pero poco se ha hablado sobre el autor de la escultura, de cuando la realizó y de cómo llegó al viejo hospital esta obra.
No he encontrado registros o documentación escrita sobre la obra, pero al llegar al taller de Guinea para su restauración, la historia que se relató sobre ella, era que:
Su autor fue el escultor gualeyo Carlos Hipólito Cúneo, que a mediados de los años 60 tenía su taller en nuestra ciudad en un inmueble que le alquilaba a la Sra. Stela Valle de Bonín.
En ese taller realizó su trabajo de escultor y de docente.
Luego de un tiempo el escultor se fue de nuestra ciudad y en ese taller quedo la escultura de la madre, a la espera de que su autor la retirara. Paso el tiempo y nadie la fue a retirar.
Así que ante la imposibilidad de quedarse con ella – posiblemente por su tamaño y peso – la propietaria del inmueble la donó a la municipalidad.
Fue así como terminó depositada en un terreno dentro del hospital, olvidada hasta 1987 cuando el director del hospital propone restaurarla y emplazarla.
Pasan los años… el “Monumento a la Madre” luce su blancura ante las miradas indiferentes de las cientos de personas que se llegaban a la activa maternidad del hospital.
Su historia cambiaría nuevamente en el año 2005, con el traslado de las instalaciones del hospital a su nuevo edificio, viene el cierre definitivo del viejo hospital y la escultura cae nuevamente en desgracia. Queda olvidada en el viejo hospital, donde aún se la puede ver entre la maleza con su niño en brazos, esperando ser rescatada.
Carlos Hipólito Cúneo, el escultor
Entrerriano nacido el 1º de junio de 1926 en Gualeguay, ciudad en donde cursó la escuela primaria y secundaria. Luego se traslada a Buenos Aires para iniciar estudios de arte.
Perteneció al Taller de Artes Plásticas del Oeste, integrando un grupo de jóvenes para quienes el pintor Juan Carlos Castagnino preparó un programa de estudios de cuatro años que llamó “Del dibujo a la Pintura Mural”.
Fue discípulo de la Escultora Húngara Cecilia Markovic y concurrió del taller de Demetrio Urruchúa, Berni, Policastro y otros grandes maestros de la plástica argentina.
Pasó como alumno libre por los Talleres de cerámica en la Escuela Nacional de Cerámica.
Llegó a nuestra ciudad a mediados de la década del 60, donde tuvo su taller y daba clases de cerámica en la escuela “Surco de Esperanza”. En esa época realizó el Monumento a la Madre del viejo hospital.
En 1971 se traslada a la provincia de Misiones, vivió en las ciudades de Iguazú y Posadas. Finalmente se estableció en la ciudad de Eldorado, donde realizó una intensa actividad escultórica. Desde allí viajaba a las ciudades de Montecarlo y Puerto Piray para desarrollar su tarea de artista y docente.
Falleció en Eldorado, el 12 de octubre de 2005 y fue su compañera Ana Beling, la encargada de cumplir su último deseo – que sus restos fueran sepultados en el panteón de la familia Cúneo-Dasso en su amada Gualeguay.
Dice Ana Beling – eran sus recuerdos los que lo ayudaban a soportar las largas ausencias del terruño. Cuenta de su amor por ciudad natal, de cómo disfrutaba recordando su provincia y sus amigos de la adolescencia, escritores, poetas, y pintores como “Juanele” Ortiz (1896-1978), Carlos Mastronardi (1901-1976), Roberto “Cachete” González (1928-1998), Alfredo Quito Veiravé (1928-1991) y Antonio Castro (1931-2002) entre otros.
