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URUGUAY, CAPITAL ALTERNA DE ENTRE RIOS

Como extraído del baúl de los recuerdos, apareció este escrito de Alfredo Guillermo Bevacqua, que daba los fundamentos para un proyecto de ley (nunca presentado) que declarara a Concepción del Uruguay, capital alterna de la provincia.

Entendemos que el mismo es una excelente descripción de la ciudad y una buena explicación de la causa porque nuestra ciudad merecía ser capital alterna provincial, “porque en definitiva, Concordia es la efectiva capital entrerriana” (AGB, SIC).

Este es el texto que quisimos compartir con los lectores de La Ciudad:

FUNDAMENTOS

Como fundamento del  presente proyecto, estimo necesario establecer un marco referencial que comprenda el pasado, como cimiento de este presente; la vida en el escenario que es protagonista de este presente, con sus perfiles institucionales; el marco geográfico y el porque de la novedad que se introduce, que algunos pueden considerar como una reparación, pero que tiende esencialmente a una actualidad que nos interpela por nuevas formas de conducir un gobierno, acercándolo, haciéndolo fluido al contacto entre autoridades y pueblo, y concediendo la posibilidad de un vínculo, organizado, sistémico, permanente.

  • La ciudad 

La ciudad de Concepción del Uruguay es cabecera del Departamento Uruguay. Según el censo llevado a cabo un infausto 27 de Octubre de 2010 cuenta con 73.824 habitantes. En cuanto al departamento tiene una superficie de 5.855 km2., es el sexto en extensión territorial en el ámbito provincial y cuenta con una población de 100.854 habitantes; es decir, que el 73,2 % de la población se concentra en la ciudad cabecera. La población departamental es 8,2 % del total provincial.

De la población departamental, 49.321 son varones y 51.407 mujeres, siendo el índice de masculinidad 95, %.  De ese total el 54,1 %  tiene entre 20 y 65 años de edad.

Un municipio de primera categoría –Basavilbaso- y ocho de segunda categoría – Caseros, Herrera, Villa Mantero, San Justo, Pronunciamiento, Santa Anita, Colonia Elía y Primero de Mayo-, centros rurales como Villa San Marcial, Las Moscas, Líbaros, Rocamora, San Pedro, San Cipriano, Colonia Los Ceibos, Arroyó Gená, conforman los conglomerados humanos, mas una población dispersa.

Pero además de los datos de actualidad hay un pasado histórico que es necesario referir como fundamento del proyecto que se presenta, y que pueden constituirse en elementos que den sustento a quienes otorguen a esta una  interpretación reparatoria a que se hacía mención, para una decisión, que si bien fue tomada a través de los organismos competentes, no puede negarse que hubo un trasfondo de corrupción e intereses personales que la enlodan.

  • Historia

La historia nos dice que Concepción del Uruguay fue fundada un 25 de Junio de 1783 por el Ayudante Mayor del Regimiento de Dragones de Almanza y Comisionado del Virrey del Río de la Plata, don Tomás de Rocamora, natural de la ciudad de Granada de Nicaragua, en lo que entonces se denominaba el reino de Guatemala.  Llegó hasta el Arroyo de la China para cumplir con la misión de fundar un nuevo pueblo en lo que llamara la Provincia de Entre Ríos. Lo concretó a la vera del Arroyo de la China, y el virrey Juan José de Vértiz el 12 de Julio de 1783 aprobó el nombre “que debería titularse de la Concepción del Uruguay”.

La vida en la villa transcurrió con los avatares propios de ese tiempo de formación;  en el mismo año y con pocos días  de diferencias fueron fundadas las ciudades de Gualeguaychú y Gualeguay.  Al volver Rocamora en 1785 a la Villa del Arroyo de la China –se había ausentado porque fue comisionado a Montevideo- contó del estado en que había encontrado a cada una, siendo la del Arroyo de la China, la que “menos había padecido decadencia”, mientras que Gualeguaychú “no había adelantado un paso” y Gualeguay “había padecido total atraso”.

El profesor Oscar Urquiza Almandoz en su Historia de Concepción del Uruguay destaca que el primer hecho en que la villa inscribe su nombre en el glorioso historial de la Patria, acontece el 8 de Junio de 1810.

El 25 de Mayo se había instalado en el puerto de Buenos Aires el primer gobierno patrio, cuyo destino final era la Patria toda. El 27 de Mayo se cursó una circular a las provincias dando cuenta de la instalación de ese gobierno, solicitándoles su adhesión y la elección de representantes.

