La Unión Industrial y la CGT acordaron extender hasta fines de septiembre el mecanismo de suspensiones masivas que establecieron como marco para la actividad privada desde que arrancó la cuarentena, con un piso salarial equivalente al 75% del ingreso habitual de cada rubro para los trabajadores que permanecen en sus casas por falta de actividad de sus empleadores.
El esquema se pensó, según los sindicalistas, como un sinceramiento ante la crisis que impactó en la mayor parte de la economía por las medidas de aislamiento obligatorio: si bien el Gobierno de Alberto Fernández había garantizado en el primer decreto de necesidad y urgencia (DNU) el “goce íntegro” de los salarios habituales para los trabajadores eximidos de concurrir a sus puestos por la cuarentena, en los hechos varias cámaras empresarias y hasta grandes empresas habían hecho saber sus intenciones de pactar reducciones en los ingresos para esa porción de su personal.
Fuente: Ámbito