En el extremo negativo, resaltó la caída del 28,5% en las industrias metálicas básicas, principalmente por la baja en la fabricación de tubos de acero sin costura y por la menor producción automotriz. Paralelamente, la industria electrónica se desplomó un 47,3% por una fuerte caída en celulares, televisores y aires acondicionados, a la vez que la producción textil bajó un 19,4%, afectada por el cambio en los patrones de consumo y las restricciones a la movilidad que afectaron la demanda de bienes finales de indumentaria.
Por el lado regional, toma relevancia el factor de la incertidumbre asociada a la evolución de la actividad en los próximos meses por el aumento de casos de coronavirus, fundamentalmente en el interior del país.
A pesar del freno en el rebote de la actividad en agosto, la UIA anticipó posibles mejoras en septiembre, de acuerdo a algunos indicadores que ya se fueron difundiendo. Esta situación se verificó en la producción de autos y despachos de cemento, que crecieron un 16,2% y un 10,1%, respectivamente, en comparación con el mismo mes de 2019.
A su vez, las exportaciones a Brasil redujeron notablemente su caída interanual, desde el 31,6% hasta el 8,7%, y la demanda de energía también continuó desacelerando su reducción (-8%) según CAMMESA.
Fuente: Ámbito