Habrá que imaginar en ese tiempo sin comunicaciones ni caminos la llegada de esa noticia a ese caserío y la inmediata adhesión tomada a tan solo catorce días del histórico 25 de Mayo. La Villa de la Concepción del Uruguay se convertía así en la primera del interior del país en manifestar su apoyo al nuevo gobierno. Tal vez el portador de la noticia o de la rápida respuesta haya sido un joven de paso fugaz por la vida, pero a la que esa fugacidad no le impidió el ingreso a la galería, casi mitológica, de hombres que viven para siempre en la recordación de sus compatriotas. Nos referimos a Francisco Ramírez, que en esos años de pleno juventud oficiaba de “chasqui”.

Pero no se quedarían quietos los realistas que habitaban estas tierras. En las tres villas surgidas en 1783, Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, núcleos realistas reaccionaron.  Desde Montevideo el gobernador militar Gaspar de Vigodet, dispuso que el capitán de la marina española Juan Angel  Michelena se apoderara de Entre Ríos.

El 6 de noviembre las fuerzas de Michelena ocuparon la Villa. En su relación de servicios dice “…tomó posesión de la villa del mismo nombre, que es la capital de aquel territorio…” Las restantes villas entrerrianas también quedaron en poder realista.

En momento alguno se resignaron a su suerte los pobladores; la oportunidad se dio cuando Michelena a mediados de febrero de 1811 tuvo que dirigirse a Montevideo. El 7 de marzo de 1811, Bartolomé Zapata, que ya había recuperado Gualeguaychú y Gualeguay hizo su entrada triunfal en Concepción del Uruguay.

Después pisaran el suelo uruguayense personajes de la historia mas hermosa y grande de la Patria: José Gervasio Artigas será visto varias veces en la Villa y al regreso del Paraguay, el General Manuel Belgrano,  permaneció once días; en uno de ello se encontró con el oriental.

En marzo de 1814 se produce la batalla de Martín García entre naves patriotas y naves realistas al mando del capitán de navío Jacinto Romarate. Luego del combate este se interna en el río Uruguay y llegan a la desembocadura del Arroyo de la China el 28 de marzo de 1814.

En el mediodía de esa fecha se asistió a una batalla naval que no fue favorable a nuestras tropas y en la que se recuerda el gesto heroico del comandante Samuel Spiro, que ante el posible abordaje de su nave, dispuso el desembarco de la tripulación y voló su barco, en una estupenda muestra de valentía.

En este año de 1814 la Villa alcanzó la jerarquía de capital, cumpliéndose los requisitos con la creación previa de la provincia de Entre Ríos, lo que se concretó el 10 de setiembre de 1814, y en el artículo 4º del decreto se establecía que la capital sería “la villa de la Concepción del Uruguay” y asiento de sus autoridades.

Al año siguiente, el 29 de junio de 1815, comenzaron las deliberaciones del Congreso de Oriente, o Congreso de los Pueblos Libres, convocados por José Gervasio Artigas  y al que asistieron representantes de la Banda Oriental, de Entre Ríos, Santa Fe, Misiones, Corrientes y Córdoba. Este Congreso es apreciado como la primera Declaración de Independencia, en un año anterior a la que se declarara en Tucumán.

Vendrían después tiempos de triunfos sobre Buenos Aires,  la ilusión de la República de Entre Ríos, el crecimiento de un caudillo popular, su gesta heroica y su muerte en combate, como caen los caudillos. La vida de Francisco Ramírez –tal vez el chasqui que llevó el mensaje del reconocimiento de la Primera Junta por el cabildo uruguayense-, que primero sería aliado de Artigas y luego lo combatiría, y creara la República de Entre Ríos que abarcaba a las tres provincias mesopotámicas y que asombraría por su organización fue muy fugaz, pero dejó una impronta que se refleja en el recuerdo y admiración .

Perdió la ciudad su condición de capital en febrero de 1822. El gobernador Mansilla prefería estar cerca de su aliado Estanislao López y lejos de su adversario López Jordan que desde Paysandú lo hostigaba. Pero, capital o no, siempre la ciudad sería epicentro de los acontecimientos que constituirían el cimiento de la Patria.

