Por Lic. Graciela Guerrero .-
En el marco de la exposición industrial, agrícola y de bellas artes el 11 de abril de 1882 y con la presencia de 125 representantes de las provincias y los municipios como así también de delegados de Uruguay, Bolivia, Paraguay y Brasil entre otros países comenzaba el debate en torno a qué tipo de sistema educativo tendrían los argentinos.
Leer, escribir y contar se suman a una discusión que en lo profundo es el debate político entre la idea colonial y la idea de nación como organizadora y garante del conjunto de los ciudadanos.
En medio del debate de superficie 15 representantes católicos se fueron del Congreso, inmensa tarea para los que se quedaban mirando, asombrados y con la responsabilidad de dar continuidad al debate encomendado.
Entre los presentes y en su mayoría, maestras, lo sostuvieron, dando quórum en el momento justo y en el lugar oportuno, poco se reconoce tamaño gesto en un tiempo donde contrariar el pensamiento único era subvertir lo dado por hecho. Así, a puro coraje se dio el primer paso en la democratización de la educación argentina. Maestras son con y sin prensa.
Dos años después y en un 8 de julio se aprueba la Ley de Educación 1420 en ella se reflejan uno de los debates más intensos y de largo alcance en la historia Argentina. Distintos puntos de vista en torno a la enseñanza religiosa, a la Escuela mixta y al control del Estado (y de la Nación) sobre la Educación.
Ubicar al estado como garante y responsable de la educación pública, determinar la obligatoriedad de siete años, es en principio un punto para llegar.
La Ley aprobada estableció la instrucción primaria común, obligatoria, gratuita, gradual y en palabra de Pablo Pineau …tolerante. La obligatoriedad suponía la existencia de la Escuela Pública al alcance de todos los niños y niñas, medio para el acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por Ley.
Por último, las familias estaban obligadas a dar Educación a sus hijos, y la formación de Maestros, el financiamiento de las Escuelas Públicas y el control de la Educación, Privada o Pública, quedó en manos del Estado. No obstante, la sociedad tenía a través de los llamados distritos escolares en los que participaban padres de familia (elegidos por el Consejo Nacional de Educación), la facultad de inspeccionar la calidad, la higiene y el cumplimiento de las leyes en las Escuelas.
Estas medidas todas y en su conjunto no fueron transferidas automáticamente, mucho tiempo pasó para que las provincias estuvieran en igualdad de oportunidades, ya que esta Ley primero se aplicó en Capital y Territorios Nacionales.
La tarea del ahora
Será la educación del siglo XXI en clave de debates, congresos y conversatorios acerca de que sociedad queremos, deseamos y soñamos. Mejores, mejorados, resilientes y emponderados en un para qué y con quiénes.
Será construir la escuela que queremos con los que estamos presentes, los asistentes, los existentes y los que están viniendo.
Será pensar el aula común incluyente, integradora y humana, respetando la cultura del otro que construimos de pensamientos, emociones y acciones.
Será la oportunidad del diálogo la que construya otros horizontes en las que se conjuguen los mandatos fundacionales basados en la equidad y la justicia social y en un acto de profunda comunión, que trascienda toda disputa, tendiendo la mano como lo hicieron las maestras en el Congreso Pedagógico del 11 de abril de 1882.