por Pablo Stein –
Sierra de Aceguá
Aceguá es una localidad situada en el departamento de Cerro Largo, norte de la República Oriental del Uruguay y tiene algunas características a destacar.
Su nombre deriva de palabras del idioma tupi-guaraní y se puede traducir como: “Lugar del descanso eterno”. Es límite con Brasil y solo una calle divide a las poblaciones brasileñas y uruguayas que conviven en la misma ciudad, aunque los residentes orientales son unos 1500 habiendo disminuido con el paso del tiempo ya que un censo de 1909 determinó que existían 3766 personas identificadas como orientales.
Hechos históricos
Dos acontecimientos relacionados con la guerra civil, tuvieron como escenario Aceguá.
En 1897 se enfrentaron en una feroz batalla, las tropas del caudillo del partido Nacional (Blanco y portador del federalismo) Aparicio Saravia y las comandadas por Justino Muniz, del partido Colorado (Unitarios).
En 1904 en el mes septiembre se firma el “Pacto de La Cruz” también conocido como” La Paz de Aceguá” que fue un tratado de paz que otorgaba al partido Blanco el gobierno de la mayoría de la campaña oriental.
Un comisario que termina mal
Pero nuestra historia comienza antes de estos acontecimientos.
En 1857, el comisario de Aceguá era Nicomedes Coronel, un reconocido partidario del partido Blanco.
Gobernaba la Republica Gabriel Antonio Pereyra representante del partido Colorado que encomendó a Juan Campón las negociaciones con Brasil para trazar los limites definitivos.
No eran buenos tiempos para pertenecer al partido Blanco y ser comisario. No conocemos los detalles, pero si el suceso. Coronel dio muerte al representante del partido colorado y a un hacendado brasileño de nombre Leonardo Pereyra da Silva.
Nicomedes fue tomado prisionero y llevado a la cárcel de Melo, capital de Cerro Largo, de donde no tarda en fugarse y munido de una recomendación escrita por Don Lucas Moreno un federal oriental (Blanco) hombre de confianza del general Oribe se presentó ante justo José de Urquiza quien lo nombro inmediatamente como capataz de sus estancias.
11 de abril
Nicomedes Coronel pasó a la historia señalado como el asesino de Urquiza.
Esteban del Castillo fue el médico de la policía que luego de practicar la autopsia determinó que la muerte fue producida por las puñaladas infligidas por Coronel.
Sin embargo, los motivos políticos que llevaron a los federales tanto argentinos como orientales a los que sumamos los motivos personales del homicida, que ya hemos explicitado en otras publicaciones justificaban en esos tiempos tormentosos acciones que hoy parecen desmedidas.
Degollados por salvajes
El degüello de sus adversarios era practica corriente ejecutada por Urquiza y su gente de confianza como lo prueban algunos de los párrafos de esta carta enviada al caudillo el 19 de mayo de 1842 por Loreto Sáez: “Abrahán Ifrán capturó 4 salvajes titulados jefes; Casimiro Garmendia; Rebollo; Benítez y el mayor Luis Monlloc, cuyos cuatro deben haber sido degollados en la plaza de Villaguay pagando con esto su salvajismo”.
Tiempos donde la vida de las personas poco importaba, a menos que se tratara de un acaudalado hombre de negocios o un gran caudillo como Urquiza.
La madre del comisario
Nicomedes Coronel, junto a Robustiano Vera al frente de unos mil hombres toman Concepción del Uruguay el 11 de junio de 1870 cuando las fuerzas nacionales obedeciendo las órdenes del presidente Sarmiento invadieron la provincia para deponer al gobernador constitucional López Jordán. Cuando finalmente es derrotado el entrerriano, Nicomedes se interna en el Brasil y por relato de Lyra Antúnez Coronel una integrante de la familia que vivía en Melo, los pobladores conocieron una historia que hoy se repite como leyenda en Cerro Largo y es que: producida la huida de Nico, su madre doña Dionisia Cavero, desde ese momento no ocupó jamás una cama para dormir y en las noches dormitaba en una silla esperando que amparado en las sombras su hijo fuera a visitarla.
Esta singular historia, nos fue narrada por la señora directora del Museo Histórico de Cerro Largo, profesora Teresita Pirez. Se asegura que al menos dos visitas realizo el fugitivo para visitar a su madre.
Los hijos del Comisario
Lo cierto es que Nicomedes ya no regreso de Rio Grande do Sul.
La casa que había habitado junto a su esposa Elmira y sus seis hijos en la estancia San Pedro, fue mandada a demoler por Justa, la hija de Urquiza que heredó la propiedad y en el mismo lugar construyó las habitaciones que junto a su marido, el general Luis María Campos, habitó hasta el final de sus días.
Nada se sabe de los hijos de Nico y Elmira. Los escribas del sistema, tan expertos en buscar árboles genealógicos nunca se ocuparon de ello.
La esposa de Nico también llevaba el apellido Coronel, ya que era su prima y su padre José Pio Coronel.
Y este es un apellido muy común en Entre Ríos. ¿Estarán relacionados?
Bibliografía consultada:
Heriberto María Pezzarini; “Batalla de Arroyo Grande”; Ediciones Colmegna; Santa Fe; 1976.
Aníbal Vázquez; “Caudillos Entrerrianos” tomo II; Talleres gráficos Jacobo Peuser; Rosario; 1940
Emilio Oribe; “Rapsodia bárbara”; editorial de la Banda Oriental; 1953
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 18/4/2024