Aparece la figura de Justo José de Urquiza para marcar la historia entrerriana y nacional. El 26 de agosto de 1826, un proyecto del diputado Justo José de Urquiza es aprobado: por el, la Villa de la Concepción del Uruguay, pasa a ser ciudad. Contaba entonces con dos mil habitantes.

Al llegarse a la mitad del siglo XIX prácticamente no había en el interior argentino establecimientos educativos que le brindaran a los jóvenes continuar sus estudios de nivel primario, y menos aún prepararse para la universidad. Urquiza, un observador y un visionario, comprendió que para evitar el éxodo de la juventud, que para atraer a otros jóvenes de lugares ajenos, era necesario la creación de un instituto educativo que los contuviera, que les permitiera quedarse en Entre Ríos, y que la provincia fuera a su vez receptora de jóvenes que estudiarían aquí. En 1848 fundó en Paraná el Colegio de Estudios Preparatorios; desencuentros entre la autoridad política y el director del establecimiento frustraron la iniciativa clausurándose el Colegio en 1850.

Esta experiencia llevó  a Urquiza a fortalecer su propósito de organizar un Colegio de Estudios Preparatorios en Concepción del Uruguay. Tuvo para ello un colaborador eficacísimo en el coronel Manuel A. Urdinarrain, quien se encargó de lo logístico y del contacto con un educador español Lorenzo Jordana. En marzo de 1849, Urdinarrain envió a Urquiza el programa de enseñanza preparado por el español y a fines de julio de 1849, comienza a funcionar en una casa de la ciudad el Colegio, que habría de entrar en la historia de la patria, por ser el único colegio laico que fundado, casi dos siglos atrás, perdura en el tiempo.

La construcción del edificio se prolongó desde octubre de 1849 hasta fines de 1852. Sería el escenario de una rica historia que albergó como alumnos a hombres que llegarían al mas sitial al que un ciudadano puede esperar en su país: la presidencia de la Nación, como el caso de Arturo Frondizi; también algún otro presidente de triste recuerdo como Julio Argentino Roca, vicepresidentes como el compañero de fórmula del General Juan Domingo Perón en las elecciones del 24 de 1946: Hortensio Quijano.

Notables educadores traídos desde los mejores colegios del momento le dieron prestigio. Hoy es uno de los Monumentos Histórico Nacional, con que cuenta la ciudad.

Con la visión de un estadista, Urquiza trabaja para la Organización Nacional; desde el centro histórico de la ciudad se manifiesta contra el centralismo porteño y alcanza a partir de su figura y presencia los picos mas relevantes de su trascendencia.

Después Caseros, Urquiza impulsa el acuerdo de San Nicolás de los Arroyos y se echan las bases para la organización del país. Pero el Acuerdo fue rechazado por la legislatura porteña y Buenos Aires se separará de la Confederación Argentina y comenzaron los preparativos para impedir la realización del Congreso Nacional Constituyente.

La heroica defensa de Concepción del Uruguay el 21 de noviembre de 1852 impidió que concretaran sus propósitos al ser derrotados en lo que consideraban esencial para sus propósitos, la toma del territorio provincial.

Se dictó la Constitución Nacional en 1853. Fue federalizado el territorio entrerriano; Paraná declarada Capital de la Confederación Argentina y la Constitución Provincial de 1860 designó a Concepción del Uruguay, nuevamente como capital de la Provincia.

La ciudad tiene un  protagonismo, entonces, que va mas allá de sus ilustres pobladores: nace, crece y se consolida el primer colegio laico de la Argentina. Llegan a la ciudad los profesores mas renombrados y capaces para ser protagonistas de un proceso educativo que atraerá la atención desde los puntos mas lejanos del  territorio. Y se da, lo que en verdad constituye una época de oro para la ciudad.

En 1870 fue sacudida por la tragedia de San José, con el asesinato del  General Urquiza.

En 1871 se intenta la reforma de la Constitución, reinstalándose el tema del traslado de la capital a Paraná, lo que no se había logrado en un intento realizado en 1864. Esta vez intervino el mismo  el Presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, pronunciándose por el mantenimiento de Concepción del Uruguay como capital de Entre Ríos.

¿Cual era la motivación que impulsaba al traslado? Con fervor se había dicho: “Quieren el gobierno de la provincia para que sus casas de la ciudad ganen mayor alquiler, para que sus propiedades de campo adquieran mas alto precio; quieren las carteras del ministro, las senaduría y diputaciones al Congreso y demás altos puestos oficiales; quieren las mil quinientas onzas de oro que el personal del gobierno gastaría en su localidad y quieren tener en sus manos la influencia oficial para explotarla eternamente.”

