El general oriental, Venancio Flores, encabeza, en 1863, una revolución en su país para derrocar al gobierno «blanco» que preside Bernardo P. Berro. Ese movimiento cuenta con las simpatías del presidente Mitre, a cuyas órdenes sirvió Flores en Cepeda y en Pavón.
Berro termina su período reemplazándolo Atanasio Cruz Aguirre. Los acontecimientos se complican de tal modo que el Brasil toma beligerancia activa en la contienda a cuyo final, su escuadra, comandada por el almirante Vizconde de Tamandaré, somete a Paysandú a un destructivo bombardeo.
La ciudad se rinde el 2 de enero de 1865, después de una defensa heroica, siendo fusilado el jefe de la defensa, general Leandro Gómez, cuyo cadáver es profanado.
En ese bombardeo cae muerto el coronel Lucas Píriz, entrerriano, nacido en Concepción del Uruguay y hermano del coronel de los Dragones de la Muerte, del Supremo Entrerriano, Gregorio Píriz, cuyo cadáver, por orden del gobernador Mansilla, es colgado de una horca levantada en la plaza principal de Paraná, para escarmiento de los rebeldes. Píriz es sido muerto cuando se le sorprende en una conjuración revolucionaria.
Lucas Píriz, después de su sacrificio, es ascendido a brigadier general, en homenaje a su valentía y a su abnegación.
La revolución de Flores y la intervención brasileña cuentan con la oposición de la opinión pública entrerriana, que es partidaria de los «blancos» y se muestra indignada ente el bombardeo de Paysandú, la primera acción de esa naturaleza en Sud América, llevada contra una ciudad abierta. El sentimiento público de Entre Ríos es recogido y traducido en versos vibrantes por Olegario V. Andrade y Gervasio Méndez.
Estos sucesos dan origen a la guerra contra el Paraguay.
Imagen: Lucas Piriz hacia la década de 1860
(fuente: Archivo Entre Rios)
Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 4/1/2020