Por Roque José Giovenale –
En ocasión de la llegada de integrantes de la organización –Madres contra el paco- para realizar un taller orientado al objetivo de formar en nuestra ciudad el grupo de lucha contra las adicciones “Madres vs drogas” bajo el lema: “Ni un niño menos por la droga”, estuvimos dialogando con una de las visitantes, Marisol Froy, apenas, minutos después de su arribo. Ella nos atendió cordialmente, nos habló desde su conocimiento, su experiencia y profundo compromiso con el tema.
La Ciudad: ¿Cómo vienen trabajando en esta problemática?
M.F.: Venimos trabajando desde hace muchísimo tiempo con el grupo de madres contra el paco. Yo estoy en la Capital Federal. Hoy en día estamos trabajando en zonas territoriales. Mi Zona es Boedo, Almagro, Caballito… También compartimos con muchas madres que tienen experiencias distintas dentro de las villas, con madres de la Villa 31, de la 1-1114(Bajo Flores), de Ciudad Oculta. Hay diferentes realidades, pero no es distinto de lo que yo puedo pasar en plena Capital.
Creamos grupos de trabajo entre escuela, comunidad y el grupo de madres que puedan venir a ayudar y compartir con los chicos, sus experiencias.
Somos generadoras de puentes. Generar puentes y generar lazos, es muy importante. Trabajamos en red. En Capital hay 15 comunas. Trabajamos con las comunas, con colegios, muchas veces con las comisarías y con todas las entidades que puedan aportar su granito de arena en la lucha contra el flagelo. Damos nuestra experiencia, una mirada objetiva y tratando de concientizar que a esto lo hacemos entre todos y luchando. También estamos en provincia de Buenos Aires.
La Ciudad: ¿Trabajan junto a la Iglesia?
M.F.: Encontramos en la Iglesia un gran aporte para ayudar los chicos, a los jóvenes y a todo el que necesita. La Iglesia trabaja con los Hogares de Cristo y esto resulta muy bueno.
Nosotras trabajamos junto al P. Pepe Di Paola. En Capital se trabaja mucho con el P. Charly que está en la Villa Zabaleta, también estamos haciendo un gran trabajo con los colegios salesianos.
Se trabaja mucho con colegios, iglesias y clubes. Que los chicos no pierdan la escolaridad, que tengan una contención en la iglesia, que los padres y familiares tengan una contención y una capacitación para salir adelante, mientras los hijos puedan hacer su tratamiento y los clubes miren a los jóvenes para darle la tan necesaria integración.
Existen muchos grupos como NARANON y NARATEEN trabajando. Muchas iglesias evangélicas también trabajan en cuanto a las adicciones. Nosotros en la pastoral argentina estamos todos integrados. Muchas de las madres nos hemos capacitado para poder dar una respuesta a otras madres que no saben cómo manejarse. Nos llaman para poder internar a sus hijos, para conseguir una beca, un lugar, un refugio. Con talleres también se ayuda muchísimo
La Ciudad: ¿Y en cuanto a las realidades provinciales…?
M.F.: Las provincias de nuestra argentina pasan también situaciones tremendas.
Es necesario que cada provincia tenga una comunidad terapéutica, un lugar donde asistir, un hospital de día, para que el chico no necesite trasladarse. Hay muchos chicos que por ejemplo son de Formosa, de Corrientes, de Chaco, o de otras provincias que van a internarse a Capital, o a la provincia de Buenos Aires, porque donde viven no tienen comunidades terapéuticas. La distancia hace también que el tratamiento sea mucho más largo. A veces los chicos están preparados otras no, algunos son muy jovencitos.
Muchas veces la familia no puede viajar. Cuesta mucho hacerlo.
Trabajamos para que se cubra esta necesidad urgente que tiene nuestro país.
La Ciudad: ¿El trabajar en comunidad, el juntarse parece ser clave?
M.F.: Tenemos que luchar por la salud de nuestros jóvenes, empezando por compartir nuestras experiencias, esto hace que los grupos puedan ser mucho más homogéneos, compartiendo se hace mucho más fácil. a partir de eso ayudar a las madres en cada una de sus necesidades,
Las madres sufrimos por todas estas situaciones que pasamos con nuestros hijos, el compartir, el estar, es importante para el otro y unidas tenemos mucha más fuerza.
Se trata especialmente de hacer conscientes a todos de que esto se soluciona trabajando en comunidad, Lo individual no sirve. Muchas veces las madres estamos solas y desde uno solo es muy difícil. Ya es muy difícil para toda la familia tener un hijo adicto, entonces es necesario encontrar una mano amiga, una iglesia donde te puedas refugiar, un compañero o una madre que está pasando por la misma situación, eso es muy importante. Quien entiende más el problema del otro que el que está viviendo lo mismo.
La Ciudad: ¿Reciben apoyo del SEDRONAR?
