Por Natalia Strack /
La forma de contar la historia, el enfoque, la construcción de los personajes, la definición de protagonistas, actores secundarios y de reparto, y la recreación de los contextos de emergencia son claves para entender la complejidad de lo que nos pasó. En esa dinámica, es claro que el lugar de las mujeres en los relatos que las nombran ha sido el de compañera, acompañante, sostén de los varones, encaramados en los lugares más importantes. El caso es que, sin soslayar estos aspectos, muchas de ellas han tenido una vida y obra tan o más meritoria que la de aquellos que los investigadores han destacado por sobre los demás.
El libro “Mujeres Entrerrianas” es un intento más por derrumbar esos dispositivos fuertemente arraigados aún a la cultura dominante. La antología ha sido producida por la Editorial de Entre Ríos junto al Archivo General de la provincia. El objetivo es sencillo: visibilizar las historias de personajes tales como Tadea Jordán, la Dragona Montenegro, La Delfina, Cecilia Grierson, Macedonia Amavet de Moreno y Ana Emma Lucía Bedogni de Basaldúa.
El acto de presentación tuvo lugar el jueves, en la Biblioteca Popular, ante un auditorio donde las mujeres fueron el factor predominante. Los anfitriones fueron la secretaria de Cultura de Entre Ríos, Francisca D’Agostino, el director de la Editorial de Entre Ríos, Fernando Kosiak, el director del Archivo General, Juan Damián Capdevila y la vicegobernadora, Laura Stratta. Entre los asistentes, estuvo, entre otras, la presidente del Superior Tribunal de Justicia, Susana Medina; y la directora del Museo Evita, Sara Liponezky.
Referencias
D’Agostino fue la encargada de iniciar con las palabras de presentación. “Estas mujeres fueron faros para otras porque inspiraron. Lo importante es visibilizar estas historias, pero que sigan siendo faros. Las creadoras del libro, en su mayoría mujeres y si no hombres sensibles que editaron, produjeron un libro entendiendo que hay que pensar la historia desde una perspectiva feminista. Son eslabones de la cadena de la historia que llegan a la actualidad logrando, por ejemplo, que haya una primera vicegobernadora en nuestra provincia o que exista la ley de paridad de género. Deben ser faro de las nuevas generaciones. Esta es la primera saga porque hay muchas más historias de mujeres entrerrianas que debemos contar”, concluyó.
Por su parte, Capdevila, reflexionó que “a la historia la escribían los hombres sobre los hombres”, antes de señalar que “el libro fue una selección arbitraria”, en el sentido de que “faltan muchas historias de mujeres que han luchado por sus derechos”.
El funcionario reparó en el hecho de que los cargos directivos han empezado a ser ocupados por mujeres, lugares hace poco tiempo eran patrimonio casi exclusivo de los varones. Señaló, por ejemplo, que recién en 1951 por primera vez una mujer ocupó el cargo mayor del Ministerio de Educación y, posteriormente, se aprobó el voto femenino. “Cuando se hizo el debate en la provincia para aprobar el voto, parecía que estábamos en la Edad Media, donde se preguntaban para qué querían votar si ya tenían demasiada preocupación cocinando”, contextualizó.

Capdevila finalizó recordó entonces a su abuela Francisca quien “fue la primera mujer concejal en un sitio de España, que tuvo que cruzar los Pirineos con mi padre que era un niño, debido a que el franquismo los perseguía por su ideología de izquierda”.

Resultados
Si bien las autoras de los textos fueron Aída Toscani, María Candelaria Churin, Sara del Rosario Mentasti, Norma Fernández Doux de Demarchi y Rubén Bourlot; estuvieron presentes en esta ocasión tres de los investigadores brindando sus testimonios acerca de la realización de la obra.
La primera en dirigirse a los presentes fue Sara del Rosario Mentasti, ‘Charito’. “Hace muchos años vengo trabajando la mujer en la historia, y la historia en la mujer. En el profesorado en 1990, se empezó a investigar sobre las mujeres entrerrianas. Era una tipología en la que aparecía la Delfina, la Dragona Montenegro y la mujer educadora. También está la figura de Ana Emma Lucía Bedogni de Basaldúa, ‘Anita’ para los conocidos. Nació en Buenos Aires en 1891, vivió en Concepción del Uruguay y estudió en el Colegio Histórico de Uruguay”.
Y continuó con su relato: “Me identifico con ella por el alma de docente. Fue profesora de italiano, fundamental por el rol de la provincia en el plurilingüismo. La admiro en dos facetas: una como educadora y en su labor en el ámbito de la gestión directiva con la que también me identifico; la otra faceta fue por ser la primera ministra de Educación de Argentina, pero también de toda la América del Sur. Hasta en los países más desarrollados del mundo ha sido difícil que la mujer ocupe un lugar de poder”.
Luego, destacó tres acciones fundamentales de Ana Emma Lucía Bedogni de Basaldúa, rescatadas en el libro. La primera es el turismo, ya que era importante que los colectivos habilitaran a los docentes, dos veces al año, que pudieran viajar gratuitamente con fines turísticos; y, cada 15 días, podían viajar por la provincia para conocer su historia y su geografía. La segunda fue fundar el Hogar del Maestro que decidió que fuera dirigido por cuatro docentes con el fin de recuperar la historia. Y la tercera fue la enseñanza del justicialismo en las aulas. “En conclusión Anita es una mujer comprometida, entera, auténtica, que luchó por los derechos de las mujeres y que trabajó con independencia”, remarcó.