Lo que no se logró en 1864, en 1871, se alcanzó en el año del centenario de Concepción del Uruguay. En 1883 el gobernador Eduardo Racedo conseguiría su propósito. Esta vez el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, se mantuvo prescindente y la ciudad fue descapitalizada, entrando en un período de decadencia, ya que toda la administración pública se trasladó a la otra costa.

Cayó el número de habitantes, cayó la actividad económica y el centenario no tuvo el júbilo esperado.

Pero pronto comenzaría la recuperación. No en vano permanecía el Colegio que congregaba a lo mejor del conocimiento y la inteligencia. Y surgieron instituciones sabiamente constituidas que hasta hoy son señeras en la ciudad, en la provincia y en la Nación.

Y ya en el siglo veinte, la figura de Mariano López, para ser el gran hombre de esa centuria, que habrá de impulsar obras e instituciones que permitieron restablecer un prestigio y volver al protagonismo de los comienzos. Esta ha sido una prieta síntesis de un pasado que puede exhibir con orgullo la ciudad cabecera del Departamento Uruguay, por la presencia de hombres que fueron ejemplares por su capacidad intelectual, por su capacidad ejecutiva y por su visión de futuro.-

Otro personaje que ayudó a esa recuperación fue un paranaense, el Dr. José Benjamín Zubiaur, quien fuera rector del Colegio Superior del Uruguay y a quien le cupo el honor de ser el único latinoamericano fundador del Comité Olímpico Internacional.

El 23 de Junio de 1894, Pierre de Coubertein y otros colaboradores fundaron el Comité Olímpico Internacional y el Moderno Ciclo Olímpico, en una reunión en La Sorbona en París.

De Coubertein desarrolló sus propuestas para los Juegos Modernos en respuesta a la profunda crisis política y social que aquejaba a su nativa Francia. Su punto de vista era que las Olímpíadas no fuesen simplemente un evento atlético, sino el punto focal de un movimiento social que, a través de la actividad del deporte y del juego, contribuya al entendimiento internacional.

En la reunión inaugural desarrollada –como se tiene dicho- el 23 de Junio de 1894, el Barón Pierre de Courbetein invitó a 14 personas de 12 países para constituir el Comité Olímpico Internacional y servir como sus primeros miembros.

Quiso el destino que un entrerriano, el Dr. José Benjamín Zubiaur, estuviera allí en ese histórico momento del deporte mundial acompañando a Coubertein, siendo el único latinoamericano miembro fundador del C.O.I. e integrante de la Comisión Olímpica que fiscalizara los Primeros Juegos de la Modernidad, los que se desarrollaron en 1896 en la ciudad griega de Atenas, con la participación de 13 países y 295 atletas.

Zubiaur instauró una nueva concepción de la enseñanza de la educación física y, siendo Rector del Colegio Histórico, convirtió a este establecimiento en el segundo lugar del país en introducir la enseñanza física. Abrió la puerta al desarrollo del atletismo, contratando al profesor Jorge Gibbon Spilburg, quien dictó la cátedra de educación física.

Con él también se desarrolló el fútbol, incipiente deporte venido desde Inglaterra; de la enseñanza en sus aulas nació el decano del fútbol uruguayense: el Club Atlético Uruguay.

Fue José Benjamín Zubiaur, otra de las personalidades que con su acción y actitud solidaria contribuyeron al resurgimiento de la ciudad. Zubiaur fue uno de los fundadores y primer presidente de la Sociedad Educacionista “La Fraternidad”, institución creada en principio para recibir y alojar a los estudiantes que desde todos los puntos del país llegaban a Concepción del Uruguay para estudiar en el Colegio histórico.

  • Perfiles

Se ha hecho una escueta síntesis de una ciudad con historia, con verdadera historia, plena de lucha, pasiones, dramas y tragedias. Por si solo ese pasado bastaría para un reconocimiento, pero es preciso también hablar del presente. Para ello y a modo de síntesis, pueden señalarse tres ejes sobre los que se desenvuelve la vida uruguayense: educación, industria y turismo.

  • Educación

Como si se mantuviera el espíritu que llevó a que fuera el lugar donde se estableciera un colegio que fuera aglutinante de jóvenes que se proyectarían luego a la escena nacional, el presente de Concepción del Uruguay destaca con claridad su perfil estudiantil universitario.

