El escritorio en el balcón, la huerta en la terraza, el sillón corrido para hacer yoga, la casa subdividida entre los integrantes de la familia para que cada uno tenga un rincón propio. La transformación de los hogares también forman parte de la estela de cambios que acompañó al coronavirus. Esto se refleja también las refacciones.
La consultora regional especializada en tendencias Youniversal investigó cómo los ciudadanos habitan su casa, qué diferencias están viviendo en relación a los vínculos, a las salidas, a sus rutinas y a sus consumos. Identicó cinco principales tendencias en los sectores medios de América Latina.
1. Compresión del espacio privado: El fuerte solapamiento de tareas de cuidado de los hijos, teletrabajo (si tuvieron ese privilegio), ejercicio implicó una reorganización de los tiempos de las familias y negociaciones constantes respecto del uso de los distintos sectores de la casa. Esto hizo que las personas privilegiaran la búsqueda de pequeños espacios, considerando la necesidad de aislar el sonido, sin perder conectividad. “Vemos la resignificación y reapropiación de espacios como lavaderos, cocinas y hasta placares que temporalmente se transforman en aulas y oficinas”, explica Ximena Diaz Alarcón, Co-Fundadora & Directora de Contenidos de Youniversal, y agrega: “Privacidad, una puerta que separe del resto de la familia, aislamiento de sonido y contar con buena conectividad se transforman en las necesidades de base de esta reutilización espacial”.
2. Aire aire libre y naturaleza: búsqueda activa de espacios de conexión con el aire libre. Los balcones, terrazas, jardines y hasta las macetas en cualquier pequeño lugar del hogar (desde una ventana, a un espacio sobre la mesada de la cocina), se transformaron en sinónimo de contacto con el afuera y con lo natural. El hábito de exponerse al sol, aunque fuera a través de la ventana o en un balcón, con el objetivo de “generar vitamina D y fortalecer las defensas”, apareció con fuerza especialmente en mujeres adultas. Otra de las expresiones de esta tendencia fue la de armar desde pequeñas huertas urbanas, hasta plantar hierbas en macetas. Esta tendencia resuena también en el movimiento inmobiliario que se vio, procurando obtener espacios verdes como calidad de vida, pero siempre sumando conectividad.
2. Creación de espacios de sanitización: Los pasillos, escaleras, ingresos de los departamentos ya se transformaron en “estaciones de limpieza” de los elementos que ingresen desde el exterior. La gran mayoría de los entrevistados optó por crear alguna clase de “espacio seguro” que permitiera el empleo de productos de limpieza, del modo más práctico posible.
“El uso limitado del espacio público generó nuevos usos, transformaciones y reconfiguraciones del espacio íntimo del hogar, poniendo a prueba la creatividad, resiliencia y flexibilidad de las personas. Frente a una pandemia que se extiende y de la mano las expectativas sobre la vacunación, surge una nueva búsqueda y valoración de contar en el hogar con el punto justo entre naturaleza y conectividad para una mejor calidad de vida”, concluye Díaz Alarcón.
Reformas hogareñas y dinamismo en la Construcción
La construcción creció en diciembre un 27,4% interanual, la mayor expansión desde noviembre de 2017, según datos del Indec. Un informe de Familia Bercomat, empresa con 60 años en el sector, señala que factores como la explosión del e-commerce y la financiación del Ahora 18 estuvieron impulsando las reformas en el hogar. Puntualiza la tendencia a la construcción en seco: teniendo en cuenta que muchas reformas se dieron con las familias dentro de sus hogares resultó buena opción. Además se detectó un alza de la demanda de muebles de baño y griferías. “Muchas veces, no solo son artículos de necesidad sino objetos que llevan innovación y diseño a nuestros espacios. Creemos que se vieron incrementados porque al estar en nuestras casas buscamos renovarnos y dar comodidad a nuestras familias”, comentan desde la firma.
Fuente: baenegocios.com