Asimismo, Aída Toscani añadió: “Esta convocatoria es muy importante porque la historia de las mujeres es muy reciente. Ellas estuvieron en lugares importantes, entonces, ¿quién las ocultó? Lo hizo la historia, que siempre está de la mano de las personas y de los hombres. El siglo XXI es el de la mujer. Quisimos sacar a Tadea Jordán de ser ‘la madre de’, para empezar a ser ella porque, en realidad, tenía un protagonismo. Ella no acompañó, sino que compartió lo principal de esos escenarios”. Entonces, tomando en sus manos un papel escrito con su propia letra, narró un fragmento del libro que relata Tadea expresando la preocupación porque su hijo había viajado a Paysandú huyendo del gobernador porteño Lucio Mansilla, y ella debía salvarlo.
“Fueron las primeras familias en habitar Concepción del Uruguay. Se enamoraron del paisaje, lucharon contra todos aquellos que buscaban avasallar lo que Entre Ríos deseaba y necesitaba para su gente, que era la libertad. Esto es el federalismo”, reflexionó Toscani.
Labores
El único autor varón que colaboró en la realización del libro fue Rubén Bourlot, quien expresó su satisfacción por formar parte del equipo. “Ha sido un honor ocupar el cupo masculino de este libro, que como corresponde es la minoría porque debe ser escrito por mujeres”. Luego explicó su contribución a la obra. “Me tocaron figuritas difíciles porque se trataba de dos personas de las que hay escasa documentación. La Delfina es una persona conocida en relación a Francisco Ramírez por haber sido protagonista de su muerte, pero hay poca documentación para reconstruir la historia de ella, así que nos basamos en relatos, tradiciones. No aparece en las tropas de Francisco Ramírez, solo hay cartas y, de hecho, ni siquiera sabemos su apellido”.
Y prosiguió: Lo mismo ocurre con la Dragona Juana Montenegro, que tuvo una mínima aparición pública. En el libro tenemos presentes a las mujeres guerreras, otras políticas y empresarias, la que cura y las que enseñan. La Dragona, en el medio de la batalla, toma el fusil para enfrentar al enemigo y le adjudican el apodo. También trabajé el caso de la primera médica argentina, Cecilia Grierson, que se sentía entrerriana a pesar de haber nacido en Buenos Aires”. Fue allí que citó a un diario cuando afirmó que “la primera médica latinoamericana es argentina y entrerriana”. Bourlot recalcó la importancia de integrar a la mujer no como biografías sueltas, sino como parte de los procesos históricos en los que en general solo aparecen varones.
Para finalizar la presentación, tomó el micrófono la vicegobernadora Stratta, quien destacó la importancia de quienes participaron en la concreción de la producción. “Es un libro necesario y valioso porque las mujeres estamos invisibilizadas e ignoradas en los procesos históricos, y permite inscribirlas como hijas del tiempo histórico, describir sus circunstancias, entender la verdadera dimensión de estas luchas”.
La mandataria consideró luego que “somos hijas e hijos del tiempo histórico y tenemos responsabilidades históricas. ¿Quién va a contar mejor nuestras historias que nosotras? De Tadea Jordán no había registros, no había fotos, y si los hubo se los borró y eso es invisibilizar. Todas estas mujeres tomaron decisiones políticas y el rol del Estado es fundamental. Las conquistas no son de una sola persona, acá veo a mujeres que hacen camino y que transforman la realidad rompiendo estereotipos y lo hacen porque hubo mujeres antes que también lo hicieron”.
Una vez concluida la ceremonia, sobrevino el cierre musical de la mano de las compositoras entrerrianas Silvia Salomone y Agustina Schreider.
“SOMOS HIJAS E HIJOS DE UN TIEMPO DETERMINADO Y TENEMOS RESPONSABILIDADES HISTÓRICAS. ¿QUIÉN VA A CONTAR MEJOR NUESTRAS HISTORIAS QUE NOSOTRAS?”.
“ES IMPORTANTE INTEGRAR A LA MUJER NO COMO BIOGRAFÍAS SUELTAS, SINO COMO PARTE DE LOS PROCESOS HISTÓRICOS EN LOS QUE EN GENERAL SOLO APARECEN VARONES”.
(fuente: El Diario)