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El Covid-19 en el ecosistema universitario: el nuevo paradigma integral en la universidad. El tiempo de acción es  hoy, no mañana.

Por la Prof. Marina Isabel Pagani (Docente de UCU)   –   

Según la OMS, el brote de enfermedad por el coronavirus SARS-CoV-2 (Covid-19) fue notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019. En poco tiempo, dicho brote localizado de Covid-19 se propagó a varios países del mundo. El 30 de enero, la OMS declaró a esta enfermedad una emergencia de salud pública internacional y el 11 de marzo alcanzó el status de pandemia. La velocidad de propagación del virus llevó a que se desbordaran los sistemas sanitarios de numerosos países y ha provocado una gran crisis social y económica en todo el mundo. Luego de siete meses de los anuncios de la OMS,  estamos analizando la nueva normalidad.

El camino a la tan mentada nueva normalidad  nos sacude todos los días con noticias que no alcanzamos a leer porque  necesitamos un día de más horas. Esa mayor cantidad de horas que creemos que  necesitamos,

¿La nueva normalidad, estará orientada a la concreción de nuevos objetivos y propósitos? ¿Salud, liderazgo y equidad será la nueva normalidad de los pueblos? ¿Será nueva porque será diferente? Más equitativa? Más Inclusiva? ¿Habrá menos pobres y más ricos? ¿Más sociedades cercanas y menos remotas? ¿Más relaciones internacionales regionales y globales y menos geopolíticas homogéneas?

Preguntas todavía sin respuestas a la llamada nueva normalidad.

El mundo contemporáneo nunca se ha enfrentado a una pandemia como esta. Ya no hay tiempo para debates políticos banales, estériles y autoritarios. Sólo las propuestas dirigidas a la búsqueda del  bien del prójimo serán la tabla de salvación de la sociedad de la que formamos parte.

El Covid-19 y su devastación global nos interpela como países, como sociedades y como no podía ser menos, como universidades  formadoras de investigadores o  buscadores de información. Aún así, aunque enseñemos a ser buscadores de información y no productores de nuevos conocimientos, la universidad cumple una función para la formación cognitiva y emocional de sus futuros profesionales.

Estamos con la agenda recargada. Le estamos enseñando a buscar a nuestros alumnos en la antesala de la investigación aquellos conocimientos que andan dando vueltas por el mundo y que pueden ser complejizados, profundizados  e interpelados a través de un método de investigación válido y validado  y que no todos seguramente,  estarán dispuestos a aceptar,  aprender, aplicar y publicar. Pero, estamos seguros de que nuestro paradigma universitario mundial cambió. La internacionalización de la educación superior, otrora una meta académica dorada sólo para entendidos y para pocos universitarios, hoy es moneda corriente en todo el mundo.

Las personas que integran las sociedades universitarias se comunican a través de las  tecnologías digitales disponibles en el mundo covid en forma abierta y gratuita. Sólo se necesita tiempo para participar de este recorrido virtual diario, dispositivos tecnológicos modernos y claro…unos cuantos pesos para poder sostener a diario este hobby digital  obligado e impuesto por el covid.

En las revistas científicas pululan los artículos científicos sobre Covid  y digamos que este  virus  se presenta en los medios de comunicación hasta agradable a la vista de una fotografía digital coloreada con colores de moda y movimientos sinuosos, pero que causa estragos en el organismo hasta llegar a la muerte.

Un virus que nos separó de nuestras familias, de nuestras ocupaciones laborales y de  nuestros alumnos y que  nos alejó como sociedades ricas o pobres, sociedades en el hemisferio norte o en el hemisferio sur, sociedades universitarias y de todos los niveles educativos, sociedades  de políticos de izquierda, de derecha, del centro o de lo que elijan  ser, sociedades que mostraron lo mejor y lo peor de cada una, sociedades solidarias y otras no tanto,  sociedades en verano o en invierno, en las provincias del norte, en el centro o en el sur argentino.

El virus  lentamente se fue abriendo paso, sin pedir permiso, destruyendo, complicando, masificando y democratizando. El covid-19 por lo tanto, determina el nacimiento de un nuevo paradigma en el mundo global, en los países occidentales y en los orientales y por lo tanto un nuevo paradigma de conocimiento  a estudiar por esos espacios tan reducidos que tiene la universidad destinados a investigar un objeto de estudio. El objeto de nuestros desvelos como enseñantes y aprendices de cada día es el Covid-19 y cómo modificó nuestro ecosistema universitario.

El Covid nos interpela y nos obliga a repensar nuestra vida académica, nuestro aprendizaje,  nuestra enseñanza y nuestras prácticas  evaluatorias. Nos obliga a tener que apelar a la solidaridad de  todas las áreas del conocimiento para poder entender, analizar, explicar, corroborar, comparar, deducir o concluir.

El nuevo paradigma pandemia por Covid-19 nos muestra al conocimiento relacionado y articulado y por lo tanto, factible de ser objeto de estudio para producir nuevos conocimientos desde todas  las áreas del conocimiento. Los conocimientos se entrecruzan y generan nuevos conocimientos validados o no pero que están siendo desentrañados cada día en los distintos lugares más remotos del planeta.

Sin las Tecnologías de la Información y Comunicación, el covid no hubiese tenido tanto éxito de publicación y republicación continua y constante en todos los ámbitos televisivos, radiales, redes sociales y publicaciones científicas electrónicas. El libro en soporte papel viene detrás, cansado de luchar contra el reloj porque no llega a tiempo, siempre llega tarde a todos los escenarios geográficos del globo.

El papel es agradable al tacto, al olfato y hasta al oído pero cuando lo leemos, ya está deteriorado en el tiempo aunque sigue teniendo valor académico y hasta le tenemos cariño personal. Creo que las TIC de Siglo XXI y la pandemia fueron los autores de semejante cambio de paradigma. Paradigma al que debemos adaptarnos o quedaremos aún más excluídos  del sistema global.

La universidad como formadora de conocimiento y por qué no, productora de talentos, debe tomar la delantera y empezar a desandar el camino para poner primera y nunca más dar un paso hacia atrás. Necesitamos reparar el camino en la medida que caminamos, no podemos detenernos un tiempo extra para analizar estatutos, normativas, mejores prácticas, etc. Estamos en emergencia y como tal debemos proceder, ya y ahora. ¿Los  profesionales universitarios, estaremos capacitados  para promover nuevas estrategias de enseñanza, aprendizaje y evaluación  con contenidos integrales desde todas las áreas del conocimiento pensados en un escenario de pandemia por Covid-19? Este es el gran desafío de la universidad.

Fuentes:

Recuperado el 27 de octubre de 2020: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7535794/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7271840/

Revista Colombiana de Cardiología. 2020 March-April; 27(2): 73–76.

Published online 2020 Jun 4. Spanish. doi: 10.1016/j.rccar.2020.04.003

 

Marina Isabel Pagani – 

Doctoranda en Ciencias de la Salud.

Dipl. en Neurociencias.

Esp. en Relaciones Internacionales.

Esp. en Políticas Socioeducativas

Esp. en Educ. Sup. y TIC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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