Cuatro casas de estudios universitarios y dos establecimientos terciarios tienen su asiento en la ciudad; veinticinco escuelas secundarias albergan a los jóvenes de esta nueva realidad argentina, donde la escolaridad se ha extendido a trece años y con ello la educación secundaria es obligatoria.

Primero fue la creación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, cuyo rectorado tiene su sede en Concepción del Uruguay junto a la Facultad de Ciencias de la Salud, con sus carreras: Medicina y las licenciaturas en Enfermería, Instrumentación y Obstetricia, ésta última de carácter binacional.

Posteriormente la Sociedad Educacionista “La Fraternidad”, sin abandonar su eje fundacional, fundó la Universidad de Concepción del Uruguay “La Fraternidad”, con sus facultades de Ciencias Económicas, Arquitectura, Ciencias Agrarias y Locución.

Un grupo de vecinos gestionó y obtuvo la creación de la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional, creación del primer gobierno peronista y que fue el ingreso a la vida universitaria de los hijos de trabajadores que a partir de esos “años felices” pudieron acceder también a títulos de grado en la mas contundente expresión de inclusión de un sector de la población. La Regional Concepción del Uruguay de UTN con sus carreras de ingeniería, en sus diversas especialidades, ha ganado un prestigio que ha sobrepasado las fronteras de la patria, ya que anualmente son numerosos los estudiantes uruguayos que forman parte de su matrícula.

Por último la creación durante el último gobierno radical de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, que se ha constituido ya en la casa de estudios con mayor cantidad de alumnos y docentes de la provincia. La única de las casas de estudios superiores existentes en el país que depende de un estado provincial, aunque disponga de la autonomía en su gobierno, que caracteriza y es singularidad del sistema universitario argentino.

Se suman a esta oferta educativa dos institutos terciarios: la Escuela Normal “Mariano Moreno”, la segunda en el país, fundada por Domingo Faustino Sarmiento y el Instituto Superior de Formación Docente “Carolina Tobar García” perteneciente a la Asociación Civil “Surco de Esperanza” y que funciona bajo el régimen de Educación Pública de Gestión Privada.

Cuenta la Escuela Normal con cuatro profesorados de enseñanza superior: Filosofía, de Ciencias de la Educación, de Educación Tecnológica, y de Educación Secundaria en la Modalidad Técnico Profesional.

Mientras que el Instituto “Tobar García” cuenta con los profesorados de Educación Especial, Nivel Inicial y Artes Visuales.

Congregan estas instituciones de educación un población universitaria superior a los cinco mil alumnos, llegados desde distintos puntos de la provincia y desde la República Oriental del Uruguay.

  • Industria

Un hecho trágico –seguramente la mayor catástrofe que puede sufrir  la humanidad: la pérdida de la paz-, llevó a nuestro país a incursionar en procesos industriales que alcanzaron un crecimiento exponencial  luego de la segunda guerra mundial. Hubo que sustituir importaciones y desarrollar un modelo mercainternista. Creció la industria y el consumo. La naturaleza tuvo también incidencia decisiva, fue en el momento que  la sequía afectó la producción agrícola, se intensificó el proceso de industrialización orientándolo hacia la industria pesada. Pero la interrupción de la institucionalidad, llevó también a los cambios en política económica, que no sufrieron otros países latinoamericanos a pesar de tantos vaivenes como el nuestro.

En Entre Ríos el surgimiento de la industria, sobre todo la manufacturera  se da como consecuencia de una realidad geográfica, el aislamiento a que lo sometió la naturaleza desde la creación de los tiempos. Roto, apenas cuatro décadas atrás, aún su perfil productivo no ha podido escapar al marcadamente agroindustrial.