M.F.: Tenemos el apoyo. El Sr. Roberto Moro(secretario) aporta muchísimo para las necesidades, también el Sr. Canay. Estamos planteando todos los meses en la mesa de Sedronar las necesidades de cada provincia, para que cada lugar tenga su respuesta
Hacemos reuniones donde vemos la realidad de Capital y otras donde vemos las realidades provinciales. Cada uno aporta desde la necesidad que tiene su lugar. Es importante el trabajo en equipo. También estamos trabajando en Sedronar con las capacitaciones. Además, le pedimos becas para los chicos. Es un camino largo, pero tenemos una mirada objetiva y sabemos que las cosas pueden cambiar.
Luchamos para que no queden jóvenes fuera de tratamiento que todos tengan la posibilidad de realizar tratamientos. Dicen que Dios tiene un propósito para cada uno
Muchas veces los chicos no tienen acceso. No tienen una obra social, pero se puede conseguir alguna beca, es importante lo que se puede hacer.
Algunas Obras Sociales cubren los tratamientos por adicciones. Hay comunidades terapéuticas que trabajan con Obras Sociales únicamente. Otras con Obras Sociales y también con becas.
La Ciudad: ¿Cuáles son las franjas de edades más afectadas?
M.F.: En realidad hay 3 generaciones complicadas con el tema de las adicciones.
Nosotros hablamos de padres muy jóvenes que son adictos y tienen a los chicos en el jardín. Hay chicos en el secundario que tienen padres con situaciones de adicción. Muchas veces se droga el chico, se droga el padre, muchas veces tienen complicación con los abuelos, que pasaron o pasan por esa situación.
Tratamos de dar charlas, de empezar desde el jardín a hablar de prevención, además de hacerlo, en la primaria y en la secundaria. Son de gran necesidad.
A veces llegamos a cursos que tienen chicos con problemas, chicos que tienen instalado el tema de las adicciones. De lo que se trata es de que no haya una puerta giratoria en el colegio y que los expulsen a los chicos. Al contrario, que todos acompañen, tanto la comunidad educativa, como los vecinos y los municipios. Que el chico no se sienta solo y que esa familia no se sienta sola.
En el ir y venir de las charlas los chicos se van abriendo. Ellos ven que pueden confiar, te preguntan el teléfono, o se quedan charlando un poquito más con uno. Nos vamos dando cuenta si vienen por la situación propia o de algún familiar.
La Ciudad: ¿El afecto juega un papel muy significativo?
M.F.: Hablamos siempre del afecto, del amor, del abrazo, de que los chicos se curan y salen adelante, de que si, de que se puede. Nunca pensar que es un chico perdido y que no se puede hacer nada, sino que puede recuperarse. Se puede hacer mucho.
Ninguna historia es igual a la otra. Cada uno tiene que tomar conciencia de que esto no es fácil, pero nunca perder la fe, la esperanza. Ser positivos tener una mirada esperanzadora.
En ese joven que está delante nuestro, siempre está la búsqueda de una mirada contenedora, un abrazo, una ayuda.
Hacemos todo con amor, los chicos lo necesitan mucho. El amor siempre cura.
“PEDIMOS ASISTENCIA URGENTE”
Luego de realizar un taller sobre adicciones dirigido al propósito de conformar en nuestra ciudad el grupo de lucha “Madres vs drogas” bajo el lema: “Ni un niño menos por la droga”, ya cuando se disponían a retornar hacia la Capital Federal, dos de las integrantes de –Madres contra el paco- Silvia Alcántara y Miriam Durand, nos dejaron sus impresiones.
Silvia Alcántara, nos decía:
Nos recibieron bien, acá en Entre Ríos.
Hay tanta necesidad de asistencia para los adictos. Las madres nos han volcado su desesperanza ante esta situación realmente de emergencia nacional en drogas. A los chicos no tienen donde ubicarlos. No hay un tratamiento suficiente, existe una sola comunidad terapéutica convenida con Sedronar, que es el que da becas para los pobres. Entonces nos vamos con el corazón contento de haber vista a madres preocupadas en formarse en grupo, -Madres versus Drogas, una nueva formación, un grupo importantísimo, que le va a poner mucha pila para que acá haya políticas públicas suficientes, para que los chicos tengan atención, que es lo que se necesita.
No pedimos otra cosa. No vamos contra los narcos, No pedimos prevención. Pedimos asistencia urgente para los chicos que están en consumo, para las niñas que se prostituyen por paco, para las mujeres embarazadas que están consumiendo y tienen hijos con problemas. Pedimos ya para esos niños que a partir de los 8 años consumen, que por favor haya asistencia para todos ellos, haya un rol mucho más activo del estado.
Miriam Durand, remarcaba:
Que los concejales puedan votar el decreto de emergencia nacional de No a las Drogas, por -Ni un pibe menos por las drogas- por favor, las madres lo están pidiendo a gritos. Nos vamos contentas por que dejamos capacidades instaladas para seguir con las postas.
La iniciativa de conformar el grupo –Madres versus Droga- y la llegada de estas madres, amplían el horizonte de esperanza. A ellas y a Mara Pérez (Mujeres en Acción), quien trabajó para su venida, nuestra gratitud por tan amable disponibilidad para atendernos.
