Por Ricardo Rodriguez –
El dilema del 21 F no es Macri o Moyano, ni tampoco pureza moral o deshonestidad sindical, como fogonean enloquecidos los medios monopólicos, con fines tan claros como inconfesables. El dilema real es: ajuste y enriquecimiento obsceno de los bancos, de las empresas monopólicas a cargo de los servicios públicos y de energía; de sojeros y mineros y las empresas exportadoras de sus productos y de los funcionarios que les sirven a comisión desde el gobierno provocando desocupación, despidos diarios, caída de los salarios, aumento de precios descontrolada de artículos de primera necesidad y otras hermosuras que se ven desde hace 2 años de frustración, angustia y desesperanza, es todo eso, o respuesta popular con movilizaciones en la calle, de manera pacífica y organizada ( cuidado con las provocaciones de los servicios ) que, por otra parte, es el único idioma que respetan los oligarcas y los que ocultan la crisis drámatica con protección mediática y complicidad judicial.
Los trabajadores; los miles de subocupados y desocupados; los jubilados y demás perjudicados por Macri y sus acólitos, saben por experiencia que demasiado no pueden esperar de una oposición dividida por mezquindades, oportunismos, cobardía política u otras debilidades que mejor no enumerar ( como lo demuestran los apoyos a la «gobernabilidad» antes y la ley previsional, recientemente.( aunque existan honrosas excepciones ). Para llegar a este sencillo razonamiento no es menester rasgarse las vestiduras ni profesar el moyanismo. Hay que saber de que lado estar cuando las papas queman y obrar en consecuencia, no pretender que te las repartan si no ayudaste a sacarlas del fuego.
Las fuerzas, las que valen, son las que se acumulan en la lucha, no solamente en los canales televisivos o en los curules parlamentarios. Confiemos en el nivel de conciencia de nuestros trabajadores. Solo esperan que los convoquen a la gran lucha nacional y popular y, como siempre, dirán PRESENTE.