Durante el período de gobierno 2007-2011, el Presidente de la Honorable Cámara de Senadores y por ende Vicegobernador de la Provincia de Entre Ríos, Dr. José Eduardo Lauritto, en un hecho inédito en la legislatura entrerriana,  auspició la edición de cuarenta y cuatro libros de autores entrerrianos y referidos a la vida de Entre Ríos en una temática diversa. Entre ellos se editó el trabajo titulado “La Economía del Departamento Uruguay. Aportes para el desarrollo productivo”, de autoría de la Doctora en Economía, Victoria Giarrizzo y el Licenciado Pablo Presas. Seguramente por su seriedad investigativa uno de los mejores aportes para conocer la realidad económica y productiva del departamento Uruguay. En esa publicación se eligen a las diez cadenas de valor que inciden decisivamente en la vida del departamento y la ciudad y expresan que este momento  “…aparece como una gran oportunidad ya que este nuevo modelo de crecimiento  internacional (que regiones proveedoras de proteínas vegetales y animales pasen a convertirse en granjas internacionales, con una variedad de productos que contengan mayor valor agregado), es también el mejor modelo de desarrollo para nuestra provincia. El cambio de perfil productivo, desde una provincia productora de commodities hacia una provincia proveedora de alimentos con alto valor agregado, posibilitará la creación de mas y mejores empleos, lo cual ayuda no solo a mejorar la proporción de población ocupada en el sector privado respecto del público sino también a mejorar el producto bruto geográfico provincial.”

Los autores mencionados dicen que “la economía del Departamento Uruguay se caracteriza por combinar un sector agroindustrial dinámico, con un sector productor de servicios muy vinculado a esa agroindustria…”

Para la consolidación del perfil provincial y regional, para sostener este proceso de cambio,  –han confluido en la ciudad y el departamento los sectores privados y públicos –estos a través de organismos prestigiosos y reconocidos como el INTA y el INTI-, y también  los sectores vinculados al conocimiento –el caso de las universidades afincadas en el territorio provincial y esta excepcionalidad de una pequeña ciudad sede de cuatro universidades-; esta conjunción de esfuerzos conducirá al desarrollo.

Concepción del Uruguay, y aún las pequeñas localidades del interior departamental, cuentan con industrias, en algunos casos experiencias recientes, pero que tienen posibilidades ciertas y concretas de crecer  y ser posibilitadoras de creación de mayor cantidad de puestos de trabajo y con ello la consiguiente mejora en la calidad de vida de esas personas y sus núcleos familiares y un mayor ingreso en la región en la que están asentadas.

La publicación comentada  ilustra con la exactitud que brindan los números la realidad industrial en las principales actividades que puede exponer actividad industrial y productiva de Concepción del Uruguay y su departamento, a saber:  Avicultura, ganadería, forestal, agrícola, fruti-horticultura, apicultura e industria metal mecánica.

Esta síntesis de uno de sus perfiles ha tenido el objeto de mostrar su importancia en el contexto regional, destacándose que es centro de una de las actividades productivas mas dinámicas y con mayor desarrollo de los últimos tiempos: la avicultura.

Se señala entonces que la propuesta no tiene fundamento no solo en un pasado histórico, cargado de gloria por lo que significó para la organización de la Nación, sino también porque tiene un presente de significación en el contexto provincial.

  • Turismo 

Se menciona este perfil de la ciudad de Concepción del Uruguay solo relacionándolo con su historia, por la presencia de los monumentos históricos nacionales y de los lugares históricos nacionales, ya que el visitante de la ciudad puede recorrer los escenarios donde tuvieron lugar acontecimientos que hacen a la formación y organización de la Nación. Es decir, los edificios que se conservan son el testimonio en pie de una ciudad que fue capital de la provincia; como hemos visto, la primera ciudad capital de Entre Ríos. Así, se devuelve a la ciudad el rango de capital que supo tener, aunque ahora tenga la fugacidad de las horas, pero constituirá el símbolo de un reconocimiento que merece.

El relato histórico antes mencionado, aporta a un importante flujo turístico que contempla como una pequeña ciudad del interior tiene el privilegio de disponer en su ejido urbano y en el  ámbito geográfico de su departamento, ocho monumentos históricos nacionales, tres lugares históricos nacionales y un Sepulcro histórico que guarda los restos del primer presidente Constitucional de la Confederación Argentina, Gral. Justo José de Urquiza.

  • Descentralizacion

Mas allá de los juicios de valor que se hagan sobre la llamada “Década del 90”, de los dañinos efectos de un neoliberalismo que generó las crisis sociales mas importantes de nuestro país en toda su historia, es cierto que se produjeron transformaciones en los entramados tradicionales en los que se estructura el estado.

Se registraron cambios en la geografía del poder político. Cobró relevancia la descentralización. La escala regional proyectó otros actores políticos que debieron tomar en sus manos los desafíos de la planificación, del desarrollo territorial y urbano, que hubieron de preocuparse por la promoción económica y esencialmente atender la cuestión social.

