La industria argentina continúa con su sendero de recuperación, que a su vez se viene traduciendo en un crecimiento de los puestos de trabajo en el sector. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Estudios para la Producción (CEP), en octubre se crearon empleos formales manufactureros y ya hay un 3,7% más de trabajadores en funciones que en diciembre de 2019. Anticipan que la actividad volvió a estar por encima de los niveles de la prepandemia durante noviembre. El cambio en los hábitos de consumo y la marcha de la economía brasileña aparecen como luces de alarma para el crecimiento.
El centro de estudios que dirige Daniel Schteingart elabora un indicador de actividad industrial adelantado que se basa en el consumo de la energía de las empresas. Según ese relevamiento, la producción creció en octubre un 2,4% en comparación al mismo mes de 2019, con nueve de catorce sectores en alza. Se destaca la dinámica de los metales básicos (+11,4%), la metalmecánica (+9,5%), los minerales no metálicos (+6,3%) y el sector automotriz (+4,7%). En cuanto a los primeros días de noviembre, el informe también refleja niveles superiores a los de 2019.
Con respecto a los meses que vienen, se encienden algunas luces de alarma para la actividad de la industria local. En primer término, la mayor movilidad de las personas volvió a modificar los patrones de consumo. Durante la pandemia, con las restricciones a la circulación, creció fuertemente la venta de bienes durables en detrimento de los servicios. Esa dinámica volvió a modificarse y ahora los sectores que más crecen son los más perjudicados durante el aislamiento social preventivo y obligatorio, como gastronomía, hotelería y turismo, entre otros.
Por otro lado, como anticipó Ámbito, la producción podría verse afectada por un menor nivel de actividad de Brasil. El nivel de actividad del país vecino es un indicador clave para la industria argentina ya que es el principal receptor de las exportaciones manufactureras. El Banco Central del país que preside Bolsonaro volvió a corregir a la baja las perspectivas de crecimiento para 2022. La mejora en la economía, según los relevamientos de las consultoras que recoge la entidad monetaria, alcanzaría sólo el 1%.
Los analistas adelantan que con el escenario complejo que transita Brasil, “no se puede esperar que sea un motor para la economía argentina”. Estiman que la desaceleración de la economía brasileña podría tener un impacto negativo en la metalmecánica y la industria automotriz.
Fuente: Ámbito