El contexto de escasez de divisas, agudizado por el impacto de la guerra en Ucrania, llevó al Gobierno a reforzar la administración de los dólares para el comercio exterior. Así, en las últimas semanas se incrementaron los reclamos de las empresas contra los controles dispuestos por la AFIP en febrero y el Banco Central en marzo. Pese a ello, las importaciones saltaron en marzo 35% interanual y alcanzaron el valor más alto en más de una década, le adelantaron a Ámbito fuentes del equipo económico.
En particular, las empresas se quejan del límite que dispuso el BCRA a comienzos de marzo, a través de la Comunicación A7466. Esa medida otorga acceso a dólares cash a las firmas que importen hasta 5% más del valor del año pasado o 70% más que en 2020, en el caso de los productos con licencias automáticas. Por encima de esos guarismos, están obligadas a pedir financiamiento a más de 180 días. Según los importadores, estos cupos extra son insuficientes porque, aseguran, la propia suba de precios internacionales los consume.
En el Central afirman que la medida buscó en realidad contener el sobrestockeo que venían realizando las empresas. También evitar que todos los pagos se realicen con dólares cash y forzar a que una mayor porción de las compras al exterior sea financiada con crédito comercial. La financiación de importaciones en términos históricos, señalan, representaba alrededor de un tercio de las operaciones y hoy se ubica muy por debajo de ese nivel. Y consideran que la explicación es que muchos especulaban con un salto devaluatorio “que no se concretó y no se va a concretar” y por eso querían hacerse de dólares “baratos”.
Es en parte debido a eso que en el primer bimestre se registró una importante brecha entre las divisas que salieron del BCRA para pago de importaciones y el valor de los bienes que ingresaron al país: se abonaron u$s1.181 millones menos que el monto registrado en la Aduana. Previsiblemente, en marzo se habría dado una dinámica similar. “Les pedimos que vayan regularizando las prácticas comerciales habituales. Con la incertidumbre por la deuda, era esperable que se intentara cancelar toda la deuda. Ahora que hay acuerdo con el FMI, hay que volver de a poco a la normalidad”, dijo una fuente oficial a Ámbito.
Pese a que afirman que el ingreso de insumos se mantiene firme, reconocen en el Gobierno que existen trabas para determinados bienes de consumo final y algunos problemas en otros bienes para la producción, que buscan solucionar. En ese sentido, fuentes del Central señalaron que existe una mesa de trabajo entre la autoridad monetaria, el Ministerio de Desarrollo Productivo y las cámaras empresariales sectoriales para corregir casos particulares e intentar evitar que haya un impacto en la actividad económica local, que siempre es el gran riesgo en los momentos de escasez de divisas.
Por ahora, el interrogante es si en el segundo trimestre, con la liquidación de la cosecha gruesa, se flexibilizará el cepo o si los altos precios del gas que se importará en gran cantidad este invierno llevarán a mantener los controles.
Fuente: Ámbito