Cuando vamos a Palmira y muy cerca del Paraná Guazú, se encuentra la boya de peligro que indica el naufragio del Ciudad de Buenos Aires. Siempre digo que al navegar por la zona no se debe confundir esta boya de peligro con una de canal.
Muchos de los desaparecidos fueron tripulantes, entre ellos los comisarios de a bordo Raúl Cainzos y Jorge Criscuolo, quienes repartieron chalecos salvavidas hasta último momento, incluso los de ellos mismos. El jefe de máquinas disparó las válvulas de seguridad de las calderas para evitar la explosión de ellas producto de un probable aumento de la presión. El capitán Silverio Brizuela trató de salvar vidas en todo momento. Un tripulante testimonió posteriormente que vio al capitán ir a su camarote y no lo vio nunca más, nunca se supo si se suicido o se hundió con el barco.
El «Mormarcsurf» realizó una maniobra temeraria, volvió a embestir al ciudad de Buenos Aires para que con la proa cerrar el rumbo y limitar la entrada de agua asimismo empujar al barco de pasajeros a una zona de menor profundidad ya que el canal en ese lugar tiene más de 20 metros de profundidad. Desde el carguero se arriaron sus botes salvavidas de inmediato, se hizo una planchada de maderos sobre el agua y se lanzaron bengalas para iluminar el lugar; también se pudieron lanzar al agua algunos botes del «Ciudad de Buenos Aires» mientras el «Mormacsurf» emitía la señal de socorro. Desde San Fernando, San Isidro, Tigre, Campana y Zárate.
Desde Carmelo salieron una lancha de salvataje desde Buenos Aires fue el «Rastreador Drummond». Llegó en forma inmediata el remolcador «Pancho» que navegaba en las proximidades salvando a mucha gente. Este remolcador rescató a 77 personas que traslado a Villa Nueva Palmira, distante a 14 km del lugar del siniestro.
Los sobrevivientes fueron trasladados en su mayoría a Nueva Palmira, Martín García y Carmelo. Finalmente, hubo 95 personas muertas o desaparecidas en el siniestro. El «Ciudad de Buenos Aires» quedó en el fondo sin inclinarse y durante mucho tiempo asomaban de la superficie la punta de dos palos y la pantalla del radar. El salvataje se complicaba por la oscuridad y la corriente que se llevaba a las personas lejos de la zona del siniestro y por el combustible en el agua que hacía que se dificultara el salvataje porque se deslizaban de las manos y se hacía difícil sacarlos del agua. Luego del naufragio se veían solo los palos y el radar fuera del agua.
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