Con dólar barato y la AUH aumentando por encima de la inflación, el modelo económico de Javier Milei parece hablarle sólo a las dos puntas de la pirámide social. En el medio, más de la mitad de la población pierde capacidad de consumir y, cada vez más, de llegar a fin de mes.
El modelo económico del gobierno de Javier Milei beneficia a poco más de un millón de personas vía dólar barato y sostiene en la mediocridad a otros 4 millones a través del aumento real de la AUH. Con un programa planificado que excluye al grueso de los trabajadores y ajusta con fuerza a los jubilados, una encuesta reveló que tres de cada cuatro argentinos piensa que con La Libertad Avanza, la clase media «está desapareciendo».
De acuerdo a un relevamiento hecho en todo el país por las consultoras La Sastrería y TresPuntoZero, el 74,5 por ciento de los encuestados dijo estar bastante o muy de acuerdo con la afirmación «los precios aumentan más que la inflación». El 78,5 por ciento acordó con que “el problema no es la inflación, sino los sueldos bajos», y el 75,1 por ciento con el enunciado «la clase media está desapareciendo”. A pesar del relato mediático que pretende imponer el Gobierno, las estadísticas hablan por sí solas respecto a las consecuencias del plan económico que ejecuta el ministro Luis Caputo y que se traducen en los resultados de la encuesta.
Los datos que confirman la Argentina partida
En el Palacio de Hacienda celebran la estabilidad cambiaria que fija el esquema entre bandas en el que se mueve el dólar oficial, y que es sostenido por los fondos que entregó el FMI a inicios de abril. Desde ese momento, la administración libertaria no compró un solo billete norteamericano de forma genuina, pero los efectos pasajeros son más que elocuentes.

De acuerdo al último Balance Cambiario que publicó el Banco Central, las “Personas humanas” registraron egresos netos por U$S 2.942 millones, principalmente para formación de activos externos por U$S 2.247 millones. En abril de 2024, el resultado para esta categoría había sido de U$S 274 millones, lo cual representa en un aumento descomunal. Esta cifra representa el 56 por ciento del total que ya se fugó en lo que va del año y superó al acumulado del primer trimestre.

Además, se registraron egresos netos para gastos por viajes, pasajes y otros consumos efectuados con tarjetas con proveedores no residentes por U$S 765 millones, número que explica el boom del turismo emisivo. Sin embargo, un dato que pasó desapercibido es que efectivamente solo un millón de individuos compraron moneda extranjera, mientras que unos 309 mil vendieron. Según las estimaciones del BCRA, el pico de compra medido en personas se había registrado a mediados de 2020, durante la presidencia de Alberto Fernández (alrededor de 4 millones).
La trampa de la AUH
Mientras en la ínfima punta de la pirámide social festejan las facilidades del mercado cambiario, en la base resisten miles de familias que no se hunden en la extrema pobreza por una medida para nada casual: aumentar la Asignación Universal por Hijo por encima de la inflación acumulada.
En paralelo, la Tarjeta Alimentar se depositará junto con la AUH, de acuerdo con el siguiente esquema:
- Personas con Asignación por Embarazo: 52.250 pesos
- Familias con un hijo: 52.250 pesos
- Familias con dos hijos: 81.936 pesos
- Familias con tres o más hijos: 108.062 pesos
Existe una importante diferencia entre la magnitud del aumento en la inversión en AUH (40,7%) y aquella observada en la inversión en políticas sociales para niños en su conjunto, que creció considerablemente menos (13,8%). Esta diferencia se explica básicamente por la reducción en los beneficios reales de la Tarjeta Alimentar, aun cuando se amplió el límite de edad para cobrar este beneficio de 14 a 17 años, aumentado la cantidad de beneficiarios. Los aumentos discrecionales de la Tarjeta Alimentar estuvieron por debajo de la inflación, lo que implica que los beneficios reales de la Tarjeta Alimentar cayeron 15,23% en promedio.
Según consignó un informe del centro de estudios Fundar, en 2024, la inversión social no contributiva se redujo en un 14,19%, representando el ajuste más grande del siglo XXI en Argentina. Pero la planificación fue dispar: la expansión del gasto para niños fue el doble y el ajuste fue tres veces mayor. En concreto, dos de cada tres pesos del recorte en política social no contributiva corresponden a programas destinados a jóvenes y adultos. El resto del recorte corresponde a pensiones no contributivas destinadas a adultos mayores.
Los olvidados del modelo pueden hallarse entre las paritarias pisadas, los ingresos informales que varían dependiendo del multiempleo o la sobrexplotación laboral, y la depresión del sistema previsional. Algunos deben sentirse incluidos en la fiesta que en realidad no disfrutan, otros descansan en la esperanza de -en algún momento- ser beneficiarios de un derrame económico tras años de frustración; y existen quienes son conscientes de que no les llegará ni paliativo para surfear la crisis ni mucho menos un pasaporte a Brasil con hotel incluido. Tarea para la política darles una solución a todos.
(fuente: https://www.eldestapeweb.com/)