Por Raquel Bonin –
Pbro Víctor Miguel Bonin
(24/11/1937 – 28/09/2017)
Nació en Colonia Crucecita (departamento Uruguay), en el seno de una familia numerosa de campesinos pequeños propietarios. Se ordenó sacerdote en Paraná en 1962. Por lo tanto recibió la influencia del Concilio Vaticano II que proponía un “aggiornamiento” de la iglesia, adecuándola a las necesidades de su tiempo, la revisión y el cuestionamiento de antiguas formas. La etapa posconciliar generó una crisis y en América latina tuvo gran impacto con la aparición de nuevas corrientes de pensamiento como la llamada teología de la liberación.
Su trayectoria sacerdotal fue extensa pero nos centraremos en destacar su actuación como cura párroco de la Basílica de la Inmaculada Concepción de nuestra ciudad entre 1966 y 1989.
“La Basílica” como le llamamos los uruguayenses es un edificio emblemático de la ciudad, creado por Urquiza en 1859 y donde también descansan los restos del prócer. Pero la parroquia estuvo constituida antes incluso de la fundación de la ciudad realizada por Rocamora en 1783, y quien le dio su nombre basándose en la devoción que el pueblo manifestaba a la Virgen María en su advocación de Inmaculada Concepción. Entre nosotros el representante del clero tiene un importante rol social, y más aún lo tenía en ese lapso de tiempo en que nos ocupa.
El padre Víctor consiguió, a través del Cardenal Pío Laghi Nuncio Apostólico en nuestro país, que el templo de la Inmaculada sea declarado Basílica Menor y eso ocurrió el 24 de septiembre de 1980. Y es un hito importante en la historia institucional.
Realizó una importante labor sacerdotal siendo artífice de varios cambios resistidos en principio por los feligreses. Por ejemplo introdujo el Rosario de la Aurora en preparación a la fiesta patronal del 8 de diciembre alrededor de la Plaza Ramírez (29/11/1971). La catequesis familiar, involucrando a las familias de los niños para tomar el sacramento de la comunión. La formación de los feligreses convocando a cursos y charlas con oradores destacados como Monseñor Podestá, el Padre Mugica, el Padre Farinello, etc.
Durante su gestión se construyó el Salón Juan Pablo II ubicado en Leguizamón y peatonal en base a una donación particular, la ofrenda familiar voluntaria, a partir de 1969. También logró conseguir el inmueble ubicado en calle Galarza y Perú y crear, el “Hogar Santa Ana” destinada a adultos mayores sin vivienda para que puedan valerse por sí mismos y que funcionó hasta hace poco tiempo como tal.
Llevó su prédica a los medios de comunicación transmitiendo la misa dominical por la radio AM LT11, etc.
Fue pastor en tiempos difíciles. Tuvo una actitud digna y valiente durante el proceso militar que le es reconocida por la comunidad. En sus homilías supo expresar su visión crítica de la realidad lo cual le valió no pocos inconvenientes tanto con las autoridades eclesiásticas como las del gobierno de facto. Participó junto a otras figuras destacadas de la comunidad en 1982 de la creación de la Asamblea Permanente de los DD HH filial local, tal es así que el acta de fundación fue firmada en la propia casa parroquial. “Un cura comunista” decían sus detractores, expresión que además de ser una contradicción en sí misma, tenía una connotación muy diferente a la actual en aquella época.
Carismático, inquieto, emprendedor, excelente orador. Supo estrechar vínculos perdurables más allá de su tiempo de párroco en la ciudad, personas que fueron muy consecuentes cuando necesitó ayuda ya en el ocaso de su vida. Muchos aún recuerdan su entusiasmo y energía para conducir las procesiones del 8 de diciembre que además constituyen una de las tradiciones que nos distinguen.
Partió un 28 de septiembre, casualidad o causalidad, el día del aniversario de la creación de la Parroquia del Arroyo de la China.
Su amigo Juan Luis Puchulu lo despedía en las redes sociales en 2017… “¿Qué has hecho con la alegría con que te regué las manos?, le preguntó Dios. …Traté de regarla por toda la comunidad. Lo más que pude. En los Cursillos de Preparación Matrimonial, en las Mamás Catequistas, cuando realizábamos la renovación de la Acción Católica, pero sobretodo también en cada adolescente, joven o adulto que golpeaba a mi puerta”, respondió Víctor.
…Así se vistió de fiesta el cielo. Pusieron un mantel sobre una nube y empezaron a contar cuentos y santos. Comieron pastel de lunas, bebieron agua de lluvia y llenaron los corazones de soles y abrazos. Víctor en tanto recordaba las amenas reuniones del Movimiento Familiar Cristiano, con Chiruca y Remo Paterno, Liti y Bernardo Bur, Gino Lombardi, los Kaher, los Ríos, los Marcó, al tiempo que contaba historias de su Colonia Crucecita Chica, cerca de 1ro de Mayo, allí donde había nacido hace casi 80 años.”.
Bibliografia
- Vernaz, José Alejandro “Fallecimiento del Padre Víctor Bonin”, génesis.net.com 2017
- Schvartzman, Américo “Ellas y ellos pusieron el cuerpo en tiempos tenebrosos”, EL Miércoles Digital, 24 de marzo de 2022.-
- Puchulu , Juan Luis; palabras de despedida en facebook, octubre de 2017.-
- Relatos y vivencias familiares
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 8/12/2023