El Estado se hace cada día mas complejo, con nuevos, renovados y a veces desconocidos problemas. Lo que obliga a un esfuerzo desde el ejercicio del poder que lleva a ampliar los actores intervinientes para no perder eficacia, para que las respuestas lleguen en tiempo y forma, para mantener un contacto fluído, para que no se dispersen ni dilapiden esfuerzos.

Es la hora, entonces, de imaginar nuevas formas de conducir el gobierno en el territorio y nuevas soluciones a modelos superados por la complejidad creciente y por la novedad de un cambio social, por la segmentación evidente en la sociedad, por la ampliación –aunque los límites territoriales no hayan variado- de los actores con los que se debe relacionar, que determinan una mayor participación, a hacer mas horizontal los modos de conducción, en lo que constituye en definitiva una forma mas democrática del ejercicio del poder.

Este contexto complejo plantea problemas y desafíos, pero a su vez abre un marco de posibilidades y oportunidades. Es el momento de decisiones mas cercanas y las respuestas políticas deben darse en el contexto específico y de acuerdo a la identidad, la cultura y la memoria de cada lugar.

Concretamente, se plantea una descentralización, que no es solo la reducción de una distancia, sino una nueva forma de relación entre el gobierno y los ciudadanos: que el  traslado a la capital deje de ser  el semanal ejercicio de un gestor calificado. En modo alguno puede estimarse que la descentralización erosiona el poder establecido o registra una mengua en su importancia.  Es nada mas, ni nada menos, que  procurar ser mas eficaz, con determinaciones mas rápidas, ganar tiempo,  resguardar energía para aplicarla a otros requerimientos.

ES cierto que las autonomías locales no se han hecho realidad y que es una deuda que mantienen los poderes locales, pero indudablemente la descentralización contribuiría al desarrollo de  esa autonomía. Una descentralización que tiende a profundizar acciones democráticas  acercando los ciudadanos e incrementando la participación, que se constituyen en esenciales para ejecutar políticas sociales que garantizen equidad, igualdad de oportunidades para todos los habitantes de la provincia, así se encuentren alejados del lugar en el que se toman decisiones.

Se podrá argumentar que esta descentralización es simbólica, testimonial. Pero lo simbólico no deja de ser efectivo cuando  tiene permanencia en el tiempo, cuando se respeta ese acto y cuando los actores y protagonistas le otorgan certidumbre.

En modo alguno puede considerarse un acto administrativo mas. Debe ser la decisión política de acercar la posibilidad de diálogo, de tomar contacto con el espacio entero de la provincia, de concretar sistemáticamente relaciones mas allá de un despacho ejecutivo que siempre resulta ajeno al visitante.

Contribuiría también a estimular la concertación de los agentes sociales; lo político no se agota en lo estatal, lo público tampoco se agota en el contacto con el gobierno, y por eso la relación entre sociedad y gobierno debe tener permanencia. La configuración del sistema de poder provincial, mas allá de la voluntaria decisión de quien lo ejerce, no permite a todos disponer de similares oportunidades

Sería esta  la posibilidad de una revitalización política, motivadora de los ciudadanos e inspiradora de una confianza que la lejanía no permite ganar.

Esta propuesta que pongo a la elevada consideración del Presidente de todos los argentinos, reitero, no tiene otra intencionalidad que la de demostrar que quienes ejercen el gobierno desde la capital provincial, no necesitan de un hecho excepcional para llegar al interior; que habitual y periódicamente puede constituir su despacho en otra localidad, acercándolo a todos: otros gobierno locales, organizaciones locales o simples  ciudadanos.

 

Estimo que esta propuesta se compadece con lo que es también la historia de un Movimiento que ha sido capaz de producir profundas transformaciones, creando espacios desde la Comunidad Organizada para que aniden allí ansias de cambio, de equidad, de justicia social, en definitiva, del progreso humano, que incluye, enriquece y da sentido a la vida.-

(NR.: En 2014 se hizo realidad por la Ley 10.314, de la entonces diputada Felicitas Rodriguez, donde se declara como Capital Histórica de la Provincia de Entre Ríos a la ciudad de Concepción del Uruguay. Esto incluía no solo una mera sentencia declarativa y un reconocimiento, sino que era acompañada por la creación de un  Fondo de Preservación Edilicia del Patrimonio Histórico Arquitectónico de Concepción del Uruguay.)

 

 

 

 

 

 

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