En el universo de la accidentología hay muchas dudas. Una de ellas es qué hay que hacer cuando estamos frente a una persona traumatizada para no agravar las lesiones en la columna y la médula espinal.
Esta última es la porción del sistema nervioso central que se encuentra dentro de la columna en un canal llamado conducto medular. Por ella viaja toda la información para mover nuestros miembros, así como para la sensibilidad y parte del sistema de control del funcionamiento de los órganos.
Para comprender la causa de porqué una lesión medular puede agravarse por este motivo, primero deberíamos explicar brevemente el concepto de estabilidad de la columna. Una columna estable puede proteger a las estructuras nerviosas que se encuentran dentro de ella (médula espinal, raíces y nervios espinales) cuando se le aplican las cargas normales de la vida diaria. Esta estabilidad está dada tanto por los huesos (vértebras) como por las articulaciones (como los discos intervertebrales) y los ligamentos, que permiten movimientos entre las vértebras en rangos normales, sin producir daño alguno.
Cualquier lesión traumática de la columna podría generar una pérdida de la estabilidad en el sitio lesionado. En este sentido, los problemas en general se basan en que cuando hay una columna inestable, al moverla generamos un desplazamiento o angulación en el sitio de la lesión que va a comprimir y dañar aún más la médula espinal que se encuentra en un conducto rígido dentro de la columna, tal cual explicábamos previamente.
Entonces, ¿cómo podemos cuidar la columna y la médula cuando estamos frente a una persona traumatizada?
1) Lo primero es no moverlo hasta que llegue la ayuda con los medios necesarios (excepto casos de fuerza mayor como incendios, obviamente).
2) Luego, el paciente debe ser movilizado en bloque colocándose un collar cervical rígido y una tabla espinal rígida para proteger el resto de la columna. El paciente debe ser trasladado por profesionales capacitados para esto.
3) Estos medios de inmovilización podrán ser quitados una vez que el paciente sea evaluado adecuadamente en una sala de emergencias. Lamentablemente, en algunas situaciones extremas no queda otra solución que improvisar elementos similares que cumplan esa función protectora de la columna.
Esta es una información útil para toda la población, ya que nunca se sabe cuando podemos estar frente a un paciente de estas características.
Fuente: Ámbito